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Adoquín por adoquín se roban edificio de CDO que está por caerse

Pese a su alto riesgo de colapso, durante los últimos meses el Continental Towers viene siendo desmantelado por manos desconocidas. Vecinos temen que la edificación se venga al piso.

  • En medio del saqueo, la fachada de Continental Towers quedó sin balcones, barandas, ni ventanas. En los pisos de los apartamentos solo puede verse un tapete de escombros. FOTOS CARLOS VELÁSQUEZ
    En medio del saqueo, la fachada de Continental Towers quedó sin balcones, barandas, ni ventanas. En los pisos de los apartamentos solo puede verse un tapete de escombros. FOTOS CARLOS VELÁSQUEZ
  • Adoquín por adoquín se roban edificio de CDO que está por caerse
  • Adoquín por adoquín se roban edificio de CDO que está por caerse
Publicado el 11 de junio de 2022

Con la paciencia que tiene el que no es vigilado por nadie, manos desconocidas están desmontando pedazo por pedazo los muros, pisos y vigas de lo que alguna vez fue el proyecto Continental Towers de la constructora CDO.

Pese a que desde hace más de ocho años el edificio fue evacuado por su inminente riesgo de colapso, los vecinos del lugar denunciaron que desde los últimos meses las ruinas han vuelto a tener señales de vida, esta vez por cuenta de un puñado de demoledores y habitantes informales que parecen haber llegado para quedarse.

Desde los últimos pisos de varios edificios aledaños, el sonido seco y persistente de lo que pareciera ser un mazo estrellándose contra el concreto y el ladrillo se convirtió en parte del paisaje diario. Además de temer que en medio de uno de esos golpes la estructura termine cediendo, los habitantes del sector apuntan que la construcción se ha convertido en un nicho de inseguridad que se le ha salido de las manos a las autoridades.

Aunque muchos vecinos y unidades residenciales aledañas prefieren manejar el tema con discreción, desde las últimas semanas la preocupación ha vuelto a salir a flote por cuenta de una serie de atracos y la intensificación de los trabajos ilegales de demolición.

Durante una visita de campo realizada el pasado miércoles 8 de junio, este diario pudo verificar que en todos los rincones de la construcción abandonada vienen siendo extraídos cables, pedazos de metal y lo poco que quedó de la estructura luego de la evacuación de emergencia de 2013.

Como si por allí hubiera pasado un vendaval, los pisos del edificio están llenos de pedazos de cemento, madera, ladrillo y baldosas. Lo que antes fueran los balcones, construidos con una baranda de aluminio y una pantalla de vidrio, ya fueron desmontados en todos los pisos, al igual que los marcos de las ventanas, puertas y tuberías. En los pisos más altos, el saqueo ha llegado a tal punto que algunos de los muros que vienen siendo demolidos ya quedaron reducidos a una cuarta parte de su ancho original.

Sin soluciones a la vista

Aunque las denuncias y alertas han sido muchas, controlar el ingreso al lugar se ha convertido en una tarea imposible. Según cuentan los vecinos, cuando la Policía atiende sus llamados y hace presencia en el sitio, los invasores se ocultan por los corredores de la larga edificación y logran escabullirse.

No obstante, tal como lo cuenta Andrea Echeverri Santa, propietaria de uno de los apartamentos de la torre, el problema también radica en que no hay quien se apersone de controlar el sitio.

“El edifico está completamente desvalijado. No tiene puertas, ventanas, pasamanos, se robaron los motores de los ascensores. Mejor dicho está el coco”, advierte. “Ahora lo que están haciendo es tumbando los ladrillos para sacar el acero. Además de la inseguridad, los vecinos también tienen miedo de que el edificio se caiga”, agrega Echeverri.

Pese a que los antiguos propietarios de Continental Towers aún pagan una cuota de administración, Echeverri plantea que su margen de maniobra es nulo, ya que desde hace mucho tiempo la tenencia del lugar quedó por fuera de sus manos.

Tras la orden de evacuación de 2013, primero fue el Municipio el que se encargó de controlar el lugar, pero luego esa tarea pasó a manos de la constructora CDO. Luego de que esta última entrara en liquidación, el control quedó en manos de un agente liquidador nombrado por la Superintendencia de Sociedades.

En respuesta a un requerimiento de este diario, Sandra Rivas Ossa, liquidadora de la constructora Alsacia CDO, señaló que esa entidad no tiene recursos para pagar el servicio de seguridad. “El tema se ha abordado con la Inspección de Policía de El Poblado, porque la sociedad en liquidación no tiene recursos para el pago de este servicio”, expresó Rivas.

EL COLOMBIANO también envió un requerimiento a la Secretaría de Seguridad de Medellín para conocer su versión del tema, pero hasta el cierre de esta edición esa entidad no se pronunció.

Por su parte, Walter Pérez, subdirector de Conocimiento y Reducción del Riesgo de Desastres del Dagrd, recordó que el edificio está en un alto riesgo de colapso ante la ocurrencia de un sismo.

Aparte de los invasores que están desmontando la estructura, los habitantes del sector también expresaron su preocupación porque en el lugar han sido vistas familias pasando la noche, que podrían poner en riesgo su integridad y la de varios niños, vistos merodeando por el sitio.

Para muchos transeúntes, la tragedia del edificio Space, cuyo espacio vacío puede verse a tan solo una cuadra de distancia, debería ser suficiente recordatorio para evitar que la falta de control termine en una nueva tragedia.

Contexto de la Noticia

ANTECEDENTES Las razones tras la evacuación de Continental Towers

El 29 de octubre de 2013, las autoridades ordenaron la evacuación de Continental Towers, luego de que el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Medellín (Dagrd) concluyera que el edificio estaba en alto riesgo de desplomarse. Tras iniciar una inspección técnica al sitio, un equipo de expertos investigó las razones de una serie de fisuras y grietas que se habían extendido por los parqueaderos y algunos apartamentos de la edificación. Según arrojaron los estudios, el edificio había sido construido con vigas que no cumplían la altura y el espesor requeridos, y cimentaciones insuficientes para darle estabilidad a la estructura. Por esta última condición, se concluyó que el complejo no podía ser repotenciado y debía demolerse.

Jacobo Betancur Peláez

Comunicador social y periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, especializado en la investigación de temáticas locales. También cubro temas relacionados con salud, historia y ciencia.


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