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Murió Alberto Acosta Tobón, académico que escribió el himno de El Carmen de Viboral

El catedrático dio clases en dos universidades de la ciudad y fue directivo de la Universidad Eafit.

  • Alberto Acosta Tobon, escritor de la letral del himno de El Carmen de Viboral. FOTO: Cortesía.
    Alberto Acosta Tobon, escritor de la letral del himno de El Carmen de Viboral. FOTO: Cortesía.
10 de enero de 2023
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En la madrugada de este martes 10 de enero falleció a sus 86 años de edad el académico Alberto Acosta Tobón, exdirectivo de la universidad Eafit y autor del himno del municipio de El Carmen de Viboral en 1961, lugar en el que nació un 28 de abril.

De acuerdo con su hija, Clara Acosta, don Alberto fue un abogado que por cosas de la vida se entregó a la academia logrando especializaciones en la Universidad de Harvard. Además, se dedicó a la docencia en la universidad de Medellín y en la universidad Eafit, de la que —según Acosta— y fue uno de sus fundadores. “Y entre esos ires y venires compuso el himno de El Carmen”, apuntó su hija.

“Su familia era de dos hermanos. El tío era Fray Julio Tobón y desde muy joven se lo llevó para un convento en Cali para educarlo como sacerdote, pero a él no le gustó la vida sacerdotal. Cuando mi papá regresó a El Carmen, le pidieron que compusiera la letra del himno, ya que Sixto Arango le haría la música. Él vio eso como un gran honor. Él decía que la letra le vino como inspiración del cielo. Él iba escribiendo y se le iba plasmando en las hojas sin tener que corregir mucho. Y así salió el himno de cinco estrofas que se ha mantenido hasta hoy”, añadió Clara.

La hija del catedrático aclaró que la escritura del himno por parte de don Alberto fue innata, pues él no tuvo formación musical. Y que para la creación del himno más bien se basó en sus conocimientos en la literatura y sobre todo en la poesía.

Sobre su relación con la academia, su hija recordó que don Alberto —con el propósito de sacar adelante a su familia de cinco hijos— alternaba su labor de juez de Medellín con la de profesor de inglés, idioma que aprendió en su estadía en el seminario de Cali.

“Tiempo después, un grupo de conocidos quisieron conformar una escuela de administración que sería la génesis de Eafit. Entonces se juntaron, y cada uno decidió a especializarse en un tema de administración, finanzas y/o contaduría para sacar adelante la idea. Y como él era el único bilingüe logró conseguir una especialización en Harvard y a su regreso aportó mucho al desarrollo de Eafit”, narró Clara.

Don Alberto también fue profesor de la Universidad de Medellín dando clases de administración y mercadeo y posteriormente fue becado para hacer estudios en la universidad neoyorquina de Syracuse. Allí apuntaló sus ganas de enseñar a la gente a crear empresas y la importancia del mercadeo. “También escribió muchos libros de imagen corporativa y de mercadeo en Colombia”, recordó su hija.

Posteriormente, retornó a Eafit, universidad de la que fue rector encargado, vicerrector y decano.

Tras su retiro por pensionarse, don Alberto dedicó sus años finales al estudio de la poesía, su hija recuerda que él era como “un diccionario andante” que “respondía las dudas que le formulaban más rápido que Google”.

La muerte le llegó a don Alberto hacia las 3:00 a.m. de este martes, luego de que su estado de salud se agravara tras complicaciones derivadas de una afectación cardiaca.

El próximo jueves se realizarán sus honras fúnebres en su natal municipio, en el cual se hará un acto simbólico en el que las semillas del académico serán esparcidas en un árbol.

Paz en su tumba.

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