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La NBA tiene tanto de moda como de baloncesto

El recorrido que lleva del parqueadero a los camerinos en los estadios de la NBA se ha convertido en una pasarela. Ya los jugadores no solo se miden por sus habilidades sino por su estética.

  • Las súper estrellas de Los Ángeles Lakers, LeBron James y Anthony Davis, entrando al estadio TD Garden de Boston para enfrentar a los Celtics. Foto Getty.
    Las súper estrellas de Los Ángeles Lakers, LeBron James y Anthony Davis, entrando al estadio TD Garden de Boston para enfrentar a los Celtics. Foto Getty.
16 de febrero de 2024
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En los deportes, cada vez más, lo menos importante es la competencia en sí, que se ha vuelto apenas una excusa para abrir mercados, generar audiencias y vender de todo.

El Super Bowl es quizás la evidencia máxima, pues se habla más de los comerciales y del show de medio tiempo que del partido en sí mismo, sobre todo por fuera de Estados Unidos, donde la gente casi ni entiende ese deporte.

La NBA (la liga de baloncesto estadounidense), no tiene un evento de ese calibre, pero ha logrado convertir el recorrido entre el parqueadero y el camerino en una pasarela donde los jugadores van como desfilando. Ahí les toman fotos, las fotos van a Instagram, a unas cuentas especializadas donde los jugadores son más reconocidos por su ropa que por su habilidad en cancha.

Todo empezó en 2018, cuando Ian Pierno y Joe Williams, de la revista Slam crearon la cuenta @LeagueFits en Instagram para registrar el estilo de los jugadores. Hoy tienen 1 millón de seguidores en Instagram, aunque ya no son la única cuenta que documenta la moda de la NBA, también están @NBAFashionFits y @ProTrending.

Aunque la influencia de la NBA en la moda es anterior a todo esto. Solo hace falta pensar en el excéntrico Dennis Rodman o en el legendario Michael Jordan, que hizo de su marca un icono cultural, logrando que sus tenis se usen más en la calle que en las canchas. Después llegó Allen Iverson, que trajo toda la estética del hip hop a la cancha, pero a los dirigentes no les gustó para nada su estilo y terminaron imponiendo un código de vestuario en 2005, que exigía a los jugadores vestir “atuendo profesional o conservador” cuando representaran a la NBA.

“Si no fuera por el código de vestimenta, no estaríamos prestando la misma atención a la moda de la NBA. Creo que nos obligó a abordar que algo está sucediendo aquí: la liga está prestando atención a la ropa de los jugadores hasta el punto de querer restringirla. Y entonces los jugadores empezaron a rebelarse contra eso”, dijo Williams, en una entrevista con Seek Magazine.

El código, visiblemente racista según Pierno, pues buscaba restringir ese estilo tan asociado al hip hop, que la liga percibía como thuggish, que se podría traducir como matón o violento, no ha sido derogado, pero los jugadores encontraron una forma de acomodarse y páginas como LeagueFit, volvieron la NBA un mercado para la moda que atrae marcas y nuevas audiencias, y con eso, los dirigentes no tienen ningún problema.

“La moda en la liga está supernormalizada ahora. Cuando comenzó LeagueFits, era básicamente una rotación de LeBron, PJ Tucker, James Harden, Russell Westbrook y Nick Young todos los días. Esos fueron los tipos que aparecieron y usaron prendas superatrevidas. Ahora estamos en este punto en el que puedes ser como el noveno hombre en el banco de los Pacers y seguir siendo una estrella de LeagueFits. Ya no es necesario ser un All-Star en varias ocasiones como Russell Westbrook para ser una estrella de la moda. Si llegas a la liga, puedes convertirte en una superestrella”, le dijo Pierno a Seek.

LeagueFits cada vez va más allá del mero registro. Por ejemplo, para este fin de semana que se celebra el juego de las estrellas, que enfrenta los mejores jugadores de la conferencia del este con los mejores del oeste, ellos hicieron su propio equipo de estrellas de la moda. Además, se han extendido también a la WNBA, la liga femenina. El mercado es inmenso.

Es un juego en el que todos ganan. La liga porque atrae otras audiencias y los jugadores, porque dejan de ser solo deportistas y se convierten en sus propias marcas. Todos venden, todos ganan.

De eso se trata. Tanto así que la NBA obligó a una de sus estrellas, Lamelo Ball, de los Charlotte Hornets a cubrir un tatuaje que tiene bajo su oreja izquiera con las siglas ‘LF’, que no representan solo su segundo nombre, sino el nombre de su marca de ropa, pues va contra las reglas exposición de logotipos comerciales en los cuerpos de los jugadores.

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