Bogotá ha sido perturbada con explosivos de bajo poder desde el 20 de junio del año pasado. Ese viernes, un petardo explotó en frente del CAI de Chapinero —norte de la ciudad—. Tres personas quedaron heridas y hubo daños en las fachadas de los edificios. Días más tarde, la guerrilla del Eln se atribuyó ese ataque.
Trece meses después, a tan solo 10 cuadras de ese CAI estalló otro petardo en frente de la sede de Porvenir de la calle 72 con carrera décima. No habían pasado 30 minutos cuando estalló otro en la sede de Porvenir de la localidad de Puente Aranda. Por ambos ataques quedaron heridas 10 personas, una de ellas sigue en estado crítico.
En la mañana de ayer, el presidente Juan Manuel Santos presidió un consejo de seguridad en la Casa...