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La tarea de devolverles la vida a suelos degradados en Antioquia

  • Finca ubicada en el Nordeste de Antioquia, invadida por más de 1.200 personas en busca de oro. FOTO: Archivo Esteban Vanegas.
    Finca ubicada en el Nordeste de Antioquia, invadida por más de 1.200 personas en busca de oro. FOTO: Archivo Esteban Vanegas.
Por gustavo ospina zapata | Publicado el 22 de enero de 2020
Infografía
La tarea de devolverles la vida a suelos degradados
en definitiva

Una de las dificultades para recuperar las zonas degradadas es la falta de información. Por eso, los municipios deberán levantar un inventario de los suelos para facilitar la intervención.

Unas horas antes de terminar su mandato, el 31 de diciembre, el gobernador Luis Pérez Gutiérrez firmó la ordenanza N°54, que define y adopta estrategias para la recuperación de suelos degradados en Antioquia.

La Asamblea, con este proyecto, pretende que el departamento tenga una herramienta, a su parecer, eficaz para frenar la deforestación y la erosión de los suelos por causas antrópicas, es decir, ocasionadas por actividades del hombre, como la minería ilegal, la tala de bosques, la ganadería mal ejercida y las malas prácticas agrícolas.

En la motivación de la ordenanza se explica que “en Antioquia hay una deforestación desaforada, sobre todo en las zonas donde hay menos institucionalidad”. Según las cifras que sustentan el documento, solo en la zona del río Atrato, en los últimos diez años, se perdieron 40.000 hectáreas de bosque. Por lo tanto, el interés con esta iniciativa es recuperar el bosque perdido.

Según Sergio Trujillo Turizo, exsecretario de Agricultura y exdiputado impulsor de la ordenanza, “el territorio antioqueño tiene 6.200.000 hectáreas, de las cuales el 30 % registra grados medio y alto de degradación”.

Dado que la actuación para frenar la catástrofe, hasta el momento, ha sido más paliativa que de fondo, la corporación quiso dotar al departamento de un instrumento que, según él, será eficaz para combatir la degradación.

Círculo vicioso

Trujillo menciona zonas críticas como el Bajo Cauca, donde hay 32.000 hectáreas afectadas por degradación severa, especialmente por actividades mineras, cultivos ilícitos y deforestación. “Esto es un círculo que funciona así: un campesino que no puede comprar aceite y arroz, lo único que tiene a la mano son árboles. Entonces va y corta uno y lo vende en el pueblo y así consigue para la comida. Y pasa en todas las áreas rurales, donde aún hay 30 % de la gente en condición de miseria”, dice.

Añade que minería ilegal, cultivos ilícitos y deforestación son una cadena que va asociada y con los mismos actores: “cuando el precio del oro está alto, disminuye la siembra de coca; y cuando el oro baja, aumentan los cultivos ilícitos. Y asociada a los dos fenómenos va la extracción ilegal de madera, la tala de los bosques”, indica.

Las herramientas

La ordenanza le da competencias al departamento para liderar estrategias conjuntas con el Codeam (Consejo Departamental Ambiental de Antioquia), la Secretaría del Medio Ambiente y las corporaciones ambientales.

Estas entidades deberán orientar a los municipios, distritos y resguardos indígenas para identificar y caracterizar los suelos degradados.

Los municipios deberán “levantar inventario y caracterización de los suelos degradados en sus jurisdicciones”, especificando la ubicación, el titular del predio, la extensión y las causas de la degradación. Se busca llenar el vacío informativo frente al tema.

En el artículo 6, “se autoriza al gobernador para celebrar convenios, contratos y empréstitos que considere necesarios para la puesta en marcha o ejecución de la ordenanza” y autoriza la enajenación de bienes con el mismo fin.

Explica el exdiputado que se le otorgan poderes al gobernador para que consiga recursos y articule las dependencias relacionadas.

Leve recuperación

El Ideam, en su informe de 2019 que recoge cifras de 2018, señaló que en el país la deforestación presentó un signo positivo al bajar de 220.000 hectáreas en 2017 a 197.000 hectáreas en 2018.

El informe señala que el Amazonas es la zona más deforestada, con el 70 % del total, pero en los Andes (donde se ubica Antioquia) hay un descenso en las cifras: “En los Andes la deforestación en 2018 fue de 28.089 hectáreas contra 36.745 de 2017”. Los departamentos de Cauca, Nariño y Antioquia, que tenían tendencia al alza, registran reducciones importantes.

Según Corantioquia, en los 80 municipios de su jurisdicción se deforestaron 10.030 hectáreas en 2018. Ana Ligia Mora, su directora, afirma que hay 330.232 hectáreas declaradas como áreas protegidas, sobre las que se adelantan actividades de control y vigilancia.

Otro informe del Ideam advierte que entre 1990 y 2017, en Antioquia se perdieron 496.198 hectáreas de bosque y en los 80 municipios de Corantioquia (entre los que se incluyen los de las regiones Bajo Cauca y Nordeste, que son las más críticas) la pérdida fue de 315.250 hectáreas, es decir, el 72,1 % del total departamental.

David Echeverri, coordinador de Bosques y Biodiversidad de Cornare, señala que apenas esta semana conoció la ordenanza. Su primera impresión es que la misma “es ambiciosa, pero no define procedimientos a aplicar”.

Su corporación, precisa, tiene identificadas 290.000 hectáreas de bosques en una jurisdicción que abarca 815.000 ha. “Es decir, cerca del 40 % del territorio de Cornare está conformado por tierras antropizadas (ocupadas por el hombre), con agrosistemas y alguna intervención”.

Las zonas de mayor impacto negativo en cuanto a suelos degradados son las del Magdalena Medio, con miles de hectáreas dedicadas a la ganadería. En esta zona se ha llevado a cabo un proceso de restauración con árboles de la especie jagua. La intención es involucrar a las comunidades para que sigan ejerciendo sus actividades pero de una forma sostenible.

Desde la Secretaría de Medio Ambiente de Antioquia nos informaron que aún no conocen la ordenanza y, por lo tanto, se abstuvieron de opinar sobre ella .

Contexto de la Noticia

INFORME las apuestas por la reforestación

· En el Magdalena Medio, Cornare inició un proceso para reforestar zonas degradadas con la jagua, una especie vegetal nativa del norte de Sudamérica, el Caribe y el sur de México, que crece en terrenos de selva. Es un árbol que mide entre 15 y 25 m de altura y de tronco cilíndrico, recto y de 60 cm de diámetro.

· En los municipios de Cáceres, El Bagre, Caucasia, Nechí y Zaragoza hay reverdecidos 2 millones de árboles de acacia mangium en 1.781 hectáreas de suelos degradados por la minería ilegal en un proyecto de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).

Gustavo Ospina Zapata

Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.

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