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Las razones detrás de la agonía financiera del Jardín Botánico

Reducción de los contratos con la alcaldía generó un déficit de $2.800 millones en 2020. La administración responde por qué ahora trabaja el paisajismo con Metroparques.

  • Para sostenerse, el Jardín Botánico le está apostando a matrimonios y reuniones privadas de pocas personas. FOTO manuel saldarriaga
    Para sostenerse, el Jardín Botánico le está apostando a matrimonios y reuniones privadas de pocas personas. FOTO manuel saldarriaga
  • El 70 % de los visitantes del Jardín Botánico pertenece a los estratos 1, 2 y 3, según la entidad. FOTO manuel saldarriaga
    El 70 % de los visitantes del Jardín Botánico pertenece a los estratos 1, 2 y 3, según la entidad. FOTO manuel saldarriaga
16 de febrero de 2021
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Enfermo de muerte está el Jardín Botánico de Medellín, un espacio creado hace 48 años, pero con raíces en las postrimerías del siglo XIX. Según su directora, Claudia García, la entidad cerró 2020 con un déficit de $2.800 millones. Para este año, el déficit se calcula en $4.500 millones. “Tenemos que movernos por todos lados para conseguir recursos y que este lugar no desaparezca. Eso sería una enorme pérdida para la ciudad”, expresó la directora.

La historia de decadencia del Jardín Botánico comenzó en 2020. Según García, su directora, los ingresos de la entidad están divididos en dos bloques. El primero de ellos, y el más representativo, proviene de la contratación con la Alcaldía de Medellín, que representa un 65 % del total. Allí se incluyen los contratos con dos despachos de la administración: las secretarías de Infraestructura Física y Medio Ambiente.

Para 2019, los contratos con la administración fueron por $19.000 millones. En enero de 2020, sin embargo, ese monto se redujo a $12.000 millones. En mayo, con la pandemia, se hizo un reajuste y al final el monto contratado quedó en $7.000 millones. “La reducción, en total, fue del 42 %. Nos dijeron que era por la pandemia y, por eso, no pusimos ninguna objeción”, confesó García.

La directora precisó que con Infraestructura Física se trabaja el paisajismo en la ciudad. Con Medio Ambiente, reposiciones arbóreas en zonas verdes y de quebradas.

El 35 % de los ingresos restantes del Jardín Botánico provienen de la Secretaría de Cultura, entidad con la que se hacen trabajos de educación. Dentro de ese porcentaje de las ganancias también se incluyen los eventos privados como matrimonios, reuniones, fiestas de quince años o de empresas. “Como si fuera poco, esas ganancias también se redujeron con la pandemia. Ahora estamos tratando de hacer matrimonios pequeños, reuniones en salas abiertas”, expresó la directora.

La recesión se ha sentido. Hasta ahora, la entidad ha perdido 44 puestos de trabajo. El año pasado, según la directora, el 89 % de los empleados estuvo de acuerdo con una rebaja voluntaria del sueldo. Para los contratos con la Alcaldía, el Jardín tenía dispuestas a 700 personas en 2019; 540, en 2020; y hoy, apenas 230.

La polémica de los contratos

El tema espinoso comienza acá. Al Jardín Botánico le llegó un competidor: Metroparques, una entidad de la administración. El mismo secretario de Gobierno de Medellín, Esteban Restrepo, le confirmó a EL COLOMBIANO que parte de los contratos que en años anteriores se hacían con el Jardín Botánico, ahora se están haciendo con Metroparques, una empresa que tiene bajo su administración el Parque Norte y el Juan Pablo II. Prueba de la nueva vocación de la compañía es el contrato 4600087446 celebrado el 23 de noviembre de 2020 con la Secretaría de Infraestructura Física de Medellín por $3.904 millones, para ser operador logístico para la conservación de jardines, árboles juveniles y mantenimiento de zonas verdes en la ciudad.

En estos convenios interadministrativos hay dos temas a revisar: la idoneidad del la empresa contratada y si debe hacerse una tercerización de los servicios pactados.

Para aclarar ese asunto, consultamos a Jorge Beltrán, asesor y consultor en materia contractual y de compras públicas. En primer lugar, advirtió el experto, los contratos interadministrativos (como el hecho con Metroparques) son lícitos siempre y cuando se acredite suficientemente la experiencia e idoneidad de la entidad ejecutora.

Consultado sobre el régimen contractual aplicable a estas entidades exceptuadas del estatuto de contratación, como las adscritas a las administraciones, señaló que estos regímenes especiales no aplican el estatuto de contratación de la Ley 80.

“Lo que hacen es un contrato interadministrativo para contratar a una entidad pública sin hacer licitación”, precisó Beltrán.

Con Metroparques, efectivamente, se hizo un convenio interadministrativo para ejecutar el contrato con la Secretaría de Infraestructura Física.

Otro asunto que llama la atención tiene que ver con la idoneidad de la empresa contratada. El Jardín Botánico, como dijo su directora, tiene una experiencia de 48 años y una serie de expertos que manejan el tema de jardinería, recuperación de árboles y mantenimiento de zonas verdes.

El otro punto es la intermediación de otra empresa. Es decir, Metroparques, para hacer el trabajo de jardinería en la ciudad, tuvo que subcontratar a otra empresa, tal como lo confirmó el secretario Restrepo.

“La Procuraduría General ha reprochado que se contrate a una entidad que no tiene la idoneidad y que, producto de ello, tercerice por completo la ejecución contractual. Porque, si son actividades específicas, es apenas natural que lo haga para garantizar la prestación del servicio”, añadió Beltrán.

Responde la administración

EL COLOMBIANO recogió las dudas señaladas y se las formuló al secretario Esteban Restrepo. En primer lugar, se le preguntó por qué la administración comenzó a contratar con Metroparques lo que antes hacía con el Jardín Botánico. “Hay que tener en cuenta que el Botánico es una entidad privada, mientras Metroparques es del Municipio. Es decir, esta es la que tiene la prevalencia, pues tiene una historia de transparencia pública”, contestó.

El secretario argumentó que Metroparques, así como el Jardín Botánico, tuvo “afugias económicas en 2020”. Comentó que la empresa vive de las entradas de visitantes al Parque Norte y el Juan Pablo Segundo. Al primero, añadió, entraban, en promedio, 850.000 personas al año. En 2020, en cambio, entraron 50.000 visitantes, lo que se tradujo en que la entidad dejó de percibir $18.000 millones, según el funcionario.

“Todos tenemos afugias (...) Jardín Botánico no es el único. Tomamos la decisión, el año pasado, de equilibrar los convenios logísticos. Por otro lado, por una decisión gerencial, decidimos meter a Metroparques en otros negocios, como la poda y la tala, que hacía el Jardín Botánico. La empresa tiene todo el derecho de hacerlo”, precisó el funcionario.

Así las cosas, comentó Restrepo, este año habrá una repartición de los contratos. “Jardín Botánico no puede pretender, a pesar de ser una empresa que todos queremos, que ella siga bien y todo el resto del conglomerado público siga perdiendo plata”, enfatizó.

Por esa razón, este año, los contratos para el Jardín Botánico serán por $6.000 millones, muy por debajo de los $19.000 pactados en 2019.

Frente a la idoneidad de Metroparques para cumplir las labores de poda y jardinería en la ciudad, el secretario respondió: “No tiene los años del Jardín, pero este año ya ha ejecutado varias de esas labores y lo ha hecho muy bien. No podemos pretender que el Jardín Botánico sea el único que preste ese servicio en la ciudad”.

En cuanto a la subcontratación, el secretario ratificó lo que ya se había mencionado. Efectivamente, Metroparques subcontrató a una empresa para cumplir esas labores. “El operador determinará cómo lo realiza, al final cuesta lo mismo y se hace bien. Solo hacemos un convenio con ellos. El mismo Jardín Botánico también subcontrata para jardinería. Pero debe quedar claro que sale al mismo precio”, concluyó Restrepo.

Sin embargo, para el concejal Daniel Duque, la postura de la administración es contradictoria. Argumentó que una ciudad que apenas tiene 3,68 metros de espacio público por habitante, según el observatorio de Medellín Cómo Vamos, no se puede dar el lujo de poner en riesgo un parque. Según la Organización Mundial de la Salud, lo recomendable es que una urbe ofrezca 15 metros de espacio público por habitante. Frente a eso, el corporado expresó: “El Jardín Botánico es quizá el espacio público más querido por la ciudad. El alcalde, por un lado, habla de que quiere hacer un parque en el Olaya Herrera, pero él no puede pensar en hacer ese parque mientras quiebra este otro”.

El Jardín en la ciudad

El lugar que ahora se conoce como la zona norte de Medellín, en donde está el Jardín Botánico, tiene una historia centenaria. Allí, en las postrimerías del siglo XIX, funcionaron los baños públicos de El Edén. Cuando estos dejaron de funcionar, un discurso fue calando: hacer del sector un bosque en medio de la ciudad.

Esa fue la génesis del Bosque de la Independencia, llamado de esa manera en honor a los 100 años de la emancipación del Imperio Español. Esa idea la forjó en especial la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, en cabeza de Ricardo Olano.

“Lo que ahora es el Jardín Botánico, antes Bosque de la Independencia, ha sido siempre un nodo fundamental de la ciudad. Alrededor de él confluían vías importantes para Medellín, como la Juan del Corral. El Jardín Botánico es un patrimonio cultural y natural de la ciudad”, comentó el urbanista Luis Fernando Arbeláez.

Esas son las semillas del Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, formalmente establecido en 1972 por la Sociedad de Mejoras Públicas, la Sociedad Colombiana de Orquideología, el Municipio y el Club de Jardinería de Medellín.

El público hoy entra gratis al Jardín gracias a los contratos con la administración, según la directora. Es más, el 70 % de los visitantes del Jardín Botánico pertenece a los estratos 1, 2 y 3, según la entidad. El concejal Duque advirtió: “Sería una pena que, por esta situación, a un futuro se tenga que cobrar el ingreso”.

Pilar Velilla, directora del Jardín Botánico entre 2005 y 2009, expresó que la entidad tiene fe en que subsista diversificando su portafolio. “Conociendo su estructura y sus posibilidades de negocio, es muy difícil acabar con nuestro amado Jardín Botánico. Tiene muchas posibilidades de negocio”, precisó.

García, la actual directora, añadió que si los contratos con la Alcaldía se mantienen a la baja, “harán lo que sea necesario para que la institución no desaparezca”

$6.000
millones contratará la Alcaldía este año con el Jardín, $1.000 millones menos que en 2019.
44
plazas de trabajo se perdieron en el Jardín Botánico desde 2020.

La situación financiera del Jardín Botánico es compleja. La baja en los contratos con la administración y la menor presencia de público han golpeado sus ingresos. Buscarán negocios alternativos.

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