Pico y Placa Medellín
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En tiempos de crisis sociales, en el mundo, se han escrito melodías a la paz. Un recuento musical.
Más de 130 voces entonaron a la vez, una misma plegaria. En latín todos repetían una oración que en la Biblia está fija en el Salmo 42: “Tú que eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo? Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán y me conducirán a tu santo monte y a tus moradas”.
El compositor Johann Hasler, nacido en Medellín en 1972, se posó sobre esos versos para crear en torno a ellos su propia manera de alzarlos a lo alto: El Salmo por las víctimas de la violencia. Lo creó en 1995, cuando tenía 23 años. Fue música que brotó en medio de la que fue una década convulsa para el país.
Ese es uno de los ejemplos de cómo la música –y el arte en general– ha sido portadora de mensajes potentes frente a la violencia y la paz.
La historia de Hasler se generó en la Colombia de los ochenta, de muertes, bombas y secuestros, el antioqueño sentía el impacto de esa violencia, aunque sucedía algo más: “No recuerdo sentirme traumatizado...