Incrustado en la comuna 13 de Medellín, este sector fue planeado desde su fundación en 1954 como una cuadrícula impecable de casas. Desde siempre sus pobladores dedicaron sus vidas al comercio que hasta hoy colma todas las cuadras, pero con el orden deseado extraviado, producto de las invasiones de ranchos sobre los morros que gobiernan al Veinte de Julio.
El bautizo llegó como un homenaje a los próceres de la Independencia de Colombia, tal como lo narra la hermana Teresita Londoño Mazo en su libro sobre la historia del barrio; ella fue una de las mujeres que ayudó a levantarlo.
Los terrenos sobre los que creció pertenecían a una hacienda llamada El Salado, cuya extensión sube por la montaña hasta llegar a otro asentamiento que conservó tal...