La falta de claridad en el origen (supuestamente sueco) de sellos de seguridad del aguardiente de la FLA, y la calidad misma del mecanismo, exigen una respuesta de la licorera a la opinión pública para aclarar lo sucedido con un contrato por 26 millones de sellos, gestionado con la Imprenta Nacional y una firma privada.
Denuncias y críticas recientes, respecto del funcionamiento de algunos procesos de la Fábrica de Licores de Antioquia, ameritan que el gobernador Luis Pérez y la entidad expliquen estos hechos.
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