La primera vez que Camilo Colmenares salió a escena con su monólogo Yo no me llamo Freddie Mercury, sintió mucho miedo. Era cambiar muchas cosas que con solo decirlas era problemático, como contar que era gay. Vendrían tiempos peores.
Luego de su primera presentación en 2013, comenzó a recibir llamadas. Un amigo lo contactó para contarle que su hermano, luego de ver la obra, le volvió a hablar y le pidió perdón por haberlo dejado gran parte de su vida: “Solo por ser homosexual. Me agradeció muchísimo por la obra”, cuenta el actor de 42 años.
Aunque Yo no me llamo Freddie Mercury es un espectáculo musical que revive la historia de la mítica voz de la banda inglesa Queen, no se queda ahí. En 2013, Colmenares estuvo en Yo me llamo de Caracol con algunas canciones montadas de Mercury. “Veía que los participantes salían destruidos cuando perdían y decidí, entonces, titularlo Yo no me llamo Freddie Mercury”.
La obra va a cumplir seis años y nunca es la misma. Su propuesta varía según el contexto del país y lo que pasa por la vida del actor. Por ejemplo, trabaja una técnica cinematográfica de adaptación que le exige autenticidad en su vida para tenerla en el escenario. Su conclusión es que “uno no tienen un problema en la escena, sino en la vida” y por eso para él elaborar una obra es una habilidad de la vida.
Para Colmenares, Freddie se convirtió en una respuesta a ese problema porque tuvo muchos actos de valentía: fue bisexual, homosexual, murió por una complicación de sida, lo contó al mundo para iluminar a otros. “Es un ídolo de carne y hueso. Ahora, ¿qué vamos a hacer con eso? ¿qué me enseña?” Cuenta que le han llegado pacientes de VIH para pedirle consejos sobre tratamiento de la enfermedad. Conoció a un chico que le ganó la pena del VIH y murió luego de padecer sordera y una meningitis. “Eso me recuerda que todavía hay gente que se deja morir de pena por el VIH”.
Entendíó que el día que una persona acepta lo que es, su entorno cambia. “Mi forma de generosidad con el público comienza con una generosidad hacia mí. Lo que más me interesa es que mi niño interior, el que sufrió bullying desde segundo de primaria hasta primer semestre de primaria, todavía sienta que pueda estar seguro en el mundo” ..
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