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Desaparición de Maximiliano: este es el perfil criminal de las “sectas destructivas”

Las sectas destructivas manipulan a sus miembros a tal punto de llevarlos a cometer delitos. Sin embargo, los elementos esotéricos incautados podrían ser descartados de la investigación porque no son prueba contundente de la desaparición del niño.

  • Las autoridades han capturado a seis personas señaladas como responsables de la desaparición del niño Maximiliano de seis años. FOTO CORTESÍA
    Las autoridades han capturado a seis personas señaladas como responsables de la desaparición del niño Maximiliano de seis años. FOTO CORTESÍA
21 de octubre de 2022
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Muñecos Vudú y libros de magia negra son los elementos que han recopilado las autoridades y que han servido de pruebas en el operativo de búsqueda del pequeño Maximiliano Tabares Cano, a quien le perdieron el rastro hace un mes en el municipio de Remedios (Nordeste de Antioquia).

El avance de la investigación ha dado con la captura de seis personas –entre ellas la madre, la abuela y el padrastro del menor de seis años–. Todos son señalados de pertenecer a Los Carneros, secta que tendría el objetivo de encontrar oro en el municipio y que, para lograrlo, habrían sacrificado al niño.

EL COLOMBIANO consultó a Gregorio Henriquez (GH), antropólogo de la Universidad de Antioquia y quien sirvió como asesor de la Fiscalía en los temas de sectas destructivas, para entender el perfil criminal de las sectas, sus ritos y el rumbo que podría tomar la investigación del caso Maximiliano a partir de ahora.

Lea más: ¿Satanismo? Capturan a mamá de Maximiliano, el niño desaparecido

¿Cuál es el perfil de los miembros de estas sectas?

GH: El término real es sectas destructivas: son aquellas que manipulan al individuo y someten a sus integrantes al grado de que las personas pueden infringir daño hacia los demás y hacia ellos mismos. Hay una manipulación mental y emocional. Siempre hay un líder y este genera un control absoluto sobre los seguidores que son más débiles.

Entérese: Muñecos vudú y libros de magia negra: los escabrosos hallazgos a la secta satánica que desapareció a Maximiliano

¿Cómo son los líderes?

GH: Son personas muy astutas y creativas, porque las hay en las formas que ellos someten a sus seguidores. Los llevan hacia lo más destructivo: el individuo termina por entregar su voluntad al líder y al grupo.

Los miembros de las sectas pueden llegar al punto de entregar sus propiedades y dinero. También están aquellas que son configuradas por pedófilos que buscan que los menores sean entregados a ellos: disfrazan el abuso con un manto de ritual o simbología.

Entonces así opera el satanismo...

GH: Tenemos que ser muy cuidadosos: hay una diferencia entre satanismo y satánico. El satanismo es una corriente filosófica que viene del siglo XIX y XVIII, nosotros podríamos tener un empleado o vecino del barrio que practiquen el satanismo, ellos generan unos rituales que buscan un culto al ego desbordado. Ellos proclaman a satanás como una figura literaria y no como un ser real.

Los satánicos, por su parte, asumen toda la iconografía negra y oscura. Buscan un reconocimiento en actos vandálicos: son los que entran en las noches a los cementerios, pintan cruces invertidas y usan el 666 como número de la bestia.

Practicarlo no genera ninguna consecuencia con la ley, mientras no se pase al sacrificio de animales o de menores.

En este caso la denominada secta es señalada de desaparecer a un menor, ¿por qué lo hacen?

GH: El caso del niño de Remedios es otra cosa, estamos en octubre y este tipo de historias se venden. Lo que yo veo es un actitud perversa de maltrato hacia un menor. A este grupo lo han denominado, de manera espectacular, como Los Carneros. Aquí lo que se configuró fue un delito que es el maltrato y la desaparición de un menor.

¿Por qué insisten las autoridades, entonces, en el tema de la magia negra?

GH: El riesgo en este caso es que la investigación se puede desbaratar si se continúa fundamentando la acusación en que se trata de una secta satánica. Lo que se debe buscar es que hay un abusador que se disfrazó para cometer el ilícito. Esto genera un pánico tremendo.

En la década de los noventa, por ejemplo, muchos homicidios aparecían con marcas de una cruz y una estrella invertida, entonces, las autoridades decían que se trataba de una secta satánica y hasta ahí llegaba la investigación. No puede suceder.

¿Podrían buscar los acusados la inimputabilidad por su condición de “satánicos”?

GH: Garavito, en su momento, intentó desestimar pruebas de la justicia alegando que las violaciones y los homicidios los cometió porque el diablo le hablaba.

La justicia, por fortuna, ha avanzado mucho en esta área. Estas personas son tan astutas que al decir que el diablo les habla saben que pueden pasar por inimputables. La Fiscalía tendrá que hacer sus diagnósticos y análisis: en caso de tener algún trastorno, las personas serían enviadas a las alas psiquiátricas del sistema penitenciario.

¿Qué peso tendrá en este proceso las pruebas del muñeco vudú y los libros de magia negra?

GH: Esto no es prueba de nada, aportarían si el muñeco tuviera cabello o sangre del menor. Esos muñecos los venden en cualquier tienda esotérica del centro y cualquier ciudadano los puede comprar. La línea de la caza de brujos y la aplicación de la justicia pueden terminar difuminadas en este caso.

La justicia debe ser aplicada con objetividad, deberían ver todos los elementos y sacar los que no aportan absolutamente nada.

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