¿Cómo se moverá el voto decisivo en segunda vuelta?
Distintos análisis revelan que revertir el resultado de primera vuelta es difícil. Pero hay votos “sin reclamar” que se contarán solo mañana domingo. ¿Cuánto recoge Iván Cepeda?
Estudié periodismo en la Universidad del Rosario en Bogotá, con mención en Relaciones Internaciones. Fui editora del medio universitario Plaza Capital e hice mis prácticas profesionales en la Unidad Investigativa del periódico El Tiempo. En el periodismo tengo gusto por temas investigativos, políticos, de denuncias y sobre coyuntura internacional. Apasionada por la lectura, los capuchinos y los atardeceres.
Dicen que los números no mienten y, en medio de un ambiente electoral tan convulso antes de la segunda vuelta, las proyecciones estadísticas basadas en datos y evidencia dan luces sobre lo que podría suceder. ¿Cuáles son los votos que inclinarán la balanza mañana?
Con una diferencia de más de 600 mil votos —10,3 millones sacó Abelardo en primera vuelta frente a los 9,6 millones de Cepeda—, Colombia está en medio de una recta final en donde la apuesta es sumar votos en distintos rangos poblacionales que no lograron atraer inicialmente.
Por supuesto, nada está definido hasta que se conozca el 100 % de los resultados. Mientras tanto, las campañas han diseñado estrategias para conquistar los millones de colombianos que no salieron a votar, o que votaron por candidatos que ya quedaron fuera de la contienda, y cuyo respaldo está en disputa; o aquellas personas que siguen indecisas.
Un análisis reciente de La Silla Vacía identificó que hay al menos 2,3 millones de votos posibles por los que ambas campañas van a pelear. Esos votos no están repartidos al azar. Su geografía, estrato y nivel educativo son determinantes y, dependiendo de cómo se muevan, pueden cambiar radicalmente el resultado del 21 de junio.
La maquinaria que no despertó
Una de las explicaciones que circula en el Pacto Histórico para entender el tropiezo de primera vuelta es que sus grandes maquinarias regionales, sobre todo en la costa Caribe, no activaron el voto con la intensidad que sí lo hicieron en las elecciones al Congreso de marzo. Y los datos les dan la razón, al menos en parte.
Comparando la participación en los puestos de votación entre las legislativas y la primera vuelta presidencial, es posible identificar zonas donde hay un potencial electoral claro, pero que no se tradujo en las papeletas marcadas.
Para Cepeda, ese potencial suma cerca de 584 mil votos; para Abelardo, unos 196 mil. La diferencia es significativa, pero también tiene una explicación: en las zonas donde Abelardo es fuerte, la participación ya fue mayor desde la primera vuelta.
La maquinaria que, según se analizó en el estudio de ese portal, no movilizó la votación a Cepeda, se concentra principalmente en Córdoba —con un potencial de 127 mil votos— y en Atlántico —116 mil—, aunque es importante mencionar que en este último departamento la estructura política más cercana está bajo la influencia de los Char, quienes apoyan a De La Espriella.
¿Y los otros grupos?
El segundo grupo de votos disponibles es más difuso, pero también más numeroso. Se trata de personas que no votaron ni en el Congreso ni en primera vuelta, o que lo hacen en blanco, pero que pueden ser influenciadas por quienes los rodean. La teoría de campaña se mueve por el voz a voz. Si en un barrio o vereda, por ejemplo, hay suficiente entusiasmo, termina jalando a gente que normalmente no participa.
Para calcular este potencial, se tomó como referencia el comportamiento histórico de 2022: por cada voto que obtuvo el Pacto Histórico al Senado, Petro consiguió en promedio 2,2 votos en segunda vuelta. En 2026, Cepeda llegó a 1,8 por cada voto del Pacto en primera vuelta, lo que indica que tiene espacio para crecer. El ejercicio equivalente se hizo para Abelardo, cruzando con el crecimiento que tuvieron en su momento Rodolfo Hernández y Federico Gutiérrez.
En este renglón, la derecha lleva la ventaja: Abelardo tiene un potencial de 1,58 millones de votos por esta vía, frente a 1,26 millones de Cepeda. Esto se explica porque la mayoría de los puestos donde ganó Cepeda ya habían alcanzado su techo de participación, y porque la suma de las curules de derecha —Centro Democrático, Conservador y Cambio Radical— representa una base electoral más amplia.
El voto más codiciado: el centro
El voto del centro político, como en el récord de las últimas elecciones en el país, se perfila como uno de los factores más determinantes de cara a la segunda vuelta. Claudia López ya anunció su respaldo a Iván Cepeda, mientras que Sergio Fajardo optó por no dar un nombre y en cambio publicó un decálogo político.
Según cálculos, Cepeda podría capturar hasta 1,74 millones de votos del espectro y Abelardo De La Espriella hasta 1,64 millones, una diferencia estrecha que se explica porque esos votantes se concentran en zonas históricamente más cercanas a la izquierda moderada.
Sumando todas las fuentes de votos disponibles —maquinaria no movilizada, abstencionistas y voto de centro—, el techo teórico de Cepeda llega a 3,58 millones de papeletas adicionales y el de Abelardo a 3,41 millones.
Ahora, si cada uno alcanzara su máximo potencial, Cepeda rozaría los 12 millones de votos y Abelardo los 13 millones. En otras palabras, incluso en el mejor escenario para el candidato del Pacto Histórico, la ventaja numérica seguiría siendo del que hoy es puntero.
¿Cuál es el techo de Abelardo?
Resulta que estos datos, en los que el litigante ganaría, coinciden con otros análisis. Según un reporte realizado por Víctor Manuel Muñoz, ingeniero industrial que en el Gobierno Duque lideró iniciativas de digitalización del Estado y tuvo un papel destacado en la estrategia tecnológica, si las tendencias se mantienen, el próximo domingo el país podría registrar una participación cercana al 62 % del censo electoral, lo que equivaldría a unos 25,7 millones de votos.
Se proyecta que De La Espriella se imponga con 13,5 millones de papeletas, el 52,6 % del total (con un crecimiento de casi el 7,6 %), mientras que Iván Cepeda obtenga 11,5 millones, equivalentes al 45 %.
El voto en blanco rondaría los 616.000 sufragios; un 2,4 % que, aunque minoritario, seguiría reflejando un segmento del electorado que no se identifica con ningún candidato. De cumplirse esta proyección, el abogado ganaría la Presidencia con una diferencia de casi dos millones de votos frente a Cepeda; brecha más amplia que en primera vuelta, cuando Abelardo se impuso por más de 600 mil votos.
Pero, por más que las estimaciones numéricas intenten proyectar lo que pasará este domingo, los números no lo dicen todo. El resultado, que dirá quién será el sucesor de Petro, queda en manos de las urnas y de su voto.
La simulación de Montecarlo: diez mil elecciones hipotéticas
Los números absolutos no cuentan toda la historia. Para dimensionar el impacto real de distintos escenarios, La Silla recurrió a una simulación de Montecarlo —una técnica que corre diez mil elecciones hipotéticas con distintas tasas de movilización— para ver en cuántos casos gana cada candidato.
La conclusión es clara: si ambas campañas movilizan sus votos en igual medida, Abelardo gana en cerca del 73 % de los escenarios. Para que Cepeda revierta ese resultado, no basta con que el Pacto despierte su maquinaria. Necesita, además, que Abelardo se quede corto.
Sobre esto, Yann Basset, profesor de Ciencia Política de la Universidad del Rosario, en diálogo con EL COLOMBIANO, considera que la hoja de ruta de Cepeda para la segunda vuelta debió inspirarse en lo que hizo Petro en 2022: ampliar la participación y convencer a quienes no salieron a votar en primera.
Sin embargo, el camino no es sencillo. La participación en esta primera vuelta ya fue inusualmente alta para el contexto colombiano, lo que reduce el margen de maniobra. A eso se suma otro obstáculo: dijo que “Cepeda no tiene necesariamente el carisma de Petro para llegar a este tipo de público que es bastante reacio a votar”.
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