Absurdo que vándalos, camuflados en la marcha del Día de la Mujer, hayan querido atacar las esculturas del maestro Fernando Botero en el centro de la ciudad. Difícil pretender que a estas personas las seduzcan la belleza, el color, la forma e interpreten el valor artístico e importancia que para la ciudad y el mundo tiene la obra de Botero. Bien por quienes reaccionaron y protegieron este patrimonio cultural. Este junio se cumplen 25 años del atentado contra la escultura El Pájaro. Mató a 20 personas, 99 más fueron heridas.
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