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No hay edad para la creación. Hay escritores que murieron antes de los 40 años y dejaron buenas lecturas.
Quien dejó dicha la frase “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver“, que ayuda a dar gracia al título de esta nota, no fue un autor, sino un actor: James Dean, el de Rebelde sin causa. Y uno que no fue un actor, sino un autor y expresó algo semejante fue Andrés Caicedo: “Si dejas obra, muere tranquilo, confiando en unos pocos buenos amigos. Nunca permitas que te vuelvan persona mayor, hombre respetable. Nunca dejes de ser niño”. James murió a los 24 años; Andrés, a los 25.
La lista de escritores y poetas que murieron antes de los 40 y dejaron una obra contundente no es tan corta como uno creería.
A los lectores, cuando se dan cuenta de esto, les surgen dos inquietudes. ¿Se trata de un asunto de genialidad, el que en tan poco tiempo tengan esa chispa creativa al rojo vivo? ¿Cuántas maravillas no hubiera escrito de haber vivido más?
Para Darío Jaramillo Agudelo, el autor de Gatos, la “inspiración no tiene fecha en el calendario”, es decir, no es una cuestión de edad. Sin embargo, dice...