x

Pico y Placa Medellín

viernes

3 y 4 

3 y 4

Pico y Placa Medellín

jueves

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

miercoles

1 y 8 

1 y 8

Pico y Placa Medellín

martes

5 y 7  

5 y 7

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

6 y 9  

6 y 9

Suscríbete Suscríbete

Así se cerró el cerco con el que Donald Trump asfixiaba a Nicolás Maduro

Un operativo con 150 aviones de Estados Unidos llegó a Caracas para sacar del país a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. La misión fue calificada como “espectacular” por Donald Trump, pues terminó con la captura y traslado del dictador a Nueva York, donde será imputado por delitos relacionados con el narcotráfico.

  • Maduro sabía que Trump lo tenía en la mira, como un cazador. El propio presidente de Estados Unidos contó a Fox que, una semana antes, había hablado con el líder venezolano y le ofreció entregarse. Fotos: @realDonaldTrump
    Maduro sabía que Trump lo tenía en la mira, como un cazador. El propio presidente de Estados Unidos contó a Fox que, una semana antes, había hablado con el líder venezolano y le ofreció entregarse. Fotos: @realDonaldTrump
Daniel Rivera Marín

Editor General

hace 21 horas
bookmark

La Delta Force es una división de las fuerzas armadas estadounidenses que aparece en misiones estratégicas de alto riesgo: pasó por Irak y Afganistán en los años 90, merodeó Colombia mientras el planeta entero cazaba a Pablo Escobar y en los primeros años de este siglo volvió al Oriente Medio.

Es como un mito que solo se desempolva en películas de Hollywood. Ahora, la Delta Force hizo la extracción de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores de una casa de Caracas que, según Donald Trump, era una fortaleza reforzada con hierro; el hombre que rigió con severidad los caminos de Venezuela terminó en manos de una justicia lejana.

Puede leer: Entre 20 años de prisión y cadena perpetua: lo que viene para Maduro si es hallado culpable de los delitos imputados en EE. UU.

Desde principio de año, la suerte ya estaba decidida para Maduro, y él lo sabía, no fue gratis que los últimos dos meses se hubiera pasado haciendo campañas políticas por los barrios de Caracas, bailando al ritmo de un coro improvisado por él mismo que decía: “Peace, peace, peace, no war” (paz, paz, paz, no a la guerra). Todos sabían que las horas estaban contadas, por eso cuando a la una de la madrugada, bajo una luna llena formidable, se escucharon estruendo en la capital venezolana, millones sabían que les había caído el fuego del ejército más temido del mundo.

Los videos que circulan desde este sábado en redes sociales muestran una lluvia de misiles sobre fuertes militares importantísimos: Fuerte Tiuna, La Carlota, La Guaira e Higorete. En ese mismo momento, mientras tronaba el cielo, varios ciudadanos vieron cómo las redes sociales se caían y la televisión oficial dejó de transmitir. Para muchos hubo pánico. Quienes vivían cerca de los cantones militares huyeron. “Casi nos matan”, dijo una mujer en la huida.

Millones se enteraron de lo que estaba pasando gracias a familiares que viven en el extranjero, quienes a través de WhatsApp informaron de todos los por menores: en Estados Unidos se empezó a saber primero la noticia que en el mismo Venezuela.

La avanzada estaba planeada para la madrugada del 31 de diciembre, sin embargo, el clima no era favorable, por eso tuvieron que aplazarlo hasta encontrar una noche clara, como la de la madrugada del 3 de enero. Según el comandante del Estado Mayor de los Estados Unidos, general Dan Caine, el mismo Trump dio la orden a las once de la noche de Caracas. El presidente estaba en su casa de Mar-a-Lago, en la Florida, desde donde veía todo como si se tratara de una película —palabras que él mismo usó–.

Según informó el mismo general Caine, de varias bases que Estados Unidos tiene por todo el mundo salieron 150 aviones —cazas F22, F35 y F18, bombarderos B1 y drones pilotados en remoto—: “La palabra integración no alcanza para describir la enorme complejidad de una misión de este tipo, una extracción tan precisa: involucró el despegue de más de 150 aeronaves en todo el hemisferio occidental”. Y aunque cualquier persona entregaría la misión principal a estos aviones de gran potencia, estos apenas eran la avanzada que distraía a las fuerzas venezolanas para entrar hasta el corazón de Caracas los helicópteros que sacarían a Maduro y a su esposa del lugar donde se resguardaban.

Le puede interesar: Atención: Delcy Rodríguez asume como presidenta interina de Venezuela, según orden del Tribunal Supremo de Justicia

Todo respondió a un intenso entrenamiento que tomó meses de preparación: “Pensamos, desarrollamos, entrenamos, ensayamos, informamos, ensayamos una y otra vez, no para hacerlo bien, sino para asegurarnos de no equivocarnos”, dijo Caine, quien agregó que ya en tierra, mientras se abrían paso por la fortaleza del dictador venezolano, no encontraron oposición.

La resistencia fue mínima. Maduro y Flores se entregaron, conforme a lo relatado por Caine: “Maduro y su esposa, ambos acusados, se rindieron y quedaron bajo custodia del Departamento de Justicia, asistido por nuestras increíbles fuerzas armadas estadounidenses con profesionalismo y precisión, sin pérdida de vidas estadounidenses”.

Un helicóptero fue alcanzado por el fuego del régimen de Maduro, aunque sin víctimas, mientras que el New York Times reportó la muerte de 40 personas, entre civiles y militares venezolanos.

Maduro sabía bien que tenía a Trump detrás, como un cazador. El mismo presidente de Estados Unidos dijo a Fox que hacía una semana había hablado con el opresor venezolano, a quien le ofreció que se entregara, pues era lo que más lo convenía, pero este no aceptó el ofrecimiento. “Tuvimos que hacer algo más quirúrgico, más poderoso”, dijo Trump

Luego de la desaparición de Maduro, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, exigió una prueba de vida, la cual llegó horas después por redes sociales: una foto de Nicolás Maduro en sudadera de deporte, gafas y cascos en las orejas —al parecer los militares se aseguraron de que no pudiera ver ni escuchar nada mientras lo transportaban— y una botella de agua en una mano.

Lea más: Delcy Rodríguez asume como presidenta interina de Venezuela, según orden del Tribunal Supremo de Justicia

Quizá la próxima vez que veamos a Maduro sea ante la justicia de Estados Unidos, donde se le imputarán los cargos de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y aparatos destructivos y conspiración para poseer ametralladoras y aparatos destructivos.

Según un documento del Departamento de Justicia, “por más de 25 años, líderes de Venezuela han abusado de sus posiciones de confianza pública para corromper instituciones legítimas y así importar cocaína a Estados Unidos”.

Allí mismo se dice sobre Maduro que, como ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, “proporcionó pasaportes diplomáticos venezolanos a narcotraficantes y facilitó cobertura diplomática para aviones utilizados por lavadores de dinero para repatriar ganancias del narcotráfico desde México hacia Venezuela. Como presidente de Venezuela y ahora gobernante de facto, MADURO MOROS (mayúsculas del texto original) permite que la corrupción alimentada por la cocaína prospere en su propio beneficio, en beneficio de los miembros de su régimen gobernante y en beneficio de los miembros de su familia”.

Una operación que se venía venir

Al mirar en retrospectiva, podemos ver cómo Estados Unidos ha venido asfixiando al régimen venezolano. Los primeros meses del 2025 se centró en asfixiar los ingresos petroleros del régimen. Entre enero y marzo, Estados Unidos implementó aranceles secundarios del 25% a cualquier país que mantuviera relaciones comerciales de petróleo o gas con Venezuela, buscando cortar los flujos de capital.

Luego, la Casa Blanca vinculó al régimen con actividades criminales. En febrero, el Tren de Aragua fue designado formalmente como una Organización Terrorista Extranjera (FTO), permitiendo el uso de leyes antiterroristas en su contra, lo que se leyó como un primer movimiento para autorizar ataques frontales.

Relacionado: Maduro capturado: el dictador que cayó rendido tras el cerco de Estados Unidos

A partir de agosto, la presión tomó un cariz abiertamente militar. El gobierno de Trump incrementó la recompensa por la captura de Nicolás Maduro a US$50 millones, superior a la que alguna vez se ofreció por Osama Bin Laden, y firmó una orden ejecutiva que permitía el uso de la fuerza contra cárteles de la droga considerados terroristas.

La secretaria de Justicia, Pam Bondi, dijo: “Él es uno de los narcotraficantes más grandes del mundo y una amenaza para nuestra seguridad nacional. Por lo tanto, hemos duplicado su recompensa a US$50 millones (...) Bajo el liderazgo del presidente Trump, Maduro no escapará de la justicia y será responsabilizado por sus crímenes despreciables”.

El fiscal venezolano, Tarek William Saab, respondió: “Esta infamia constituye una violación flagrante del derecho internacional, un atentado contra nuestra soberanía y una grosera intromisión en los asuntos internos de un Estado soberano”.

A mediados de agosto, la tensión aumentó con el despliegue de múltiples buques de guerra de la Armada estadounidense en el Caribe, una operación oficialmente antidrogas, pero que Caracas interpretó como una amenaza de intervención inminente. La escalada se hizo operativa en septiembre con los primeros ataques directos.

El 2 de septiembre, EE. UU. realizó el primer ataque contra una supuesta embarcación de narcotraficantes en el Caribe. El 15 de septiembre, ocurrió el hundimiento de una segunda embarcación, con la advertencia de que habría más ataques bajo la justificación de la “Guerra contra el Narcoterrorismo”. Las operaciones de interdicción se ampliaron al Océano Pacífico en octubre; hasta el momento se cuentan 20 ataques directos y más de 75 muertos.

Más noticias: Estados Unidos “gobernará” Venezuela hasta que haya una transición: “no tenemos miedo de poner soldados en tierra”

El 10 de octubre se dio un golpe duro a la imagen de Nicolás Maduro, cuando se anunció que quien recibiría el Premio Nobel de la Paz 2025 sería la líder opositora venezolana María Corina Machado. El Comité Noruego del Nobel reconoció a Machado por su “incansable labor en la promoción de los derechos democráticos” y su compromiso con la vía pacífica, consolidándola como la figura principal de la resistencia civil frente al régimen.

En el contexto de la escalada militar y las sanciones de la administración Trump, el galardón sirvió para polarizar aún más la situación: Machado dedicó el premio a Trump por su “apoyo decisivo”, lo que fue inmediatamente utilizado por el gobierno de Maduro para denunciar que la líder opositora estaba “alineada con la cara más militarista y oscura del imperialismo estadounidense”, intensificando la narrativa de que la oposición es un instrumento de la política de “máxima presión” de Washington.

Además, el Cártel de los Soles fue designado como organización terrorista el 23 de noviembre de 2025. Así se conectó formalmente a Nicolás Maduro con el liderazgo de un grupo de esta clase, lo cual facilitó la imposición de sanciones y el uso de herramientas legales para combatir sus actividades; se trató de una degradación del estatus del presidente de Venezuela, casi igualado con un jefe mafioso como el “Chapo” Guzmán.

Como si fuera poco, a finales de noviembre sucedió el movimiento más inesperado: Trump declaró el cierre de facto del espacio aéreo venezolano para vuelos internacionales, creando una zona de exclusión y aislando aún más a Maduro. La medida fue calificada como un “campo de batalla aéreo” por analistas internacionales. Washington la justificó como una acción necesaria para cortar las rutas de “narcoterrorismo”. El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, desafió la imposición con una exhibición de poderío aéreo militar, declarando que el país se defendería “hasta las últimas consecuencias”.

De inmediato, varias empresas cancelaron sus vuelos, pese a las amenazas de multas que anunció Maduro. Un portavoz oficial del gobierno venezolano culpó, sin pruebas, directamente a la oposición, afirmando que la medida fue un favor político a la líder María Corina Machado: “Se ha complacido a la líder opositora que ha solicitado el bloqueo del espacio aéreo. Ella y Washington están alineados contra el pueblo de Venezuela”.

Y quizá la última advertencia antes de la llamada en la que Maduro no aprovechó la última oportunidad, ocurrió el pasado 2 de diciembre, cuando Trump amenazó con llevar la campaña contra los cárteles de la droga a operaciones militares “por tierra”. El presidente de Estados Unidos justificó la “inminente acción” como parte de la guerra contra el “narcoterrorismo”: “Por tierra es mucho más fácil. Además, conocemos las rutas que toman, lo sabemos todo sobre ellos. Sabemos dónde viven, vamos a empezar muy pronto”.

Más noticias: Este es el escrito de acusación contra Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Florez, en EE. UU.

Ante las dudas que saltaron de inmediato, Trump dijo que estas incursiones estarían amparadas por el marco legal internacional, aunque no precisó una fecha específica para su inicio: “Las operaciones son legales tanto bajo la ley estadounidense como bajo la ley internacional, con todas las acciones en cumplimiento del derecho de conflictos armados”.

Este sábado en la madrugada, todo fue consumado.

Club intelecto

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto
Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida