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Ciencia forense en Antioquia, una de las pioneras del país

En Antioquia vuelve a ser posible identificar cuerpos de desaparecidos, ahora también a través de restos molares y con solo tres horas de labores.

  • Restos óseos y molares de personas no identificadas son tratados en la Universidad de Antioquia. También hacen pruebas de paternidad y quimerismo. FOTO CARLOS VELÁSQUEZ.
    Restos óseos y molares de personas no identificadas son tratados en la Universidad de Antioquia. También hacen pruebas de paternidad y quimerismo. FOTO CARLOS VELÁSQUEZ.
Laura Franco Salazar | Publicado el 01 de abril de 2022

En Antioquia está el segundo laboratorio −y el único del occidente colombiano, entre Nariño y Córdoba− certificado para prestar los servicios de identificación de cuerpos a partir de restos óseos y piezas dentales en el país.

Se trata de UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA LABORATORIO DE IDENTIFICACIÓN GENÉTICA - IDENTIGEN, que cuenta con acreditación de ONAC, vigente a la fecha, con código de acreditación 13-LAB-038, bajo la norma ISO/IEC 17025:2017, ampliando su alcance en el análisis de Restos Óseos y Piezas Dentales. El primero en recibir este aval fue el de la Universidad Tecnológica de Pereira.

Entre las funciones de sus investigadores no solo está examinar huesos y dientes para conocer la identidad de cuerpos catalogados como NN (del latín nomen nescio, es decir, nombre desconocido), también analizar cabellos o gotitas de sangre para hacer seguimiento de pacientes con trasplantes o establecer filiaciones (maternidades y paternidades).

Del cambio al descubrimiento

En 2016 IdentiGEN había suspendido la realización de pruebas en restos óseos para, entre 2017 y 2019, adelantar adecuaciones en su infraestructura y sus herramientas. Partiendo de esas actualizaciones, las investigadoras dieron con un hallazgo brillante: encontraron cómo optimizar casi en un 95 % el proceso para analizar la pulpa dental en molares, pasando de tardar tres días en estudios a tres horas.

Las pruebas en individuos vivos (para resolver casos de parentesco, por ejemplo) son relativamente sencillas, cuenta Adriana Ibarra Rodríguez, PhD en Biología y directora del laboratorio. Ahora bien, el reconocimiento de fallecidos es más complejo, tanto así que a los restos de huesos y dientes se les conoce como “muestras difíciles” por los tratamientos que requieren. “Lo increíble es que pudimos adoptar una técnica, para el análisis de dientes, que nos permite lograr resultados en menos tiempo’’. Las piezas dentales son lo último que se daña después de morir y lo que tiende a resistir a accidentes que implican incineración (fuego).

Desde su fundación, hace más de 40 años, el laboratorio ofrece servicios de genética orientados al derecho civil, en el tiempo reciente ha aportado al esclarecimiento de hechos asociados al conflicto armado colombiano y, desde hace al menos 15 años, incursiona en el ámbito de la salud haciendo observación de cómo van respondiendo los pacientes que reciben trasplantes de células madre, siendo uno de los pocos laboratorios del país que lo hace y el único en Antioquia.

Trabajar con huesos y dientes

Son pocos los laboratorios que trabajan con muestras difíciles porque se necesita de una inversión monetaria significativa, tanto para la compra y el mantenimiento de equipos tecnológicos, como para la capacitación de talento humano.

El proceso comienza desde la exhumación de un cadáver bajo el dictamen y la vigilancia de un juez. Dos trozos de fémur (el hueso más fuerte y compacto, en el que las células se conservan mejor) son suficientes para llevar a cabo el análisis de ADN, relata Yeny Cecilia Posada Posada, analista forense del Laboratorio.

En las instalaciones de la universidad se le retiran los restos de músculos y demás tejidos superficiales que pueda tener adheridos, con el fin de dejarlo lo más limpio posible. Toda la noche se deja en una solución de lavado y al día siguiente se fragmenta en trozos pequeños que después pasan a ser triturados y convertidos en un polvo que, al día siguiente, luego de añadirle reactivos y centrifugarlo, se volverá líquido y permitirá la ampliación del ADN para su observación.

Cuando se trata de un diente el paso a paso es similar: se pulveriza la pieza para obtener un líquido que es el que se examina. “Con esta técnica, que es la tradicional, nos demoramos más o menos tres día en obtener solo el extracto (es decir, sin sumar lo que tarda el análisis de ADN con prueba PCR), pero incorporamos una técnica alternativa y lo estamos haciendo en tres horas”, señala Posada.

Pulpa dental o sangre

La nueva forma de proceder, señalan, no la han encontrado referenciada en ninguna revista científica nacional ni internacional, lo que podría significar que se trata de un descubrimiento.

El protocolo utilizado estaba indicado solo para huesos, no para piezas dentales. Sin embargo, ellos se percataron de que la pulpa dental (el tejido blando localizado en el interior del diente) era suficiente para adelantar los análisis, es decir, sin tener que pasar el diente completo por procesos de pulverización, centrifugado. “Sacar la pulpa es casi como tener una muestra de sangre”.

Para hacerlo de la forma más efectiva posible, el laboratorio buscó la asesoría de un profesional en odontología. El proceder final hace uso de un disco de diamante con el que se realiza un corte preciso en forma de circunferencia alrededor del diente.

“La idea es que el país pueda aprovechar esto para salir del atolladero que tenemos en la identificación de NN”, añade Ibarra. “Se trata de ponernos a disposición de las víctimas, que son las que quedan acá, para que puedan tener la tranquilidad de identificar y llorar a sus seres queridos”.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS Células de dos individuos en uno

El laboratorio de la Facultad es el único en Antioquia con la capacidad de hacer seguimiento de casos de individuos que, bien sea como una consecuencia biológica (de nacimiento) o no natural (por un trasplante), tienen una mezcla de células de dos individuos distintos.

“Luego de un trasplante tú tienes las células de otra persona que tiene una constitución genética diferente”, explica Ángela Rodríguez, analista responsable de los casos de quimerismo en el laboratorio y docente de la Universidad. “A partir de ese hecho, lo que hacemos nosotros es evaluar si el trasplante fue exitoso o no, de manera que si las células del donante se mantienen en un 90 o 99 % es favorable, pero si van bajando del 80 al 50 %, lo informamos para que el hematólogo modifique el tratamiento de manera oportuna y el trasplante no se pierda”.

Laura Franco Salazar

Periodista convencida de la función social de su profesión, de la importancia del apoyo mutuo, la educación y el arte.


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