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¿Qué hacer para el agotamiento estudiantil?

  • Los estudiantes hoy, desde casa, tienen más tiempo en pantalla que cuando iban al colegio, una de las razones de ese cansancio según los especialistas. FOTO Camilo Suárez
    Los estudiantes hoy, desde casa, tienen más tiempo en pantalla que cuando iban al colegio, una de las razones de ese cansancio según los especialistas. FOTO Camilo Suárez
Publicado el 26 de agosto de 2020

Estar cansados no es solo para quienes teletrabajan. Hay que observar las señales de fatiga de los niños y jóvenes. Consejos.

La niña tiene el pelo largo y negro, viste con pantalón rojo, un saco de botones y unos zapatos, ambos de color rosado. Así aparece en el dibujo que hace de ella misma en una de las actividades de La Casita Rural, una biblioteca en la vereda La Porquera de San Vicente Ferrer, oriente de Antioquia, en el que debe pintar las emociones que la embargan por estos días.

Se pinta tres veces, con el mismo saco y pantalón, le añade nubes y estrellas y en cada imagen su cara refleja lo que siente: “Miedo, tristeza, pensativa”, escribe.

Este dibujo es uno de los tantos que a Diana Londoño, la creadora de La Casita, le generan desconsuelo en estos días de cuarentena. “Es difícil mantener el ánimo de los niños, y me preocupa mucho que ellos estén recibiendo todas las presiones del sistema y que su voz no se escuche”.

Y no es solo la niña de la pintura, este proyecto cultural y educativo ha evidenciado el retiro de 16 de los alumnos de los talleres virtuales que brindan en teatro, escritura o danza. “Nosotros les entregamos tabletas a 150 estudiantes de siete escuelas rurales del oriente antioqueño y les estamos haciendo una recarga semanal que les dura dos días. Nos conectamos con ellos una vez a la semana con la idea de hacer algo juntos”.

Esa salida inquieta a Londoño: “Algunos, que eran muy activos, nos devolvieron las tabletas porque dicen que tienen mucha carga académica y no pueden con más”, y a eso le suma los espacios que han generado para conversar de lo que están sintiendo, “hablan de miedo, tristeza, angustia y desesperación”.

Realidad para muchos

Lo que pasa en La Casita Rural es un reflejo de lo que sucede en el país. El Instituto Colombiano de Neurociencias presentó, el pasado 20 de junio, un informe sobre cómo la cuarentena ha impactado a los menores de edad y arrojó una cifra preocupante: “El 88 % de los niños presentan signos relacionados con la salud mental y el comportamiento”, y entre las conductas identificadas detallan problemas para dormir o levantarse, el contestar fuerte o de manera grosera, que se frustren con frecuencia, cambios en el apetito, se aburren con facilidad y les cuesta trabajo concentrarse.

Al hablar de ese agotamiento de los estudiantes, Natalia Cárdenas Zuluaga, coordinadora del Posgrado de Salud Mental de la Niñez y la Adolescencia de la Facultad de Psicología del CES, puntualiza que hay que empezar por el de los padres, de los adultos, “si nosotros como papás estamos agotados, esa sensación va a repercutir en los niños”.

El estudio que presentó la Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés) entre abril y mayo de este año detalla que evidenció que los padres estadounidenses sienten, en promedio, niveles de estrés significativamente más altos que los adultos sin hijos.

“En esta pandemia todo está cambiando muy rápido y en el día a día. Los niños perciben cuando hay cambios a su alrededor, sienten las emociones y tensión de los adultos, pero no siempre entienden lo que sucede y esto puede generarles ansiedad, preocupación y miedo”.

El psicólogo Juan Carlos Posada añade que el estudiante de hoy no está viendo el futuro, “hay una sensación de desesperanza que en psicología lo llamamos la desesperanza aprendida y explica como un joven está viendo todo lo negativo”.

Luis Eduardo Cuervo, psicólogo educador del Ceipa, describe que eso que pasa con los estudiantes es lo mismo que puede pasar con un adulto. “Todos nos estamos preguntando esto cuándo va a acabar, cómo va a seguir, qué va a pasar y no tenemos respuesta. Son más de cinco meses y ya afloran los sentimientos de desesperación”.

La psicóloga Sara Zapata dice que en realidad esto es un reto que está generando múltiples aprendizajes, “es algo nuevo, aquí la teoría se queda corta porque nunca habíamos vivido una pandemia y estamos lidiándola con lo que podemos”. Piensa que el acompañamiento parental es fundamental para cualquier menor de edad en este momento.

La psicóloga Cárdenas llama a la reflexión y explica que si en los niños y adolescentes con los que se convive hay cambios en sus reacciones son esperables y que cada quién “expresará ese temor y ese agotamiento de una forma diferente”.

Encontrar el balance

Es un hecho, para el psicólogo Cuervo, que algunos colegios e instituciones educativas estaban saturando a sus alumnos con actividades, “y al sector educativo le ha tocado asumir la calma y entender que por ahí no es la cosa”.

Paola Flórez Ardila, psicóloga, promotora de la salud mental infantil y adolescente y creadora de la iniciativa Firmeza con amor, agrega que es innegable que se ha añadido el tiempo en pantalla de los estudiantes (más horas que antes de la pandemia al frente de un computador) y que eso cansa. “Hay mucho dolor de cabeza en los niños y jóvenes y ardor en los ojos. Exponerse tanto a la pantalla inhibe la creación de dopamina que es una hormona muy importante para la concentración, la atención y la autorregulación”.

Por eso recomienda que en esos tiempos en que no estén conectados con el colegio virtualmente se deben aprovechar en actividades fuera de las pantallas, “en las que se puedan mover, el movimiento es muy importante”.

El psicólogo Posada afirma que hay que trabajar con los estudiantes el tema de la salida, el descanso y el juego. Aunque Cuervo esclarece que no es salir por salir, porque el encierro los tiene desesperados, como me han dicho algunas mamás que dejan salir a sus hijos adolescentes porque están mal genio y no aguantan más tiempo sin ver a sus amigos: “Ahí pregunto dónde está el autocuidado, y la invitación es a generar con nuestros hijos una conversación seria que permita entender que esto es un tema de responsabilidad y algo que nos está tocando afrontar a todos”.

El dialogo siempre

Una de las recomendaciones de la psicóloga Cárdenas es que hay que explicarles a los niños lo que está pasando con un lenguaje que sea sencillo y pueda comprender según su edad (ver Claves). Aporta Flórez la idea de que es importante fomentar ese vínculo con los hijos, “desde el corazón, sensibles y disponibles en la situación que puedan estar viviendo ahora, por eso escucharlos es prioridad”.

Si para los más pequeños es complejo nombrar las emociones, los psicólogos consultados expresan que cuando los padres nombran sus emociones con naturalidad es una ayuda para que ellos les pongan palabras a las suyas.

De todas maneras, indica Flórez, hay que leer las señales no verbales que ellos muestran, hay a quienes les aumentan las pesadillas, les disminuyen o incrementan las ganas de comer, “que si normalmente era muy hablador y ya no, algo está pasando. Si no come bien, duerme mal, se pasa a la cama de los papás por la noche, todas son situaciones que nos dicen que emocionalmente algo no está regulado y debemos ayudar a gestionarlo. La regulación emocional necesita de otro para que se dé de una manera óptima”, apunta.

Precisa Cuervo que quien en casa esté más tranquilo debe ayudar a los demás. “Es el momento en que en la familia debe haber alguien que lidere ese proceso, si el diálogo es vital, la calma también, para hacer que esta situación sea más llevable”. Concluye diciendo que si los padres necesitan ayuda no debe dar pena solicitarla. “Los colegios la brindan, las universidades también”. Se puede buscar un psicólogo. Hay quien pueda ayudar.

46 %
de los padres del estudio de la APA enumeraron su estrés en 8 puntos en una escala de 10.
194
países en el mundo aplicaron el cierre de colegios en la pandemia según Unicef.
Claudia Arango Holguín

Periodista, presentadora y locutora. Fui DJ de radio, reportera de televisión y ahora disfruto el ejercicio de escribir a diario. Melómana, cinéfila y seriéfila.

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