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El rifirrafe que llevó a Petro a pedir la renuncia de Jorge Iván González de Planeación Nacional

El hecho de que pusiera en el presupuesto obras viales en Antioquia y no las obras que Petro quiere fue uno de los floreros de Llorente. El lío del presupuesto no termina con la salida de González.

  • En marzo de 2023, González reconoció que era difícil trabajar en el Gobierno, pues había “una tensión entre el sueño y lo posible”. Foto: Juan Antonio Sánchez
    En marzo de 2023, González reconoció que era difícil trabajar en el Gobierno, pues había “una tensión entre el sueño y lo posible”. Foto: Juan Antonio Sánchez
  • De izquierda a derecha: el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla; la ministra de Educación, Aurora Vergara Figueroa; y el ministro de Transporte, William Camargo. FOTO: ARCHIVO PARTICULAR
    De izquierda a derecha: el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla; la ministra de Educación, Aurora Vergara Figueroa; y el ministro de Transporte, William Camargo. FOTO: ARCHIVO PARTICULAR
01 de febrero de 2024
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A Jorge Iván González, hasta este jueves director de Planeación Nacional, lo vieron profundamente triste saliendo de la Casa de Nariño luego de que el presidente Gustavo Petro le pidiera la renuncia.

González no quería irse del gobierno, no solo es un técnico reconocido, sino que creía en las propuestas de Petro y se sentía a gusto ayudando a darles el carácter técnico que requieren. Pero el presidente desde hace ya varias semanas lo traía entre ojos y el miércoles 31 de enero le dijo que ya no iba más.

¿Por qué se iba a desprender Petro de un funcionario con trayectoria, con reconocimiento y además fiel a su causa? Todo indica que el problema comenzó a finales de diciembre, cuando al presidente le entregaron el decreto 2295 para que lo firmara, “con el cual se liquida el Presupuesto General de la Nación para el 2024”.

Ese es un decreto que sagradamente se debe firmar cada año, en diciembre, porque sin él no se puede ejecutar el presupuesto. Si no se firma, los ministros tendrían que quedar de brazos cruzados.

El presidente Petro, al ver la distribución del presupuesto, estalló en cólera. Les reclamó al ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, al ministro de Transporte, William Camargo, y al director de Planeación, González, entre otros, que ese presupuesto no reflejaba su programa de Gobierno.

Le molestaba particularmente que se destinaran recursos a obras viales en Antioquia y ni un centavo a su propuesta de hacer un deprimido en Soacha, entre otros ejemplos. “Lo mortificaba no tanto el tema regional, sino el hecho de ver que las obras que él quería no tenían presupuesto. Le irritaba darse cuenta de que el presupuesto se estaba destinando a las obras de Duque y no a las suyas”, dice una fuente que estuvo cerca de lo ocurrido.

Los ministros y el director del DNP le explicaron a Petro que no había otra alternativa, porque esas obras, las de Antioquia y de otros sitios del país, que no eran parte de su programa de gobierno, tenían vigencias futuras y no se podían dejar de incluir en el presupuesto.

La discusión no terminó en ese momento y en los últimos días se han hecho varias reuniones para tratar de remediar la situación. El periódico Portafolio reveló al principio de esta semana que el anexo del mencionado decreto de liquidación del presupuesto se ha convertido en una verdadera papa caliente.

Según el diario económico, se habría cometido el error de no discriminar $13 billones de pesos en el anexo de liquidación del Presupuesto, un requisito exigido por la Constitución.

El problema es que si no se discriminan esos recursos se pueden convertir en plata de bolsillo de la Presidencia, pueden terminar siendo usado sin tener en cuenta compromisos ya adquiridos por el Estado y vigencias futuras. Razón por la cual, podría ser demandado por cualquier persona.

Y sobre todo, señala Portafolio, firmas de ingeniería del país están estudiando el tema porque al no estar esos recursos garantizados no podrían avanzar en obras.

¿Pero por qué sale González, y no el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, que es el encargado del presupuesto y fue quien le dijo al Presidente que no tenía alternativa distinta que firmar el decreto; o el ministro de Transporte, William Camargo, que también le insistió a Petro en la necesidad de destinar esos recursos a los proyectos ya avanzados y comprometidos e incluso le dijo que si no firmaba se iba a paralizar el país?

Solo Petro sabe la respuesta. Pero lo cierto es que tanto Bonilla como Camargo son de toda la confianza de Petro, trabajaron con él en la Alcaldía de Bogotá, el uno como su secretario de Hacienda, y el otro como secretario de Transporte, mientras González era hasta ahora el único sobreviviente en el gabinete de aquel grupo de cuatro ministros (Alejandro Gaviria, Cecilia López y José Antonio Ocampo) que intentaron hacer entrar en razón a Petro con la reforma a la salud, pero terminaron descabezados, hace 10 meses.

El presidente Petro solía reconocerle al Director de Planeación su calidad y su compromiso, y sin duda en el gabinete brillaba por la solidez de sus intervenciones. Pero, curiosamente, DNP se había convertido en el supuesto responsable de la baja ejecución del Gobierno. Pues más de un ministro o ministra se había escudado en la excusa de que no había podido avanzar en un proyecto porque faltaba el aval de Planeación. “Petro terminó por creerse el cuento de que González era un neoliberal que no le servía para sacar adelante sus proyectos”, anota la fuente.

La última conversación la tuvieron en el Consejo Económico este miércoles, un espacio que el Presidente tiene cada semana con su equipo económico. Buscaban encontrar una solución legal para poder incluir los proyectos que Petro quiere en el presupuesto. Tanto los ministros Bonilla y Camargo, como el director del DNP González estaban en la línea de que legalmente no se puede hacer mucho.

De izquierda a derecha: el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla; la ministra de Educación, Aurora Vergara Figueroa; y el ministro de Transporte, William Camargo. FOTO: ARCHIVO PARTICULAR
De izquierda a derecha: el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla; la ministra de Educación, Aurora Vergara Figueroa; y el ministro de Transporte, William Camargo. FOTO: ARCHIVO PARTICULAR

“Petro se salió de los chiros”, dice la fuente. El ministro de Transporte, William Camargo, le habló fuerte y con sinceridad a Petro, y se le vio afectado por el rumbo que tomó la reunión.

La otra ministra que estaba en el consejo económico, era la de Educación, Aurora Vergara Figueroa, porque parte de los recursos son los de infraestructura educativa. La ministra tampoco ha estado a gusto con lo que viene ocurriendo y, según fuentes consultadas por este diario, no se descarta que renuncie más temprano que tarde.

Así las cosas, Petro pasó luego al consejo de ministros y llegó de entrada molesto. Allí, en un momento dado, la directora de Prosperidad Social, Laura Sarabia, les dijo a todos los ministros que “por respeto al Presidente debíamos todos renunciar. Pero ninguno le copió”, le contó a EL COLOMBIANO un miembro del gabinete.

De ese episodio se armó el alboroto de medios sobre una supuesta petición de renuncia de parte del Presidente a su gabinete, que luego la misma Presidencia se encargó de desmentir.

Los que sí renunciaron fueron al menos dos técnicos del Ministerio de Hacienda relacionados con el tema de presupuesto. Más allá de la renuncia de González, el problema del decreto de liquidación del Presupuesto aún está por resolverse.

En su carta de renuncia, que se hará efectiva a partir del 5 de febrero, Jorge Iván González le agradeció al jefe de Estado que haya confiado en él, pero le echó, lo que puede ser interpretado como un vainazo, diciendo que el cumplimiento de las metas del Plan Nacional de Desarrollo no es posible “sin el concurso de todos los alcaldes y gobernadores, y sin el aporte de las organizaciones gremiales”.

En una entrevista con EL COLOMBIANO, en marzo de 2023, González reconoció que era difícil trabajar en el gobierno Petro, pues expresó que había “una tensión muy fuerte entre el sueño y lo posible. Porque él quisiera cambiar el mundo muy rápido, pero lo posible es otra cosa”.

Según él, las normas que tiene el país “dificultan mucho los cambios. Y las propuestas del presidente son muy audaces”.

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