Rionegro, uno de los municipios más importantes del Oriente Antioqueño, volverá a contar desde este año con dos curadurías urbanas, con las que espera descongestionar a su Secretaría de Planeación y generar un ambiente de mayor transparencia y eficacia en la expedición de las licencias de construcción.
Así lo reveló a EL COLOMBIANO el ingeniero Guillermo Gómez Rendón, secretario de Planeación de Rionegro. El funcionario destacó que la localidad cumple los dos requisitos mínimos que establece la Ley 388 de 1997 para implementar las curadurías urbanas: la población certificada por el Dane debe superar los 100.000 habitantes y se deben tramitar, al menos, 200 licencias anuales.
Según las proyecciones del Dane, para 2016 la población estimada de Rionegro es de 122.231 habitantes. Y en cuanto a las licencias, con el desaforado ritmo que tuvo su aprobación al final del gobierno del anterior alcalde, Hernán Ospina Sepúlveda, y particularmente de su secretario de Planeación, Jorge Alberto Urrea Mejía, con las 383 tramitadas en el solo mes de diciembre de 2015 se supera con creces el mínimo legal.
Oficialmente, las curadurías urbanas existieron en Rionegro hasta 2002, cuando la administración de Darío Ospina García decidió acabar con las dos que allí funcionaban. Gómez Rendón dijo que el argumento del mandatario fue que las expensas cobradas eran muy onerosas y, por ello, estimulaban la ilegalidad. Él, como secretario de Planeación, no comparte ese criterio, pues su percepción es que “no hay nada más oneroso que el no tener algo en la mano”.
Si bien las curadurías apenas van a revivir este 2016 en Rionegro, allí venía operando una “curaduría fantasma” que fue denunciada por este diario el 26 de abril de 2015.
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