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Un estudio del Invima demuestra que el 40 % de los ciudadanos confunde las bebidas. Los riesgos son serios.
Por una copa de licor adulterado que consuma en las fiestas de fin de año puede sentir dolor de cabeza, mareo, vómito, ansiedad, náuseas permanentes y, en el peor de los casos, ceguera. Prevenirlo no es tan sencillo. Un experimento reciente del Invima demostró que cuatro de cada 10 ciudadanos no sabe identificar entre una bebida alcohólica adulterada y una oficial.
Así fue el experimento: en las calles de las principales ciudades del país, una mujer disfrazada de ángel y un hombre vestido de diablo le mostraron a 1.322 transeúntes dos botellas similares de licor. Del total, 803 lograron identificar la botella de trago adulterado y la legal. Los 519 ciudadanos restantes confundieron las botellas.
El principal error, según el Invima, es que...