En su más reciente informe “Control Total”, la Fundación Ideas para la Paz advierte que las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN) han consolidado un sistema de gobernanza criminal que se extiende con fuerza por Magdalena, La Guajira y Cesar.
Según la organización, este grupo armado ha logrado aumentar su control sobre rentas legales e ilegales, a pesar de los intentos de acercamiento con el Gobierno bajo la política de “Paz total”.
Aunque su núcleo de operación ha sido la Sierra Nevada de Santa Marta, la FIP señala que el alcance de las ACSN se ha expandido recientemente.
Lea también: Amenazas de grupos armados obligaron a detener operaciones bananeras, ¿dónde?
Sus rentas criminales, que se estiman entre 6.000 y 7.000 millones de pesos mensuales, provienen de la extorsión, principalmente, a turistas, nuevos negocios, palmicultores, ganaderos y empresas bananeras.
El grupo opera hoy a través de cuatro frentes y dos grupos especiales urbanos que cubren zonas estratégicas desde Ciénaga hasta Riohacha.
Las principales estructuras son el Frente Cristóbal Duarte, comandado por alias Jacob o ‘Comando 45’, cuyo grupo tiene injerencia en los municipios de Ciénaga, Aracataca y Fundación, en Magdalena.
En cuanto al frente Libardo Vergel, dice la FI P que este, bajo el mando de John Rafael Salazar Salcedo (conocido como ‘Flash’ o ‘Comando 200’), su área de operación principal es Santa Marta.
No se pierda: Los asesinan, les cuelgan carteles del cuello y le rapan el cabello a las mujeres: las crueles torturas de las Autodefensas en la Sierra Nevada
Por su parte, el Frente Javier Cáceres es liderado por Naín Andrés Pérez Toncel (alias Bendito Menor), quien a través de redes sociales ha mantenido las amenazas contra la población en La Guajira.
A su lado figura el frente Resistencia Campesina, que se ubica en la estribación oriental de la Sierra Nevada, operando específicamente en el Cesar.
En cuanto a los dos grupos especiales urbanos, la Fundación Ideas para la Paz indica que estos se movilizan específicamente en las áreas de Santa Marta y en el norte de La Guajira.
Así se ha expandido ese grupo armado
Los investigadores de Ideas para la Paz consignan en su informe que las autoridades han registrado movimientos de expansión hacia el sur del Cesar y el Catatumbo, buscando asegurar rutas para la salida de cocaína hacia la frontera con Venezuela.
Se estima que la organización cuenta actualmente con entre 594 y 1.000 integrantes, consolidándose como un actor dominante que ha sabido reciclar perfiles y prácticas paramilitares del pasado para mantener su eficiencia.
Pero el poder de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada no es solo militar, sino profundamente social y económico.
Le puede interesar: Gobierno anunció protección a la Sierra Nevada: no habrá nuevas concesiones mineras en más de 900.000 hectáreas
La FIP destaca que ese grupo armado ilegal ha implantado un sistema de “dominio de la montaña”, bajo la premisa de que quien controla la Sierra, controla la parte urbana.
Este control se traduce en una extorsión generalizada “que afecta al 95 % de los prestadores de servicios turísticos en zonas como el Parque Tayrona, Buritacá y Palomino”.
El fortalecimiento de las ACSN ocurre en medio de una sangrienta disputa con el Clan del Golfo, que ya cumple seis años.
Esta confrontación ha disparado los niveles de violencia en la región; en el Magdalena, los homicidios pasaron de un promedio anual de 204 (entre 2016-2018) a 554 (entre 2023-2025).
Además, las comunidades rurales e indígenas enfrentan constantes riesgos de desplazamiento forzado y confinamiento debido a los combates directos por el control de los corredores estratégicos.
A pesar de que las ACSN han manifestado su disposición al diálogo y han aceptado la idea de un sometimiento a la justicia, la mesa de conversación sociojurídica se encuentra actualmente congelada a un mes de finalizar el gobierno de Gustavo Petro.
Desde agosto de 2025, las autoridades catalogan a estas Autodefensas como un Grupo Armado Organizado (GAO). Su mando principal ha estado en manos de los hermanos Evelio Castillo Carrillo (“Muñeca”) y Fredy Castillo Carrillo (“Pinocho”), con José Pérez Villanueva (“Cholo”).
Para consultar contenido premium o profundizar sobre sus temas de interés de Medellín, Antioquia, Colombia y el Mundo, regístrese aquí.
La FIP concluye que la ausencia de un marco jurídico claro para el sometimiento colectivo y la falta de seguimiento al diálogo han permitido que el grupo siga fortaleciendo su arquitectura de injerencia sobre el territorio y la población.