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“El verdadero cambio era hacer, no retroceder”: David Luna a Gustavo Petro

El exsenador pide votar por quien pueda unir al país y defiende la Gran Consulta por Colombia como un gesto de unidad.

  • El también exministro advierte que, tras el mandato del presidente Petro, habrá dificultades en temas como el minero y energético, el presupuestal o la salud. FOTO Julio herrera
    El también exministro advierte que, tras el mandato del presidente Petro, habrá dificultades en temas como el minero y energético, el presupuestal o la salud. FOTO Julio herrera
19 de febrero de 2026
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Reivindicando que se puede hacer política sin irrespetar al otro ni anular al que piensa distinto, el exsenador bogotano David Luna busca llegar a la Casa de Nariño.

Para ello, el primer peldaño que deberá conquistar –después de haber sido edil, concejal, congresista y ministro–, es ganar la denominada Gran Consulta por Colombia, en la que se mide con otros ocho candidatos, entre ellos, Paloma Valencia, Juan Carlos Pinzón o Enrique Peñalosa.

En diálogo con EL COLOMBIANO y Teleantioquia, el exfuncionario reivindica que ha sido antipetrista desde que el presidente Gustavo Petro era alcalde de Bogotá, al tiempo que reclama que “el verdadero cambio era hacer, no retroceder”. Destaca la Gran Consulta como “el gesto más importante de unidad de los últimos años” y pide votar por quien pueda unir al país.

No cesa la conmoción por la muerte del pequeño Kevin Acosta por falta de un medicamento. Usted abanderó el caso y presentó una demanda ante la Fiscalía por la omisión del Estado. Algunos dicen que es oportunismo político, ¿usted cómo lo recibe?

“Lo único cierto es que cada día en Colombia mueren más personas por falta de medicamentos o de tratamientos y, lastimosamente, el Gobierno permite que la salud se convierta en una bandera política. Estamos exigiendo que los responsables respondan ante la justicia porque Kevin es la punta del iceberg de lo que viven diariamente personas con enfermedades huérfanas o raras. No se puede tolerar bajo ninguna circunstancia esta situación. Que sea la Fiscalía, la Procuraduría y el Congreso de la República, en un debate de moción de censura, quienes determinen qué responsabilidad hay”.

Usted se ha caracterizado por campañas creativas y ahora se le ve pidiendo empleo con un código QR en su camiseta...

“Quiero servir como presidente y lo mínimo es presentar qué he hecho durante mi vida. Yo tuve responsabilidades como ministro o senador, pero pocas personas saben que yo comencé en el barrio, en la Junta de Acción Comunal; sería la primera vez que un presidente sube peldaño por peldaño sin brincarse ninguno y sin una sola investigación o escándalo de corrupción en 27 de mis 50 años como servidor público. En este código QR la gente encuentra mi hoja de vida, WhatsApp, mis propuestas y los dolores que vive la gente, como los impuestos o la soga al cuello que el Estado pone a los emprendedores, al que quiere vivir sin miedo o al que tiene una moto y se la llevan a patios injustamente”.

Usted participó del gobierno de Juan Manuel Santos en un grupo que incluía, por ejemplo, a Juan Fernando Cristo o Roy Barreras, quienes siguieron con Gustavo Petro. ¿Por qué se deslindó de ellos?

“Nunca he estado ligado ni nunca lo estaré con este gobierno. Fui miembro de un gabinete, no solo del presidente Santos, sino de otros gobiernos. Me siento honrado de eso, pero en Colombia no podemos acoger la tesis de que uno es propiedad de alguien por haber trabajado con él.

Soy David Luna y tengo claras mis tesis establecidas. He sido antipetrista desde la Alcaldía de Bogotá. Cuando él ganó le hice control político y demostré abusos en los temas de aseo y acueducto. Cuando llegó a la Presidencia, fui el primer senador en decir que haría oposición, no daño. En dos oportunidades el 20 de julio di el discurso de oposición.

Le dije mirándole a los ojos al presidente: El verdadero cambio era hacer, no retroceder; Colombia no puede seguir perdiendo vidas ni oportunidades. Tengo mis tesis y posiciones, además de tener claro dónde estoy parado filosóficamente.

Le hago oposición al Gobierno Petro, pero eso no quiere decir que haya necesidad de hablar de unos temas en Colombia importantes. Cuando se recorre el Pacífico la gente dice que está hastiada del clasismo, el racismo y el machismo. Ese es el tipo de causas que el presidente ha utilizado para dividir al país en la lucha de clases sociales.

Conmigo hay diálogo. He construido consensos y tengo la capacidad de lograr que este país pase la página, porque pertenezco a una generación distinta que no carga con las heridas de luchas políticas del pasado, sino que pensamos en soluciones”.

En las hojas de vida actuales, más que los cargos que se han ocupado, se habla de los logros. Cuéntenos algunos de ellos como funcionario del Estado.

“Como ministro de Tecnologías de la Información recorrí todos los municipios de Antioquia instalando zonas Wi-Fi gratis y entregando computadores y tabletas a niños y maestros. Ahí tuve la posibilidad de conocer en detalle el departamento que, además de ser un orgullo nacional, es un referente de que las cosas se pueden hacer. Se reivindica que una cosa es el discurso, la carreta, y otra cosa es ejecutar.

He sido futbolista –retirado por supuesto–, pero si yo me rompo una rodilla no busco al mejor odontólogo, sino un buen ortopedista. Colombia necesita una persona que conozca al Estado. Eso no significa que sea un politiquero o un ladrón. Hay buenos políticos”.

Pero más que conocer, ¿cuáles han sido sus logros?

“Ese es uno: ejecutar en el tema de tecnología, pero también en el tema laboral. Como Viceministro de Relaciones Laborales logré concertar el salario mínimo y trabajé en Urabá desarrollando la reglamentación de alturas en el tema del banano. Entender el país desde el punto de vista regional es mucho más importante que estar simplemente en el discurso. Esas realizaciones son las que cambian vidas.

Un día, después de aterrizar en Putumayo y coger una lancha seis horas, llegué a Puerto Alegría, en Amazonas. Nunca había llegado un funcionario público. Entre Puerto Alegría y Leticia hay 24 horas en lancha. No había registro de defunciones ni de nacimientos. Ahí instalamos por primera vez conectividad.

Eso es cambiarle la vida a la sociedad. La política es para eso, no para la pugnacidad; por eso le digo a la gente que no peleen por políticos –se los dice un político–, mejor exíjanles a los políticos”.

¿Por qué a veces uno ve la Gran Consulta con fuerza, como un equipo poderoso de una cantidad de gente talentosa que le ha contribuido al país, pero a veces también como andando uno por un lado y otro por el otro? Explíquenos la importancia de esta Gran Consulta y por qué es vital.

“La Gran Consulta es el gesto más importante de unidad de los últimos años; dejamos colgados los egos y las vanidades, y quedó claro que el que gane será apoyado por los que pierdan. Eso no solo es una muestra de grandeza, sino de sentido común. Colombia necesita grandes talentos para gobernar.

Esta consulta demuestra que es posible hacer campaña proponiendo y no insultándose, sumado y no restando, donde los temas personales sean el segundo punto de la agenda. Hay muchos problemas como la seguridad, la salud, los racionamientos o las inversiones regionales que necesitan atención.

Yo sí me siento muy contento de ver nueve personas, todas con experiencia en el Estado, que pensamos diferente en muchos temas y que estamos compitiendo con unas reglas de juego que permiten decir ‘hombre, de acá va a salir la alternativa para que uno, por primera vez en Colombia, no tenga que votar en contra de alguien, sino por el que le gusta’.

Y ojo con este cuento. Hay un cuento en la consulta de izquierda que lidera Roy Barreras y Daniel Quintero que es pura carreta, diciendo que son una alternativa al candidato Cepeda. Son mentiras. Buscan más votos para después ponerse de acuerdo. Le pido a la gente que salga a votar por la Gran Consulta masivamente y que no se dejen enredar por Roy Barreras. Él y Cepeda son lo mismo”.

Si la consulta no tiene una importante votación sería un problema para la democracia por la polarización...

”Eche para atrás, para 2022. En ese entonces hubo tres consultas, lo mismo que está pasando ahorita. La consulta del Pacto Histórico fue la más votada y eso fue un hecho político que disparó a Petro. Acá lo que queremos es que la Gran Consulta por Colombia, que representa la sensatez, el sentido común, la firmeza, pero también tomar decisiones con base en la evidencia, sea la más votada y un hecho político.

Eso demostraría que puede haber una alternativa distinta a lo que hoy se plantea en las encuestas. Me parece también muy antidemocrático que haya campañas diciendo ‘no voten la Gran Consulta’. Deben estar temerosos, tal vez, o deben estar pensando que acá estamos proponiendo, mientras que allá están confrontando.

También me parece muy antidemocrático del presidente Petro y de las personas que lo siguen que dicen ‘no salgan a acompañar las consultas’. Yo no sé por qué le tienen tanto susto a la democracia. ¿Tal vez porque están en el poder algunos o ya se sienten en el poder otros? La política es la foto del día y esa foto puede cambiar con facilidad dependiendo de qué capacidad tenga usted de conectar”.

Después del 8 de marzo, ¿cómo tienen planteado continuar con quien gane esa consulta? ¿Se vienen alianzas con otros partidos?

”Esta es una gran selección de talentos no usualmente vista en la política, porque el ego es difícil administrarlo, pero lo tengo bien controlado. El que gane recibirá el respaldo de los otros ocho. Espero ser quien lidere el proceso porque tengo la experiencia y la capacidad, pero si no soy yo, estoy listo para cargarle la maleta al que corresponda y acompañarlo en el gobierno si es necesario”.

¿Cómo analiza a Antioquia y qué hay por hacer por esta región?

“Primero, agradezco a Antioquia lo que ayuda y suma para el país. Acá hay un ejemplo permanente, no solamente de superación, sino de capacidad de enfrentar los retos. Ver cómo lastimosamente un presidente le da la espalda a gobernantes locales solo por ser de una tendencia distinta es muy preocupante.

Antioquia le lanza un mensaje al país de que terminará sus obras de infraestructura diga lo que diga el Gobierno Nacional, y de que van para delante. No se van a dejar frenar el Túnel del Toyo, ni el Túnel de Oriente. Es un ejemplo para el país.

Otra reflexión es qué tipo de gobernante queremos, qué talante. Una persona que solamente gobierna para quienes votan por él nunca va a lograr que haya unidad en este país. Hay que gobernar para todo el país. Hay una frase que en mi casa me enseñaron: a hacer el bien.

Yo creo ser un buen ser humano y para gobernar se necesita ser buen ser humano. Usted no puede estar pensando en cómo le hago zancadilla al otro. Usted tiene que estar pensando en cómo le resuelvo el problema al otro. Y en ese sentido yo sí creo que hay una diferencia y por eso, el ciudadano tiene que hacer un esfuerzo de indagar, como decía un buen filósofo, qué tan predecible es el político.

El político finalmente es a quien usted le entrega la confianza para que tome decisiones que le mejoren la vida, no para que se las empeore. La gente sabe cómo he votado, qué he decidido, a qué religión pertenezco, qué equipo de fútbol es el que soy hincha. Eso de cambiar de camiseta de un día para otro no... Yo soy de Millonarios”.

¿Dónde habrá que actuar de manera más decidida cuando Petro deje el poder?

”Muy pocas cosas unen a Colombia y una de ellas es la camiseta de la selección. Es increíble. Nos debería unir como país –más allá de la izquierda, derecha o centro–, la lucha contra el hambre o la educación de los niños entre los cero y los cinco años, así como la lucha contra los violentos. Eso no está pasando, porque lo que han hecho es dividirnos.

¿A quién le interesa dividirnos? A quienes lideran esas puntas, porque si el país se une en torno a varias cosas, se comienza a resolver. Vamos a quedar en dificultades en muchos temas: el minero y energético, el presupuestal o la salud. Pero todo eso se va a resolver con personas que saben gobernar y que conocen al Estado.

El verdadero reto es unir a una sociedad que se siente dividida y eso se logra respetando a la oposición, respetando a quien piensa distinto. Yo ejercí oposición y se me metieron a mi casa y a mi oficina, pero no precisamente a robar, sino a asustar y amedrentar. Eso no va a pasar en mi gobierno. El que piense distinto tiene que tener garantías. El país tiene que ponerse de acuerdo en temas claves, por lo menos para avanzar y por lo menos para reconciliar”.

Puede leer: El reto del umbral: 600.000 votos sería la cifra clave para los partidos en 2026; así funciona

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