En su casa en el barrio El Salvador (Medellín), Fernando Rivillas tiene los libros suficientes para llenar dos pisos. Por estos días –mediados de julio–, un amigo suyo los ordena según los criterios de la lengua y la nacionalidad. En un lado, por ejemplo, están los escritos por autores ingleses. En otro, alineados, están los de autores colombianos. Sin embargo, los libros de Julio Cortazar no están en el sitio de los autores argentinos. Están puestos en un mueble, cerca al dormitorio que Rivillas utiliza quince días al mes. El resto del tiempo lo pasa en Barranquilla, donde ejerce la medicina.
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Pintor, escritor y líder de un taller literario, Rivillas despertó la curiosidad de la prensa nacional con la reciente publicación de Julio Cortázar, El escritor y sus cuatro amores, una biografía del cronopio mayor en la que cuestiona las causas de su muerte. En ese libro, que fue finalista del Concurso de Novela de la Cámara de Comercio de Medellín, Rivillas desmiente versiones dadas por Cristina Peri Rossi (que en un libro soltó la versión del sida) y traza el perfil afectivo del escritor argentino.
Rivillas cuenta que su acercamiento a Cortázar comenzó en 1984. En ese momento cursaba estudios de medicina y descubrió su obra a través de un suplemento dominical de El Espectador dedicado al escritor argentino. “Leí varios cuentos y al final decía que el autor había muerto. Desde ahí empecé a buscar sus libros”, dice el escritor. Con el paso de los años continuó leyendo su obra hasta que, en 1999, encontró una biografía escrita por el argentino Mario Goloboff. Aunque la consideró un trabajo importante, sintió que dejaba episodios sin explorar en toda su complejidad. Esa impresión lo llevó a iniciar su propia investigación.
El primer paso fue reconstruir los últimos años de vida de Cortázar. Para ello consultó archivos de prensa colombiana en la hemeroteca de la Universidad de Antioquia. Durante dos semanas revisó periódicos nacionales. Posteriormente viajó a Cuba, con el pretexto de unos estudios de especialización. Aprovechó su estancia para entrevistar a personas que habían conocido a Cortázar durante sus visitas a la isla.
Entre los testimonios recopilados figuran los de Roberto Fernández Retamar, Pablo Armando Fernández, Haydée Santamaría y el poeta César López, quienes le hablaron de episodios relacionados con la cercanía de Cortázar al proceso político cubano y con el ambiente intelectual de la época. Según Rivillas, Pablo Armando Fernández aportó información sobre el aislamiento que vivieron varios escritores cubanos durante los años en que el Gobierno endureció su relación con sectores de la cultura. También relató el respaldo que la entonces esposa de Cortázar brindó a algunos intelectuales que atravesaban ese momento.
El proyecto también lo llevó a buscar nuevas fuentes en España y Argentina. Consiguió material audiovisual que en ese momento no estaba disponible en internet y viajó a Buenos Aires para reunirse con Aurora Bernárdez, viuda de Cortázar, quien aceptó conversar con él durante unos minutos. La primera versión de la biografía fue publicada en 2004. Sin embargo, el autor decidió retomarla años después debido a la aparición de nuevas fuentes documentales, entre ellas la edición ampliada de las cartas de Cortázar y publicaciones de personas cercanas al escritor.
La nueva edición también dedica un espacio amplio al debate sobre la muerte del escritor argentino. Durante décadas se difundió la versión de que Cortázar falleció de leucemia. Posteriormente surgió otra hipótesis que atribuía su muerte a una infección por VIH contraída mediante una transfusión de sangre.
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Rivillas sostiene que esa teoría presenta inconsistencias cronológicas y médicas. Él revisó la correspondencia de Cortázar y encontró referencias a exámenes en los que, según el propio escritor, los médicos descartaban un diagnóstico de leucemia. También analizó las fechas del escándalo de las transfusiones contaminadas en Francia y concluyó que no coinciden con la operación a la que fue sometido Cortázar en 1981.
A partir de los síntomas descritos en cartas personales, entre ellos picazón permanente, diarreas, pérdida de peso y problemas digestivos, Rivillas plantea otra hipótesis médica. Según su investigación, el cuadro clínico sería compatible con un gastrinoma, un tumor poco frecuente que produce un aumento de la secreción gástrica. El autor aclara que esa posibilidad ya no puede comprobarse debido al tiempo transcurrido desde la muerte del escritor, ocurrida en 1984.
Al final de la entrevista, en medio de sus miles de libros, Rivillas dice que ahora trabaja en un libro sobre el Boom latinoamericano.
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Preguntas y respuestas
- ¿Qué aporta la nueva biografía de Fernando Rivillas sobre Julio Cortázar que no incluían otros libros?
- La nueva edición incorpora más de dos décadas de investigación, entrevistas inéditas, documentos consultados en varios países y una revisión de las hipótesis sobre la muerte de Cortázar. También amplía información gracias a la publicación posterior de las cartas del escritor y otros testimonios.
- ¿Por qué Fernando Rivillas cuestiona que Julio Cortázar haya muerto de leucemia o de VIH?
- Rivillas sostiene que encontró inconsistencias en ambas teorías. Según explica, revisó cartas de Cortázar en las que el propio escritor menciona que los médicos descartaron la leucemia y también concluyó que las fechas del caso de las transfusiones contaminadas en Francia no coinciden con la operación que Cortázar tuvo en 1981.
- ¿Qué enfermedad plantea Fernando Rivillas como posible causa de la muerte de Julio Cortázar?
- El autor plantea como hipótesis un gastrinoma, un tumor que aumenta la secreción gástrica. Basa esa posibilidad en los síntomas descritos por Cortázar en cartas personales, aunque aclara que no puede comprobarse de manera definitiva debido al tiempo transcurrido desde su fallecimiento.