La imagen de una fila de 23 ataúdes y todo un pueblo llorando, en medio de las ruinas que quedaron tras la explosión de 400 kilos de dinamita detonados por las Farc en diciembre del 2000, vive en la memoria de los habitantes de Granada.
La guerra los marcó tanto que hoy solo buscan la paz, dice su alcalde Ómar Gómez Aristizábal, quien celebra con orgullo que, en lo que va del año, su pueblo no ha presenciado muertes violentas.
“Llevamos ya casi siete años de tranquilidad, con algunos casos aislados de violencia, pero el respeto por la vida se volvió lo más importante para los granadinos”, explica Gómez.
Granada es uno de los 9 municipios de Antioquia que no registraron muertes violentas entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2018, según datos de Medicina Legal.
Trabajo articulado
Las otras poblaciones sin homicidios son Alejandría, Argelia, Guatapé y San Rafael, en el Oriente; Belmira, Carolina del Príncipe y Guadalupe, en el Norte; y Caicedo en el Occidente de Antioquia.
El coronel Carlos Mauricio Sierra, comandante de la Policía en Antioquia, asegura que estas poblaciones tienen una cosa en común: “son sitios donde hay buen compromiso entre los alcaldes y la Policía”.
Eso se traduce, dice, en confianza de la comunidad, que reporta en tiempo real cualquier hecho extraño que ocurre en las calles, además de menores problemas de convivencia, pues ninguno de esos municipios permite que haya rumba extendida.
Esa apreciación la comparte Hernán Urrea Castaño, alcalde de Guatapé, quien manifiesta que en su municipio hay ciudadanos que reportan cualquier situación anómala.
“La clave aquí ha sido la comunicación fluida. Y nos hemos apoyado en herramientas tecnológicas como cámaras de vigilancia, para mantener el control”, agrega.
Los resultados se han visto, pues el municipio —uno de los más turísticos de Antioquia— ya completa dos años sin muertes violentas y, según su alcalde, no tiene problemática con grupos ilegales al margen de la ley.
Otro elemento en común en las 9 poblaciones más pacíficas de Antioquia es la cantidad de personas: todas tienen menos de 20.000 habitantes y, con excepción de Guatapé, viven de actividades agrícolas.
“Es un contraste grande con el Bajo Cauca, que es la zona donde más violencia tenemos en este momento en Antioquia, y en la que predominan la actividad minera y los cultivos ilícitos”, explica el coronel Sierra.
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