Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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A todos nos ha pasado: entramos a una habitación y, de repente, no recordamos qué estamos buscando. Estas son algunas explicaciones.
Un ejecutivo termina su rutina de la mañana de todos los días. Se amarra los zapatos, abrocha la correa, y está listo para salir de su casa. Pero no encuentra su reloj de pulso favorito. Le pregunta a su esposa, a la empleada doméstica y hasta al perro por su reloj, el preferido. A medida que le dicen “no sé”, comienza a enfadarse. Decide ponerse otro reloj cualquiera, y sale colérico de su casa.
Al llegar a su oficina, lo primero que un amigo hace es preguntarle por qué lleva dos relojes puestos, ambos en el mismo brazo. El hombre se disuelve de la pena.
Aunque suene inverosímil, esta anécdota es verídica y sirve para ejemplificar algunas situaciones de la vida cotidiana donde pareciera que no estuviésemos lo suficientemente conscientes o atentos a la situación en la que nos encontramos.
Pasa también cuando entramos a una habitación y olvidamos a qué íbamos, cuando abrimos la nevera y nuestro cerebro se queda en blanco o cuando buscamos el control remoto, las gafas o el celular mientras...