Treinta años atrás, los titulares de los periódicos daban fe de la tragedia que sepultó la vida de 23.000 personas: “Armero ha desparecido. La muerte se nos vino encima: era negra y húmeda... también olía a azufre. Apocalipsis anunciado. ¡Sepultado Armero!”.
Solo habían pasado ocho días desde que la guerrilla del M-19 se había tomado el Palacio de Justicia. El país hasta ahora estaba asimilando que en pleno centro de Bogotá había muerto un centenar de personas. Lea aquí: Tres décadas con muchos pendientes
La tragedia de Armero eclipsó este episodio. Una luz roja en la cima del volcán Nevado del Ruiz se asomó a las 9:30 de la noche de aquel 13 de noviembre de 1985. Una erupción, en ese momento, parecía una posibilidad absurda para los habitantes....