Por ÁLVARO GUERRERO ARANGO
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Ante la salida de políticos tradicionales, los partidos apuestan por los jóvenes. ¿Habrá renovación o solo intenciones?
Por ÁLVARO GUERRERO ARANGO
A las 7 de la noche del próximo 8 de marzo, cuando haya terminado el preconteo de las elecciones legislativas, la bancada antioqueña en la Cámara (17 congresistas) se verá, al menos en los nombres y en las fotos, bastante diferente a la actual.
Si bien los partidos de derecha y tradicionales como el Centro Democrático o el Conservador seguramente seguirán teniendo la mayoría de los electores, de todos los sectores políticos han incluido a candidatas y candidatos jóvenes, con reconocimiento en el ámbito local, experiencia en las tras bambalinas del sector público y, eso sí, un registro impecable en redes sociales.
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Sin embargo, salvo casos excepcionales, convertir los likes y los seguidores en votos es seguramente el engagement más difícil de conseguir.
Buena parte de ellos nunca ha participado en una elección popular y los que sí lo han hecho han ganado elecciones locales en municipios pequeños.
No son, por supuesto, las cabezas de sus respectivas listas ni los favoritos, pero quieren medirse el aceite por primera vez en una elección nacional. Necesitan cerca de 30.000 votos si quieren posesionarse en Bogotá el próximo 20 de julio. Y, aunque probablemente la mayoría no lo consiga, para muchos es la primera etapa de una carrera política de largo aliento. No será extraño volverlos a ver en las próximas elecciones locales del 2027 buscando un escaño en el Concejo, la Asamblea de Antioquia, o en alguna Alcaldía.
Y es que la competencia por llegar a la Cámara es feroz: más de 170 candidatos se disputan las 17 curules disponibles para el departamento, en una contienda donde las maquinarias tradicionales, los movimientos de opinión y las nuevas coaliciones buscan asegurar su cuota de poder.
Ahí, las nuevas candidaturas tienen que quitarle el puesto a políticos que están allí asentados hace años, bien sea por ellos mismos o por interpuesta persona.
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Así pues que el panorama electoral refleja una mezcla de continuidad y renovación. Mientras partidos como el Centro Democrático y el Conservador apuestan por mantener su hegemonía, movimientos como Creemos, del alcalde de Medellín Federico Gutiérrez, buscan capitalizar la favorabilidad local para ganar terreno en el legislativo, mientras listas como la de la Coalición Ahora Colombia le apuestan al voto joven y de opinión.
En medio de este escenario, surgen perfiles que, aunque debutantes en la contienda al Congreso, traen consigo trayectorias en el activismo social, la administración pública local y la asesoría legislativa técnica.
A continuación, presentamos los perfiles de seis candidatos que buscan darle un aire nuevo a la bancada antioqueña en el Congreso desde diferentes orillas ideológicas.
Con 27 años, esta politóloga y especialista en Derechos Humanos oriunda de La Ceja es la candidata más joven de la lista de la Coalición Ahora Colombia (Dignidad y Compromiso, Nuevo Liberalismo y MIRA), donde tiene el número 117. Su liderazgo se forjó en el movimiento estudiantil de 2018, donde fue negociadora del paro nacional representando a las universidades privadas. Posteriormente, trabajó en la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) de la congresista Jennifer Pedraza, de quien es fórmula en Antioquia, coordinando temas de educación y juventud.
Su plataforma gira en torno a la defensa del derecho a la vivienda y la permanencia en el territorio, bajo el lema “De aquí no nos sacan”. Esta propuesta busca impulsar una “ley de protección a moradores” para frenar el desplazamiento urbano causado por la gentrificación y la “turistificación” desmedida que, según ella, expulsa a los habitantes tradicionales de sus barrios. Además, abandera causas feministas y culturales, destacando la defensa del tango como patrimonio vivo de Medellín.
Abogado de 38 años, Zuluaga es el número 107 de la lista del Centro Democrático. Fue alcalde de El Santuario (2020-2023) elegido con 9.309 votos.
Allí fue reconocido por su gestión y ejecución de obras, y recientemente se desempeñó como Gerente de Maná en la gobernación de Andrés Julián Rendón. Allí, lideró un hito administrativo al lograr el pago de honorarios y seguridad social para más de 7.000 manipuladoras de alimentos del PAE, quienes trabajaban como voluntarias.
Sus propuestas para la Cámara incluyen la democratización de los recursos de cultura y deporte para que lleguen a los gestores barriales, y una revisión crítica del impuesto predial y el catastro multipropósito, argumentando que los avalúos excesivos castigan al propietario. Propone un “salario diferencial” para jóvenes profesionales, superior al mínimo, para incentivar la formación académica, aunque esto choque con algunas tesis de libre mercado. También aboga por obligar al Estado a comprar alimentos a campesinos locales.
Administradora de negocios y directora de la Fundación Alma desde hace una década, es la número 109 de la lista del Partido Conservador. Arango llega a la política electoral tras años de trabajo social con mujeres víctimas de violencia y población carcelaria en el penal de Pedregal. Cercana al exsenador y ahora candidato Juan Diego Gómez, busca una curul para escalar sus iniciativas sociales a nivel nacional.
Su propuesta estrella es “Alerta Rosa”, una aplicación móvil que desarrolló ante la ineficacia que percibió en los canales institucionales como la línea 123. La herramienta permite a las mujeres en peligro notificar inmediatamente a una red de apoyo cercana (familiares o amigos) en lugar de depender exclusivamente de la Policía, cuya capacidad de respuesta considera limitada. Además, promueve el emprendimiento femenino y la formalización laboral para mujeres, basándose en su experiencia organizando los premios “Life” al liderazgo femenino.
“Antioquia está en primer lugar en cuanto a feminicidios y maltrato contra la mujer. Entonces, al ver esto, pues yo dije: ‘Acá hay que buscar una solución, acá hay que mirar de qué manera podemos aportar’”, dice.
Abogado con tres especializaciones y experiencia docente, Gómez representa la nueva cara del equipo liberal de Envigado para ocupar el espacio que deja el representante Julián Peinado, quien salió salpicado en presuntos casos de corrupción, como el de la UNGRD. Su trayectoria en el sector público incluye un paso por Plaza Mayor, asesorías jurídicas municipales y una curul en el Concejo de Envigado, a la cual renunció para aspirar al Congreso tras obtener 4.600 votos.
Se autodefine como un “liberal de derecha”, enfocado en la defensa de la institucionalidad, la autoridad y la responsabilidad fiscal. Sus propuestas se centran en la salud y la economía. Gómez ha sido crítico de la crisis financiera de los hospitales públicos en Antioquia y ha levantado la voz por las deudas a instituciones como el Hospital Manuel Uribe Ángel, y propone llevar al debate nacional la protección estricta de la regla fiscal ante lo que considera un manejo económico improvisado del actual Gobierno Nacional.
“Yo soy liberal, pero de derecha (...) todos tenemos que ponernos la camiseta de sacar este país adelante y ser candidato a la Cámara de Representantes es poner la camiseta”, señala.
Economista de 29 años y magíster en Gobierno, es el 109 de la lista de Creemos. Zuluaga hace parte del círculo cercano del alcalde Federico Gutiérrez, de quien es primo, aunque reivindica una carrera propia de diez años en el sector público.
Su experiencia incluye su paso por la Consejería Presidencial para las Regiones y el Ministerio del Interior, durante el gobierno de Iván Duque, donde trabajó en la reforma y transformación integral de la Policía tras el paro nacional, enfocándose en el bienestar de los uniformados. También trabajó en el Congreso, en la UTL de Federico Hoyos, cuando era congresista del Centro Democrático. Dentro de sus propuestas prioriza la seguridad como base para cualquier desarrollo social. Propone una reforma al código penal para que la extorsión sea tipificada como un delito contra la libertad personal y no contra el patrimonio, eliminando la necesidad de que la víctima confronte presencialmente al victimario, lo que incentivaría la denuncia. También plantea leyes “antimafia” estructurales y el fomento de oportunidades a través de un turismo ordenado y legal.
“Soy un joven que está convencido de que sin seguridad no hay nada. Si queremos hablar, por ejemplo, de medio ambiente, necesitamos primero que esté resuelta la seguridad”, dice.
A sus 36 años, este abogado y magíster en filosofía política busca recoger las banderas del actual representante Daniel Carvalho, de quien fue asesor legislativo clave. Es el 111 de la Coalición Ahora Colombia.
Víctima del conflicto y desplazado de Granada, Antioquia, en el año 2000, Quintero ha construido una carrera técnica en las tres ramas del poder público, incluyendo su paso por el Ministerio de Ambiente, donde lideró temas relacionados con el Acuerdo de Escazú.
Su agenda es una continuación técnica del trabajo de su predecesor, enfocada en la “tranquilidad” y la sostenibilidad. Sus propuestas bandera incluyen la implementación efectiva de la Ley contra el Ruido y la Ley de Ciudades Verdes, buscando preparar a los municipios para eventos climáticos extremos y mejorar la convivencia ciudadana, la cual considera fracturada. Quintero critica la “mediocridad” del Congreso actual y apuesta por un control político basado en datos y rigor técnico.
Frente a la aplicación de las normas, afirma: “Quiero llegar al Congreso para que la ley contra el ruido se pueda cumplir de manera efectiva (...) las leyes no solamente hay que sacarlas adelante, sacar una ley es muy difícil, pero lo que queremos es lograr que estas leyes se puedan cumplir”.