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Hasta por grupos de WhatsApp: así es la estrategia para salvar a las vaquitas marinas en el Magdalena Medio

La especie nativa está en peligro de extinción, entre otros factores, por la presencia de los hipopótamos invasores.

  • El manatí o vaquita marina atraviesa una situación crítica en los ecosistemas que habita en Colombia. FOTO: Cortesía
    El manatí o vaquita marina atraviesa una situación crítica en los ecosistemas que habita en Colombia. FOTO: Cortesía
  • Hasta por grupos de WhatsApp: así es la estrategia para salvar a las vaquitas marinas en el Magdalena Medio
08 de septiembre de 2023
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Hoy se celebra el Día el Día Internacional del Manatí. Y en medio de esta conmemoración, en Colombia surge una nueva estrategia para intentar garantizar su conservación: se trata del lanzamiento de la Red de Varamientos de Manatíes del Magdalena Medio (RVM), que tendrá como objetivo atender las emergencias en las que se vean involucrados ejemplares de la especie Trinchechus manatus manatus, catalogada como En Peligro, según resoluciones y conceptos del Libro Rojo de Mamíferos de Colombia, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Desde el 2010 se venían adelantando articulaciones para la atención de emergencias en Santander. En medio de esa intención, la Red de Varamientos dio sus primeros pasos en 2021, con el aval de comunidades de pescadores, la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS), la Alcaldía de Barrancabermeja y el liderazgo de la Fundación Cabildo Verde y WCS Colombia. Estas dos últimas organizaciones han hecho aportes desde el Proyecto Vida Silvestre (PVS), iniciativa que financian Ecopetrol y el Fondo Acción.

Ahora, la Red comienza a recorrer una nueva etapa, no solo porque consolida esos respaldos mencionados, sino porque a ellos se suman los de Corantioquia y las alcaldías de Puerto Parra y Sabana de Torres, en Santander, y Simití (sur de Bolívar). A nivel internacional, tendrá el acompañamiento de la Red de Varamientos de Quintana Roo, en México, y del Centro de Conservación de Manatíes del Caribe, en Puerto Rico.

La estrategia incorpora de esta forma nuevos refuerzos humanos para ayudar al sostenimiento de las vacas marinas, como también son conocidos los manatíes, por su enorme capacidad para comer plantas. “Aquí estamos observando un proceso inclusivo y de mayor participación, tanto a nivel público como privado, que involucra a entidades de todo el país. Esto ayudará a mejorar el relacionamiento con las comunidades y tendremos más fuerza, más autoridad para manejar casos alrededor del manatí”, explicó Bibiana Gómez, coordinadora Regional de Mares, de la CAS.

La experta reconoce que esta oportunidad les dará mayores opciones a los funcionarios para atender situaciones de emergencia y obtener mucho más conocimiento sobre la especie, lo que fortalecerá su relacionamiento con la comunidad y permitirá gestionar, con mayor eficacia, los recursos necesarios para financiar la logística de la atención y el rescate de los animales que enfrenten dificultades.

Hasta por grupos de WhatsApp: así es la estrategia para salvar a las vaquitas marinas en el Magdalena Medio

Las cifras que justifican el esfuerzo

En general, y desde hace años, la vida de los manatíes atraviesan decenas de amenazas. Estos mamíferos no solo fueron cazados durante décadas para consumir su carne. Muchos otros han muerto al chocar con embarcaciones o al enredarse con mallas de pesca. Pero, tal vez su principal rival ha sido, y es, la transformación y el secamiento de las ciénagas —su principal hábitat— para introducir ganado o cultivos. Al mismo tiempo, los fenómenos de variabilidad climática, como El Niño, han llevado a que esos enormes cuerpos de agua presenten disminuciones drásticas en sus niveles, aumentando el riesgo de los manatíes a enfrentar atascos inesperados. Además, se suma la amenaza que ha creado contra ellos la presencia de los hipopótamos en el Magdalena Medio, que le han “robado” el espacio natural a los manatíes poniendo aún más en riesgo su futuro.

Precisamente, desde enero del 2010 y hasta julio de 2023, la misma Red ha contabilizado 40 emergencias de este tipo. Esos hechos se han presentado, mayoritariamente, en Santander —con el 52,5 por ciento de los casos— especialmente en la Ciénaga de Paredes (situada entre Puerto Wilches y Sabana de Torres), así como en Barrancabermeja, Cimitarra y Puerto Parra.

Antioquia ocupa el segundo lugar en la cantidad de percances registrados, con el 17,5 por ciento de los accidentes, especialmente en Yondó. Lo sigue Bolívar, con el 17,5 por ciento (concentrados en Simití), y Cesar, con el 12 por ciento, más que todo en Aguachica y San Martín. El 12,5 por ciento de los incidentes fueron clasificados como varamientos masivos, lo que significa que dos o más manatíes fueron hallados sin poder nadar. El mayor número de animales en esta situación se registró en 2020, en el Complejo Cenagoso El Totumo (Antioquia), con 36 animales vivos

empozados.

El segundo más alto se reportó en 2010 en Ciénaga de Paredes (Santander), con 12 animales varados. En medio de estos acontecimientos, se supo que cuatro animales habían sido atrapados intencionadamente por lugareños con redes de pesca, quienes luego los liberaron. En total, en esos 40 percances contabilizados, 31 manatíes murieron.

Carlos Saavedra, coordinador del Proyecto Vida Silvestre (PVS), explica que cualquier esfuerzo que se haga, asís ea por salvar un solo manatí, es importante, ya que este es un animal que se reproduce muy pocas veces —su periodo de gestación es de al menos 13 meses y el cuidado parental dura dos años— y hay muchos machos y hembras que han quedado aislados, generando dificultades para la persistencia de las poblaciones.

“En este caso estamos hablando de salvar individuos para, posteriormente, lograr proteger poblaciones”, dice Saavedra. Por eso, agrega: “tener una herramienta de gestión a favor de ellos, así no sea perfecta, y que facilite la organización de los rescates y la comunicación en esos procesos, resulta

definitiva”.

S.O.S por WhatsApp

La Red, basada en las cifras de incidentes ya mencionados, y ante la necesidad de que el manatí recupere sus escenarios naturales, trabaja, básicamente, como un 911, es decir, es una línea de emergencia a la que cualquier persona puede llamar para reportar un individuo en aprietos.

El número principal es 322-9838738. Al hacer un reporte y explicar las características de una situación específica, tres comités que la conforman (operativo, técnico-científico y de difusión) serán los encargados de determinar las acciones a seguir. Y definirán, dependiendo de la ubicación del ejemplar en dificultades, quiénes serían los expertos encargados de liderar esa asistencia.

Las comunidades vienen apoyando esta tarea, porque algunas personas que viven en veredas como El Totumo y el Descanso (Yondó, Antioquia), Riberas del San Juan (en Cimitarra-Santander), Bocas del Carare, La Sierra (de Puerto Parra-Santander) y Campo Amalia, ubicada en Aguachica (Cesar), o en sitios cercanos a ciénagas como la de Paredes (entre Puerto Wilches y Sabana de Torres, en Santander), han sido capacitadas por las entidades para ejecutar un protocolo de primeros auxilios, lo que incluye reubicar al animal herido o encallado en un sitio donde se pueda mantener húmedo, o también darle sombra si aparece fuera del agua.

En todo este proceso de asistencia, la observación es clave antes de actuar. Por ejemplo: si el manatí está enredado en una malla, la acción obvia que quisieran hacer muchos es tratar de cortarla para liberarlo. Pero a veces es mejor esperar la ayuda de un experto para saber si es necesario prestarle algún tipo de atención antes de soltarlo completamente, ya sea por una herida o un deterioro evidente.

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