El cielo solía ser su lugar seguro. Pero nada en la vida está escrito y una mañana, como muchas otras en las que el capitán Mehmet Cankaya pilotaba su avioneta, no se volvió a saber de él. La aeronave hacía parte de la Patrulla Aérea Civil Colombiana y llevaba a bordo a cuatro mujeres que estaban en el Chocó prestando servicio en una brigada de salud mental.
Este martes, en medio de una zona de difícil acceso en Risaralda, las autoridades encontraron indicios de la avioneta que desapareció este domingo cuando cubría la ruta entre Condoto, Chocó, y Guaymaral, en Bogotá.
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La esperanza, como pocas cosas en la vida que son difíciles de arrebatar, todavía no se apaga para los familiares de las personas que iban a bordo. La ilusión de que sigan con vida permanece latente. Así lo relató la esposa del piloto.
Adriana Revelo, cónyuge del capitán Mehmet Cankaya, contó que la última vez que habló con él fue en la mañana del domingo 13 de septiembre, cuando el piloto realizaba el recorrido hacia el Chocó.
Cankaya, de origen turco, llegó a Colombia hace 11 años. Acá creó una empresa de turismo y, con el paso del tiempo, convirtió su pasión por la aviación en una forma de apoyar a comunidades ubicadas en zonas apartadas del país, donde prestaba servicios humanitarios.
Según el relato de Revelo a Caracol Radio, la primera comunicación de ese día con su pareja ocurrió hacia las 7:20 de la mañana.
“Él se comunica conmigo sobre las siete y veinte de la mañana, salió de Guaymaral y hacia Condoto, llegó bien (...) A las 9 y 23 de la mañana se produce la última comunicación por parte de él y después se activa la radio baliza que es como la alarma del avión donde la Aerocivil se entera que algo pasó”, narró la esposa del piloto.
Las personas que viajaban junto a Cankaya en la aeronave habían permanecido desde el jueves en Condoto, donde participaron en una brigada de salud junto con personal especializado que atendió a habitantes del municipio y de localidades vecinas, de acuerdo con información de la Alcaldía. Se trata de Perla Constanza Álvarez, Sandy García, María Guzmán y Yuliza Figueredo.
¿Qué más se sabe?
La Aeronáutica Civil confirmó la localización precisa del sitio de impacto, luego de que una aeronave UH-60 Black Hawk de la Fuerza Aérea Colombiana detectara ayer indicios que corresponderían a la avioneta en inmediaciones del Parque Nacional Natural Tatamá.
Sin embargo, llegar hasta el lugar representa ahora un nuevo reto. Según la Aerocivil, se trata de una zona de alta montaña, de difícil acceso y ubicada aproximadamente a 9.000 pies de altitud. Por eso, los equipos especializados evalúan las condiciones meteorológicas y topográficas para definir la ruta de ingreso más segura para los rescatistas.
Para sus familias, sin embargo, las imágenes obtenidas durante el sobrevuelo mantienen abierta una posibilidad alentadora: la avioneta no presenta señales de haber sido incinerada ni de haber explotado.
Esta información es, precisamente, la que le permite a Revelo mantener la esperanza de encontrar a su esposo con vida. Por eso, sigue pidiendo que las autoridades actúen lo más rápido posible.
“Ellos pueden estar heridos, están a la intemperie, sometidos a lluvia, frío y cambios térmicos. Cada hora, cada minuto cuenta”, manifestó Revelo, quien pidió reforzar las labores de búsqueda y utilizar toda la tecnología disponible de la Fuerza Aérea para llegar hasta ellos.
Inicialmente, se pensaba que la aeronave podía estar cerca de Condoto, en Chocó. Sin embargo, la información obtenida desde el aire permitió establecer que el punto estaría más cerca de Pueblo Rico, en Risaralda, lo que podría facilitar el acceso de los equipos de rescate por el Eje Cafetero.
“Es más fácil o, bueno, más cercano el acceso a partir de esta zona, que ya es Risaralda, y no Chocó”, explicó.
La esposa del piloto conoce de cerca las necesidades de las comunidades apartadas. Es odontóloga, especialista en rehabilitación oral, y también hizo parte de la Patrulla Aérea Civil Colombiana, organización que facilita el traslado de personal médico e insumos hacia territorios de difícil acceso y a la que estaba adscrita la avioneta en la que viajaban estas personas, incluido Cankaya.
Durante la pandemia, su esposo decidió convertirse en piloto privado y adquirió el Cessna T-206 Turbo en el que viajaba. La aeronave, además, era el avión familiar con el que había recorrido diferentes regiones junto a sus tres hijas.
“Conozco la responsabilidad de Mehmet como piloto. Conozco el estado del avión porque era nuestro avión familiar. (...) Era demasiado cuidadoso con sus mantenimientos”, contó.
No solo Revelo ha tenido noches en vela; su familia también vive la preocupación y, junto con sus tres hijas, espera que la búsqueda avance. “Este es el tercer día para nosotros de angustia y todos estamos unidos desde lejos y aquí nosotras con las niñas para lograr que esa búsqueda se agilice”, afirmó Revelo.
Mientras tanto, las autoridades evalúan las condiciones meteorológicas y topográficas para continuar con las labores de búsqueda. Ella, sin embargo, insiste en que los esfuerzos para encontrarlos no se detengan.
“Más que tranquila, me encuentro esperanzada. (...) Por favor, a las autoridades, al presidente de la República y a todas las entidades, por favor, que no desistan. De verdad que somos familias que tenemos esperanza”, concluyó.
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