Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8
Todavía los hay, pero se enfrentan a que los gustos de las nuevas generaciones, a la hora de divertirse, son diferentes.
Está en una piñata. Hay globos de colores, serpentinas, dulces y una torta sobre la mesa. Suena música y los invitados siguen sentados. No se quieren parar de las sillas a bailar, unos dicen que les da pena. Entonces aparece por la puerta él: peluca de colores, nariz pintada de rojo, cachetes colorados, traje ancho y de cargaderas y zapatos largos y trompones. Llega el payaso. Las sillas ahora están vacías, todos se van para el centro de la pista de baile donde él los espera. Se escuchan carcajadas, la gente baila, la fiesta comienza. Es lo que faltaba para subir el ánimo.
“En el mundo y en nuestro país el arte del payaso desde hace mucho tiempo salió del circo y llegó a las escuelas de formación, a las calles, a los procesos sociales y pedagógicos,...