Durante todo el martes, la atención política y mediática se ha concentrado en la reunión entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, en la Casa Blanca. El encuentro entre los mandatarios, tiene un elemento clave sobre el tono y los mensajes del diálogo. Tiene que ver con la composición de las delegaciones que los acompañaron, una señal directa de los intereses, prioridades y equilibrios políticos que rodean esta cita bilateral.
Por parte de la delegación colombiana asistieron el ministro de Defensa, Pedro Sánchez; el embajador de Colombia ante Estados Unidos, Daniel García-Peña; y la canciller Rosa Villavicencio, quienes han liderado los principales frentes de la relación bilateral en materia de seguridad, diplomacia y cooperación internacional.
Del lado del presidente Trumo, está el vicepresidente J. D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el senador republicano Bernie Moreno. La participación de este último, ha sido uno de los aspectos que más ha llamado la atención en esta reunión. Moreno, de origen colombiano y considerado uno de los congresistas republicanos con mayor cercanía al círculo político de Trump, sostuvo la semana pasada un encuentro con el embajador Roy Barreras, en el que recibió una valoración favorable del presidente Petro.
No obstante, su presencia también revive episodios de tensión política. Desde la oficina del senador Moreno habría salido, meses atrás, la imagen falsa en la que se mostraba al presidente Petro vistiendo un uniforme naranja de preso, hecho que generó controversia y rechazo desde el Gobierno colombiano. A ello se suma que el mandatario ha sido crítico en reiteradas ocasiones con la familia Moreno, reconocida en el sector de la construcción en Colombia, así como con Luis Alberto Moreno, hermano del senador y exfuncionario de organismos multilaterales.
En desarrollo...