Los delanteros colombianos llegan al Mundial respaldados por grandes números en Europa, pero con la deuda pendiente de trasladar ese poder goleador a la Selección. Entre la presión histórica sobre el número 9, los fantasmas de la falta de eficacia y la ilusión renovada, Colombia vuelve a poner sus esperanzas ofensivas en Córdoba, Cucho Hernández y Luis Suárez.