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La curiosa historia del Cristo sin piernas de la notaría ocho

  • Tras un acto de vandalismo en la notaría ocho, quedó un Cristo sin piernas, lo que tiene al notario en dudas sobre si deshacerse de la escultura o dejarla allí como símbolo de la situación social del país. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
    Tras un acto de vandalismo en la notaría ocho, quedó un Cristo sin piernas, lo que tiene al notario en dudas sobre si deshacerse de la escultura o dejarla allí como símbolo de la situación social del país. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
Gustavo Ospina Zapata | Publicado el 28 de mayo de 2021

A John Jairo García Mozo, notario ocho de Medellín, que no cree mucho en agüeros, por lo menos le parece extraño que en medio de un saqueo con incendio incluido que sufrió su notaría el pasado 1 de mayo, entre las pocas cosas se salvaron haya quedado en pie un Cristo que, curiosamente, solo perdió sus piernas.

Sin saber demasiado de la historia bíblica, pero a raíz de que muchas personas le llamaron la atención sobre lo sucedido con la escultura, John Jairo recuerda el pasaje de la crucifixión según el cual a los dos ladrones que estaban al lado del Mesías les amputaron las piernas, pero al Salvador de los cristianos no, por lo que transcurridos 27 días de lo acontecido afirma en tono jocoso que “lo que no pudieron los romanos, sí lo hicieron los vándalos”.

Sobre este suceso, el relato del evangelista San Juan (19-31-33) es claro: “Como era la víspera de la Pascua, para que no quedaran los cuerpos en la cruz el sábado -pues era un día muy solemne-, los judíos rogaron a Pilato que se les quebraran las piernas y los quitaran. A continuación, los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Al llegar a Jesús y verlo muerto no le quebraron las piernas, pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al punto salió sangre y agua”.

El notario no se atreve a decir que si este hecho puede considerarse o no milagroso. Pero sí llama la atención sobre varias coincidencias, entre ellas la forma como llegó el Cristo a su oficina.

Este hecho se produjo en abril de 2013, cuando la notaría fue inaugurada en su nueva sede, pues antes estaba en la carrera El Palo, entre Maracaibo y La Playa, y desde ese año está ubicada en la misma carrera pero entre Maracaibo y Caracas.

“Cuando hubo ese traslado compramos el Cristo precisamente para la inauguración, que se hizo con una eucaristía con monseñor Alfonso Vásquez, director del Seminario San José, era la manera de bendecirnos para que nos fuera siembre bien”, relata John Jairo.

Sobre cuánto le costó la escultura no recuerda el precio, pero sostiene que la adquirió en uno de los locales de objetos religiosos ubicado en los alrededores la Catedral Metropolitana y asegura que las medidas son de 45 cms de alto por 25 de ancho. Dice que el Cristo es el centro de atención cada vez que se celebran misas en las notaría, algo que allí se hace dos veces al año y que se adoptó como una costumbre que cumplen religiosamente.

Las otras coincidencias o por lo menos hechos llamativos sobre esta imagen tienen que ver con el acto de vandalismo ocurrido en la notaría ese 1° de mayo en el marco de las marchas por el día del trabajo. Afirma el funcionario que en el momento del ataque, la sede de la notaría estaba cerrada, pero los vándalos tumbaron las rejas y la puerta de ingreso y una vez adentro no solo hicieron daños sino que también protagonizaron saqueos.

“Hubo daños en el inmobiliario, se llevaron equipos de cómputo e impresión y prendieron fuego, se perdieron casi todas las cosas”, detalló. Pero, curiosamente, el Cristo, aunque quedó sin piernas, no sufrió otras afectaciones.

Además, sobre lo que pasó con las piernas hoy todavía reina el misterio, pues no aparecieron entre los escombros ni entre los elementos que se quemaron.

“Vaya usted a saber qué se hicieron”, sostiene el notario, que por estos días enfrenta un debate espiritual y moral e incluso hasta social y cultural, pues si entre los empleados de la notaría hay división en lo que se debe hacer con la escultura, entre los clientes y visitantes de la dependencia las opiniones son muy encontradas.

“Acá unos me dicen que lo regale o lo bote, porque esto puede ser la sal para la notaría, pero otros dicen que lo deje porque es la expresión de un milagro, y algunos me dicen que debe quedar como testimonio de este momento histórico que vive el país”, cuenta John Jairo, que llegó a Medellín en 2009.

Aunque le recordamos el suceso acontecido con las esculturas del maestro Fernando Botero en el Parque San Antonio -que tras un atentado terrorista ocurrido el 10 de junio de 1995 y que además de segar 23 vidas les causó daños fuertes a varias de las obras, el artista no quiso restaurarlas ni cambiarlas sino dejarlas allí como un testimonio vivo de la violencia nacional- él no está muy seguro de querer hacer lo mismo. Dice que su mente está en un debate muy fuerte para tomar la decisión.

“No sé que vamos a hacer, cómo se va decidir”, subrayó. Como opciones para que sea el destino el que lo haga le sugerimos usar balotas o el número de la lotería “para que todo sea muy transparente” y él quede con sus manos más limpias que las de Pilato.

Marilú Arias, defensora de derechos humanos de Medellín, dice que ella está dispuesta a recibir la escultura y llevársela para su casa: “yo le pido que me la regale y la dejaría así como quedó, es el testimonio de lo que está viviendo esté país, que es muy doloroso”, sostiene.

El notario no ha dicho en qué momento se tomará la decisión, pero tiene claro que este fin de semana será de mucha reflexión para él. Al fin de cuentas es el líder de la notaría ocho y es quien debe tomar las decisiones más importantes. Esta lo es y por eso, por ahora, el Cristo seguirá allí, sobre la mesa del notario mesa a la vista de todos, aunque casi nadie se quede sin dar la opinión o por lo menos tomarse con una selfie con el Cristo al fondo, con el Cristo sin piernas...

Gustavo Ospina Zapata

Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.


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