En época de conquista y colonia de América, los españoles traían alcohol destilado para que tomara un sabor especial, dulce y afrutado, en las temperaturas del Caribe. “Lo llamaban la ‘bebida espirituosa’, porque creían que los ángeles se llevaban parte de su licor para sus festines”, cuenta Hugo Álvarez Builes, maestro ronero de la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA). Lo que los europeos ignoraban era que estaban fabricando ron, y que en su proceso químico el volumen del licor disminuye una vez concluye su añejamiento.
El ron es un aguardiente de caña de azúcar que se deja reposar en un tonel de madera por seis meses como mínimo. Esto es lo que le proporciona su tinte ambarino y su aroma.
La fabricación comienza al convertir el azúcar en...