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La compleja travesía del agua en zonas veredales de Medellín

Más 15.000 familias se benefician de los acueductos veredales en los corregimientos de la ciudad. Persisten los retos en redes y cobertura.

  • La compleja travesía del agua en zonas veredales de Medellín
  • Instalaciones del tanque de almacenamiento del acueducto veredal de San Pedro, corregimiento de Santa Elena. FOTO Edwin Bustamante
    Instalaciones del tanque de almacenamiento del acueducto veredal de San Pedro, corregimiento de Santa Elena. FOTO Edwin Bustamante
03 de septiembre de 2018
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Leonardo Grajales abre el grifo y no hay agua. Son apenas las 9:00 a.m y en su casa, ubicada en la vereda El Plan del corregimiento de Santa Elena, ya se agotó el suministro de este líquido que en temporada de verano puede alcanzar solo para cuatro horas diarias. A fuerza de recolectar aguas lluvias y de aprovechar un nacimiento que tiene en su finca, Leonardo sobrelleva las horas de desabastecimiento.

En este sector, el servicio de agua potable es proveído por la Corporación Acueducto San Pedro, uno de los 22 sistemas de acueductos veredales (21 distribuidos en los cinco corregimientos y uno periurbano) con los que se garantiza el servicio en las zonas que, por las condiciones topográficas de la ciudad, están más allá de la posibilidad de cobertura de las Empresas Públicas de Medellín, cuyo alcance está limitado a la parte urbana y a las cabeceras de los corregimientos.

De acuerdo con la Secretaría de Gestión y Control Territorial, estas redes benefician a 15.386 suscriptores o familias y son operadas por pequeñas juntas u organizaciones, sin ánimo de lucro, al interior de las mismas comunidades.

Solo en el corregimiento de Santa Elena hay 6 de estos acueductos, todos con una capacidad y cobertura distinta.

Héctor de Jesús Osorio, por ejemplo, vive en la vereda Media Luna, localidad vecina del sector en el que reside Leonardo. Allí no opera la Corporación de San Pedro, sino un pequeño acueducto de 262 suscriptores, el de Medialuna.

“Aquí tenemos agua constante. Si falta en algún momento, es por daño en alguna tubería, mas no por carencia de ella”, cuenta Osorio.

Ya no da abasto

Trinidad Hincapié Hernández, administradora de la Corporación San Pedro de Santa Elena, comenta que el acueducto nació el 30 de mayo de 1993, por solicitud de la comunidad local, que en los días más secos se quedaba sin agua.

Después de 25 años de prestar servicio a las veredas El Llano y El Plan, en Santa Elena, y Perico y La Meseta en Envigado, la infraestructura ya no da abasto. Ha aumentado la población y el número de interconexiones ilegales. Además, el diámetro de las tuberías disminuyó a causa del sedimento que se va adhiriendo a sus paredes y, cuando en un principio estaban diseñadas para bombear 9 litros de agua por segundo, ahora solo puede bombearse entre 5 y 6, casi la mitad.

“Es como si su corazón trabajara y trabajara , pero sus arterias y sus venas no tienen forma de circular. Entonces lo que está haciendo es un gran esfuerzo, porque las bombas trabajan 24 horas, pero la planta, para llenarse completa, se demora 14 horas”, comenta.

Desde hace un año se está regularizando el servicio. No puede llamarse racionamiento, indica Trinidad, porque lo que realmente ocurre es que se agota el agua del tanque. Si el consumo es normal, a las 3:00 p.m. ya no hay líquido, así que deben cerrarse las válvulas para que la planta se recupere.

“A los sectores de El Plan o las partes más altas se les va más rápido, a medida que baja la cantidad de agua en la planta y disminuye la presión”, explica Trinidad.

A esto se suma el mal uso del recurso, puesto que la comunidad utiliza el agua potable para otros menesteres que no son los de uso doméstico, como lavar carros o regar jardines.

Para atender la contingencia, la Administración puso en marcha la primera fase de mejoramiento del acueducto, que se espera esté finalizada en diciembre de este año y que potenciará, entre otras cosas, la red de impulsión que permitirá que suba suficiente agua a la planta.

Ni rústicos, ni artesanales

Gustavo Castaño, subsecretario de Servicios Públicos de Medellín explicó que, además de los 21 sistemas de acueductos en los corregimientos, el servicio de alcantarillado se presta a través de 5 operadores y, el resto, mediante pozos sépticos. En las estribaciones de la comuna 8 está ubicado el acueducto periurbano Isaac Gaviria, que beneficia a la población de los barrios Trece de Noviembre e Isaac Gaviria.

Puntualizó que los proyectos de mejoramiento de los acueductos van en dos sentidos: construir sistemas de agua potable y realizar la optimización de las redes que cumplen su vida útil. Lo que ocurre en San Pedro, dijo Castaño, sucedió también en el acueducto de El Hato en San Cristóbal.

“Tenía problemas de discontinuidad en el servicio y se hizo una inversión que nos permitirá tener un crecimiento de 120 suscriptores más”.

Nicolás Duque Ossa, secretario de Gestión y Control Territorial de Medellín, señaló que una de las grandes dificultades son las conexiones ilegales, que afectan en gran medida el abastecimiento de los acueductos.

“Una construcción acelerada en los corregimientos, sin tener claro los servicios, termina generando unas multiconexiones que hacen que los recursos que son para una vivienda se distribuyan para 10”, agregó.

A los pendientes se suma la cobertura que aún no es del 100% (ver gráfico). En sectores rurales apartados subsisten sistemas ilegales de agua no tratada.

A pesar de que tanto los acueductos veredales como estos sistemas artesanales toman el agua de las quebradas, los segundos lo hacen a través de tuberías hechizas y no hay un proceso de tratamiento -como sí existe en los acueductos veredales- y el líquido no es apto para el consumo humano.

Castaño comenta que, ante todo, el acueducto veredal no es un sistema artesanal. Cumple con todos los reglamentos técnicos de servicios públicos. “Hay una sensación colectiva de que no son como los acueductos urbanos, pero, en calidad del agua, no tienen nada que envidiarles”, concluye .

22
sistemas de acueductos veredales tiene la capital antioqueña.
Infográfico
La compleja travesía del agua en zonas rurales de Medellín

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