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“El aislamiento como estrategia se está agotando”: Santamaría

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14 de junio de 2020
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Las proyecciones para la economía colombiana empiezan a tornarse más complejas en la medida en que el aislamiento preventivo obligatorio, decretado por el Gobierno Nacional para mitigar el riesgo de contagio del nuevo coronavirus Covid-19, se sigue extendiendo. A mayor tiempo de cierre, mayores serán las implicaciones para el PIB de 2020.

Así lo manifestó Mauricio Santamaría, exministro de Salud y actual director de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), quien consideró que la única solución para que la economía del país no se vea tan impactada por cuenta de la emergencia sanitaria, es que la cuarentena termine pronto y se empiecen a reactivar los diferentes sectores.

Santamaría, en dialogó con COLPRENSA, explicó que en el escenario menos complejo, la economía podría tener una contracción de 2,5 % a final de año, pero de mantenerse con el aislamiento obligatorio y el cierre de muchos sectores productivos, la caída estaría rondando el 5 %. También mostró preocupación por lo que está pasando en regiones como Bogotá y la Costa Caribe.

¿Cómo ve el comportamiento de la economía, en medio de la crisis generada por el Covid-19?

“Cada vez lo vemos peor, creemos que la cosa se está alargando mucho, el pico de la enfermedad no ha llegado y, aunque el aislamiento ha sido muy efectivo para sostener los casos, estamos llegando a una situación muy peligrosa, con un desempleo muy alto sin el pico de la enfermedad todavía y eso nos está haciendo ver un panorama oscuro. Más de 5 millones de empleos se perdieron en abril, quien sabe mayo, pero debe venir similar, muchos sectores de la economía están en problemas serios de insolvencia, a pesar de los esfuerzos que ha hecho el Gobierno para darle un poco de liquidez a los hogares y a las empresas.

Los hogares han perdido cerca de 12 billones de pesos en ingresos durante el aislamiento, tal vez un poco más, y esto es mucha plata, casi un punto y medio del PIB. Realmente nosotros estábamos más positivos hace un tiempo de lo que estamos ahora, porque hay temas regionales que nos preocupan, como es el caso de Bogotá, que no va bien. El tema de salud va peor que en otras ciudades y además la economía no se está abriendo y la capital aporta casi el 30 % del PIB de Colombia”.

¿Cuáles son las regiones del país que mayor preocupación generan?

“En general, lo negativo está en la costa Caribe y en Bogotá, lo intermedio está en el Valle del Cauca y lo positivo está en Santander y Medellín. Ahora, hay casos muy negativos como el Amazonas y el Meta, donde hubo un crecimiento sustancial de casos, pero fueron muy focalizados. Por eso, mí preocupación principal está en Bogotá, Cartagena y Barranquilla; a Cali lo veo en una situación intermedia, no tan bien, pero mejorando; y Medellín y esa región del Eje Cafetero va bien”.

Desde Anif modificaron las proyecciones que tenían desde el comienzo de la pandemia y los datos hoy son menos alentadores. ¿Qué está pasando con la economía?

“A medida que pasa el tiempo la economía no se deteriora linealmente sino exponencialmente, porque se va generando un circulo vicioso, es decir, se empiezan a quebrar más empresas; a medida se quiebran más empresas, pues más gente queda en desempleo, los proveedores empiezan a quebrar también y llega un punto en que ya la cosa es irreversible, y a ese punto es el que no quiero que lleguemos, porque si pasamos de ese punto, la recuperación nos va a costar años y demasiado sudor.

Ese es el tema grave y uno ve que hay muchos alcaldes que han tomado esto como una plataforma para lucirse, decretan toques de queda todos los fines de semana, como si con eso estuvieran contribuyendo en algo a la salud. Las decisiones deben tomarse pensando más en que la salud y la economía son igual de importantes, no se puede dejar que la gente empiece a morir de hambre o desesperación, porque eso va minando el mismo aislamiento: cuando la gente ya no tiene más plata, pues sale y no hay policía ni comparendo que la detenga”.

Las nuevas proyecciones ubican una contracción del 2,4 % para el PIB a final de año. ¿Qué elementos tuvieron en cuenta en este análisis, teniendo en cuenta la incertidumbre tan alta que existe?

“Es cierto, hay una incertidumbre tremenda y hacer proyecciones es muy complicado, porque los modelos siempre se equivocan, incluido los epidemiológicos. Entonces lo que hemos hecho es una proyección por el lado de la demanda, que es un poco más fácil de medir. Por ejemplo, nosotros sabemos cómo se están comportando los ingresos de los hogares, el gasto público, la inversión y las exportaciones y nos da, en un escenario medianamente optimista, 2,5 % de caída, y en un escenario más complejo de casi 5 %. De los componentes, el único que vemos que puede, más o menos, crecer es el consumo del gobierno, dado la cantidad de transferencias y de liquidez que está inyectando”.

¿Qué podría llevar a que se dé el peor escenario, con una contracción del 5 %?

“Que se alargue el aislamiento hasta finales de julio o principios de agosto. Gran parte del tema es que nosotros todavía vemos que en el último trimestre puede haber alguna recuperación, pero si el aislamiento se nos va alargando y alargando y llegamos a agosto, pues ahí si ya es muy difícil pensar que el último trimestre podría llegar a tener alguna recuperación, incluso, en ese caso ya llegaríamos a pensar que el primer trimestre del año entrante puede ser bastante regular”.

¿Cómo ven las medidas que ha tomado el Gobierno Nacional para sostener la economía, estas no podrían menguar un poco el golpe?

“El Gobierno ha hecho lo que ha tenido que hacer y me parece que lo ha hecho bien, desde el punto de vista conceptual. Ahorita lo que hay que hacer es meterle plata a la economía, darle plata a los hogares para que puedan consumir, que es lo que ha hecho el gobierno a través de las transferencias directas y a las empresas para que puedan subsistir. El problema es que es poco, el tamaño de las pérdidas es tan grande, que nunca el gobierno va a poder equipararlos ni dar lo que se requiere, ni el gobierno colombiano ni en ninguna parte del mundo, reemplazar la economía es imposible. Ahí es donde uno dice que por más subsidios y alivios a las nóminas, la economía va a sufrir el totazo de todas maneras. Otra cosa es que trate de ponerle un colchón y lo logre hacer temporalmente, pero ya después no lo podrá hacer más”.

Usted ha sido bastante crítico con las regiones. ¿Cómo ve el accionar de los gobierno locales y departamentales, teniendo en cuenta que el Gobierno les dio libertad para tomar decisiones?

“Si miramos los gobiernos regionales ahí si le digo que no los he visto bien. He visto muchos gobiernos regionales concentrados en que la única alternativa posible es mantenernos encerrados y eso ha hecho que la economía sufra un golpe muy duro. He visto gobierno bien, como Medellín, Antioquia, Cali, pero en Bogotá no logramos que el gobierno deje entrar a los sectores a trabajar, es complicado”.

Sin embargo, pese a las medidas de aislamiento, hay sectores que no podrán reactivarse en el corto plazo y que se van a demorar bastante en regresar. ¿Cómo ayudarlos para que salgan a flote?

“Hay sectores que han tenido un golpe horrible, impresionante, como los sitios de entretenimiento, restaurantes, las peluquerías y el turismo. Pero los bares y el turismo, en especial, van a seguir rezagados en todo el mundo, incluso si se hace una apertura mucho más grande. Es allí donde el Gobierno tendrá que concentrar sus ayudas. Hay que mantenerlos de alguna manera, para que no desaparezcan, sobre todo el turismo, que estaba cogiendo una atracción buenísima y se estaba volviendo una fuente importante de divisas y de crecimiento y de empleo”.

Esta es una crisis sin precedentes y de esta forma tendrían que ser las medidas para mitigar los efectos. ¿Cree que le ha hecho falta algo al Gobierno para blindar más la economía?

“En cuento a medidas no. Las medidas han estado bien pensadas. Lo que ha faltado es más plata. En este momento lo único que requiere la economía es plata, liquidez, nada más sirve, hay que meterle más plata. Las reducciones de tasa de interés del Banco de la República están muy bien, van a ayudar en todo, pero no son gran cosa en el contexto general, porque en este contexto, más que política monetaria expansiva se requiere es plata de verdad. Las medidas que han tomado están bien, meterle plata a los hogares, financiar la nómina, aplazar el pago de impuestos, lo que falta es que sean más grandes, para tratar de atenuar un poco más el golpe”.

¿Tiene el Gobierno Nacional de dónde inyectar más plata?

“Pues para financiar puede haber más, acudir al Fondo Monetario Internacional, que ya dijo que nos presta, pero todo eso es deuda. Ahorita nos cae súper bien, pero en los próximos 10 años tendremos que pagarla, como todo lo que se ha invertido hasta el momento”.

¿La única forma de pagarla es a través de una nueva reforma tributaria, como lo ha manifestado el ministro de Hacienda?

“No hay ninguna otra alternativa. El Gobierno está esperando que sus ingresos tributarios por cuenta de la pandemia caigan en 20 billones de pesos, más o menos, un poco menos de 2 puntos del PIB. Además, va a gastar 4 o 5 puntos del PIB más en adecuar el sistema de salud y en meter transferencias y liquidez a los hogares y a las empresas. Estamos hablando, por bien que nos vaya, entre 4 y 7 puntos de hueco en el PIB, que el gobierno está mirando de donde los consigue con financiamiento, lo que se traduce en deuda y esa deuda la tendremos que empezar a pagar en los próximos años y eso solo se paga con impuestos. Con total seguridad irá a venir pronto, el ministro de Hacienda en algún momento lo dijo muy claro y le cayó el mundo encima, pero él lo único que hizo fue decir la verdad”.

¿Qué tendría que traer una reforma de esa magnitud, teniendo en cuenta el monto que se debe recuperar?

“Una reforma tributaria debe que traer consigo la eliminación de las exenciones que existen hoy, especialmente de las personas con mayores ingresos, las cuales rebajan el recaudo de una manera significativa. También hacer que las personas naturales paguen mucho más de lo que pagan actualmente, ya que en Colombia solo el 8 % paga impuesto. Se debe racionalizar el IVA y tienen que eliminarse una cantidad de impuestos que generan poco recaudo, pero sí muchas distorsiones, en particular los impuestos a las nóminas, al trabajo, que se ha visto en esta coyuntura cómo son de perjudiciales para el empleo. En una primera instancia tendríamos que ir por lo menos por 2 puntos del PIB y después tocará ir por otros 2, en unos cinco, seis o siete años, porque tenemos un hueco estructural que está en el orden de los 6 puntos del PIB”.

Los bancos y la renta básica

¿Cómo han visto el papel de los bancos en medio de la emergencia, teniendo en cuenta las críticas por los desembolsos y el reclamo que les han hecho para que se comprometan más con la causa?

“Hay cosas que la gente no ha visto y es que los bancos lo primero que hicieron fue financiar al Gobierno en más de un punto del PIB a través de unos bonos de solidaridad que los obligaron a comprar bajo el amparo de la emergencia. Una vez empezaron a funcionar las garantías, los bancos ya han desembolsado cerca de 4 o 5 billones de pesos y hay reservados cerca de 10 billones de pesos para los créditos de apoyo a la nómina en el Fondo Nacional de Garantías.

Entiendo que mucha gente se queje que les ha faltado, pero la plata de los bancos es la plata de todos, los bancos no pueden prestar la plata del público a cualquier persona y por eso el tema de las garantías era tan importante. Cuando los bancos pierden plata, pues los que pierden son los ahorradores y las crisis financieras se llevan a un país por delante, como ha pasado muchas veces en la historia del mundo. Yo creo que los bancos tienen que hacer una esfuerzo por mostrar solidaridad, pero todo dentro del límite de la prudencia y pues los bancos ya han metido mucha plata”.

¿Esas garantías del 90 % son suficientes para que los bancos tengan la tranquilidad de prestar?

“Si. Al principio cuando el Gobierno dijo que iba a garantizar el 50 % de los créditos, todos dijimos eso no va a servir de nada, empresas que están en un momento tan delicado y que su futuro no es claro, pues una garantía así no permite hacer un préstamos, pero después el gobierno subió a 90 % y fue cuando se empezó a mover el tema. Por ahora 90 % es suficiente, de pronto en el futuro, con los sectores que hablábamos al principio, como bares, discotecas y turismo, pues tocará hacer créditos con garantías más altas, entre 95 % y 100 %, pero por ahora está bien”.

Ustedes han venido insistiendo en la necesidad de implementar la Renta Básica Universal. ¿Cómo va eso?

“Es una medida que se debe tomar, porque es positiva desde todo punto de vista. Me parece que es la manera en la que tenemos que continuar y esta pandemia nos dejó ver que sí se necesita, pero requiere muchas otras cosas. Agrupar todas las transferencias que tenemos hoy en una sola renta básica no se puede hacer si no logramos que la economía se formalice más, que la gente pague más impuestos y que la mayoría de las personas estén registradas ante la Dian y declaren renta, así no paguen impuesto. Ese ha sido uno de los cuellos de botella hoy, mucha gente que no ha podido recibir ninguna ayuda porque simplemente no existen: no pagan impuestos, no están en la base de datos del Sisbén, entonces es como si no existieran y eso demuestra que los temas de informalidad si son muy complicados”.

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