Entre Las Mellizas y la Iglesia Nuestra Señora del Sagrado Corazón, sobre Ayacucho, estaba el Salón de Billar Jardín Clarita. No había habitante del sector que no supiera qué era, que hubiera subido en un bus hacia Buenos Aires sin escarbar con la mirada dentro de él, ver los billares, las copas, las botellas de aguardiente y los hombres que lo habitaban todas las noches.
Pero La Clarita, como se conocía, se acabó, y ahora queda allí un lugar que espera ser tan emblemático como el salón que lo habitó alguna vez. Nació el Mercado del Tranvía, un espacio que llegó con la transformación que tuvo la conocida calle Ayacucho después de la construcción del Tranvía.
Su surgimiento no solo fue el resultado del cambio del sector, también del éxito que este formato de comercio gastronómico está teniendo en Medellín y en otras ciudades del mundo, como Nueva York o Madrid.
Fue justo de la capital española de donde Julio Medina se trajo el concepto de lo que quería que fuera el Mercado del Tranvía. La idea de construir este lugar surgió, hace un año, con dos amigos más: Julio Medina y Alberto Montes. Pensaban abrirlo el pasado mes de junio, pero lo terminaron haciendo el 6 de agosto.
“Es una apuesta a la recuperación del Centro. Ese fue el principal propósito de sus dueños”, cuenta Ángela Marín, directora de mercadeo del Mercado del Tranvía.
Montoya, Medina y Montes han sido amigos toda la vida, el primero vivió en Buenos Aires, por esa razón, entre otras, quisieron apostarle a esa zona de la ciudad, creen que tiene vida y que en ella pueden haber espacios agradables en los que la gente disfrute como en otros sectores de la ciudad.
Julio, que estaba enamorado de los conceptos de los mercados en Madrid, tuvo la idea de que en el de Ayacucho se usaran materiales recuperados como maderas y tuberías. “Toda la construcción está hecha con cuidado, y de hecho quisimos conservar algunas cosas de Jardín Clarita, por ejemplo el letrero original y la caja fuerte que tenía el lugar, sobre la que se pone el libro de visitas”, cuenta Marín.
El mercado, aunque no ha tenido una inauguración oficial, ya cuenta con 21 marcas que ofrecen: ceviches, lumpias, arroces del mundo, platos peruanos, comida rápida, helados, crepes, alitas, además de un café y repostería.
“Este es un formato absolutamente encantador y estamos seguros que a la gente le va a encantar”, puntualiza Ángela Marín.
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