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“Esculpe socio”, que ya se fue don Chinche a conversar con Pastora

  • Su hija Marcela lo describió como un hombre bueno y honesto. Muchos lo recuerdan por su buen humor. Falleció en su finca de La Vega, acompañado por su familia. FOTO archivo
    Su hija Marcela lo describió como un hombre bueno y honesto. Muchos lo recuerdan por su buen humor. Falleció en su finca de La Vega, acompañado por su familia. FOTO archivo
Por mónica quintero restrepo | Publicado el 05 de octubre de 2018

Héctor Ulloa tenía muchas corbatas de distintos colores y texturas. No eran de él, sino de don Chinche, ese mecánico de barrio que se volvió inolvidable en la televisión colombiana. Las guardaba él porque don Chinche siempre usaba la misma. Se las hacían llegar a las grabaciones de la comedia que llevaba el nombre de ese señor de sombrero que conversaba con Pastora, la lora, mientras contaba las historias de un barrio del centro de Bogotá.

No estaba seguro, sin embargo, y eso lo dijo una vez en una entrevista, si las corbatas se las enviaban de agradecimiento y admiración, o si era una forma que tenía la gente de deshacerse de esas coloridas prendas que tan bien le sentaban a don Chinche: porque él era un colorinche de camisas de cuadros y tirantas. Muy popular.

Ahí se hizo famoso Héctor Ulloa: lo interpretó por 11 años, de 1982 a 1993. Su historia empezó antes. Esto dijo del personaje en una entrevista publicada en EL COLOMBIANO, en febrero de 2012, cuando le iban a entregar el premio India Catalina a toda una vida:

“Nació muchos años antes que la comedia misma. En otro programa de gran trayectoria, Yo y Tú. En un proceso de análisis y motivación de los tipos populares que hay en Bogotá, en especial, de toda la cantidad de bogotanos que no nacieron en esta ciudad, pero que se apropiaron de ella y la quieren con amor sincero. La mayoría éramos calentanos aclimatados”.

Él contaba que fue Fernando Gómez, director de RTI, quien dijo que de su interpretación de Rómulo de Engativá, salía el colorinche aquel.

Ese programa fue el primero que se hizo en exteriores, es decir, la primera vez que la televisión colombiana salió a las calles. Fue considerada incluso como la mejor comedia del siglo XX. Don Chinche, además, fue tan exitosa, que tuvo una spin off, Romeo y buseta, con el personaje de William Guillermo (Luis Eduardo Arango).

Su mejor amigo era Eutimio Pastrana Polanía. Esa era otra característica: esa amistad tan entrañable. Era, al fin y al cabo, el socio. De su querido don Chinche, Ulloa decía que lo más gratificante fue “el amplio reconocimiento cargado de afecto”. Entonces se quedó Chinchecito para siempre.

Otros sombreros

Aunque el inicio fue en otra producción. Se llamaba Angelina o el honor de un brigadier. Y eso que decidió ser actor cuando tenía si acaso 7 años y estudiaba en La Vega, Cundinamarca. En ese mismo pueblo murió este viernes, a los 82 años, cuando faltaban 20 minutos para las cinco.

“Él era un hombre de familia, muy profesional –recuerda la actriz Natalia Giraldo, quien, si bien más joven, hizo parte de la época dorada de la televisión –. De muy buen humor y muy creativo. Creo que siempre estuvo esperando una segunda oportunidad en su carrera actoral. Era un hombre que tenía mucho para aportar en la comedia. Él lo llevaba en la sangre”.

Don Héctor igual estuvo en Fuego Verde (1998) y en La Caponera (2000), pero la actuación no fue lo único que hizo. Se interesó en la política y fue dos veces diputado de Cundinamarca y trabajó en la gobernación.

Pocos saben que además era músico y compositor. Escribió la canción Cinco centavitos (“Quiero comprarle a la vida cinco centavitos de felicidad”, que interpretó el artista ecuatoriano Julio Jaramillo. Y escribió El traje blanco y Aunque me duela el alma. Por eso hoy también se puede cantar: Aunque me duela el alma, tengo que confesarte/ que todo ha terminado y tengo que dejarte”.

Contexto de la Noticia

Mónica Quintero Restrepo

Es periodista porque le gusta escribir. A veces intenta con la ficción, y hasta con los poemas, y entonces se llama Camila Avril. Le gusta la literatura, el arte y contar historias. Es periodista de Cultura y editora de Tendencias. Un día estudió Hermenéutica Literaria.

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