La guerra en Sudán, que ya deja miles de muertos y millones de desplazados, también tiene un capítulo que toca directamente a Colombia. Un informe de Human Rights Watch (HRW) pidió al Gobierno colombiano investigar el reclutamiento de ciudadanos del país que habrían sido contratados como mercenarios para participar en el conflicto armado africano, así como reforzar las medidas para impedir que exmilitares terminen vinculados a estas redes.
El documento, titulado De Bogotá a El Fasher, señala que ciudadanos colombianos habrían sido reclutados para apoyar operaciones de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), uno de los principales actores de la guerra en Sudán. La organización sostiene que detrás de ese proceso estarían empresas privadas y redes de contratación con conexiones internacionales.
El informe plantea que muchos exintegrantes de la Fuerza Pública colombiana terminan siendo vulnerables a este tipo de ofertas debido a dificultades económicas y falta de oportunidades laborales tras su retiro.
Por eso, HRW recomendó fortalecer los programas del Ministerio de Defensa dirigidos a veteranos, garantizando acceso a formación técnica, apoyo en salud mental, empleo y acceso a crédito.
Las denuncias hacen parte de un informe más amplio sobre el conflicto sudanés y el presunto apoyo internacional a las RSF, grupo acusado de cometer crímenes de guerra y otras violaciones graves de derechos humanos en Darfur.
Durante años, las RSF ejecutaron asesinatos y ataques contra civiles y personas heridas o desarmadas que intentaban escapar. Según el informe, integrantes del grupo se ocultaron en una trinchera para emboscar a quienes cruzaban la zona. “Nos encontramos con un grupo de las RSF y nos detuvieron”, relató Amal, una mujer de 29 años.
“Teníamos... familias con personas con necesidades especiales, como sordos, y niños [con síndrome de Down]... Un miembro de las RSF llamó a otro y le dijo: “¡Ven a ver a este loco! ” y finalmente los mataron... Y después de matarlos, arrestaron a algunas de las mujeres... Y dijeron: “Maten a los ambayat (esclavos)”, añadió la mujer en conversación con HRW.
Según Amal, aparte de sudaneses, había hombres árabes, pero también algunos más pequeños con diferentes uniformes. HRW estableció que se trata de hombres colombianos, que para 2024 ya eran 300. Algunos en contra de su voluntad.
El informe también menciona las consecuencias que enfrentan quienes llegan a Sudán. En medio del conflicto, algunos colombianos habrían sido capturados, otros habrían muerto y varios terminaron involucrados en combates externos.
Pero, ¿cómo llegaron allí? HRW identificó el origen del reclutamiento en una empresa privada de Emiratos Árabes con sede en Bogotá: A4SI.
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