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Una sala accesible, para mirar el arte de otras maneras

La sala de interpretación es una propuesta que hace el Museo de Antioquia a sus visitantes para generar diálogo con el público. Ahora la conversación es sobre la exposición Piso Piloto.

  • Una actividad en la sala de interpretación Otras formas de habitar: la gente comparte ideas de casas. FOTO julio césar herrera
    Una actividad en la sala de interpretación Otras formas de habitar: la gente comparte ideas de casas. FOTO julio césar herrera
  • Una sala accesible, para mirar el arte de otras maneras
03 de agosto de 2015
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Tres paredes de ese pedazo de salón son cafés –de la mitad hacia arriba, porque hacia abajo hay blanco–. En la de la izquierda hay unas casitas de papel pegadas –otras están puestas en una escalera de madera–. En la de la mitad empieza una ciudad en líneas negras que sigue en la pared de la izquierda, aunque son dos ciudades distintas. Una hace referencia a Barcelona, que se reconoce, además del letrero, por la catedral de la Sagrada Familia. La otra es Medellín, con su edificio Coltejer. Hay más detalles, por supuesto.

Lo especial de esa silueta es el relieve, que permite hacer un recorrido táctil por las dos ciudades. Es quizá el único espacio del Museo de Antioquia donde tocar es permitido, pero es también un proyecto de ser incluyentes.

Es un área de senso-percepción, explica Jhon Jairo Carvajal, coordinador de Educación del museo, donde personas de baja visión e invidentes pueden acercarse a la exposición actual, Piso Piloto.

Esta sala de interpretación une varias ideas en las que trabajan desde el Museo de Antioquia. Una es ser un lugar más accesible, tanto para personas en situación de discapacidad, como para primera infancia y adultos mayores. “Si hablamos de accesibilidad estamos intentando –sigue Jhon– considerar que cualquier tipo de público debería tener acceso y hacer uso de ese derecho de acceso a la cultura”.

Una idea que hace parte de un proyecto más ambicioso que cobija al museo en general y que busca generar dispositivos incluyentes. Lo llaman Museo accesible. Este es el primer piloto, cuenta el coordinador. Ya tienen incluso rampas eléctricas.

La sala

Es un trabajo en doble vía. En las ciudades el relieve acerca a las personas de baja visión y les pone, a las que no lo son, el reto de taparse los ojos para mirar de otra forma.

Esta sala es además una propuesta para entablar otros diálogos con el público. Un espacio que por esta vez se llama Otras formas de morar, porque se suma desde el hacer al discurso y a los objetivos de Piso Piloto, con un material didáctico y participativo. La intención es que la sala se acomode a próximas exhibiciones.

La idea general, expresa Jhon, es que se construya desde el crear, el ir a un lugar tranquilo a conversar, a generar reflexión.

Antes funcionaba como sala didáctica, pero ahora quieren ir más allá de lo lúdico, generando conversaciones. “No es decirle al otro lo que nosotros creemos sino que es permitir que el otro nos diga lo que piensa. Cuando hablamos de interpretación hablamos de ese universo para que el otro converse. No solo para que nos escuche, sino para escucharlos. No hay nada más satisfactorio que vos ir a una institución llamada museo y poder participar más allá de la simple expectación, poder decir yo aprendí participando”.

El espacio con Piso Piloto propone un lugar para crear, donde hay una mesa en la que los grupos escolares pueden sentarse con su profesor a hacer reflexiones de clase.

También donde las personas pueden sentarse a contar cómo es su casa, y entonces recortan una casita para armar, la pegan, la pintan y la pegan en la pared. El primer día había una, el segundo unas cincuenta y ya casi todas las paredes están llenas de casitas que pintaron las personas.

Al lado hay unos puff para sentarse y leer libros que ellos sacaron de la biblioteca pública que tiene el museo, y que se relacionan con el habitar. Además en el mural la gente puede escribir nombres que le quisieran poner a libros sobre el tema. Arquitectura para los tres cerditos, rayó alguien.

Es un lugar que dialoga, pero que no explica la muestra. Esa no es la intención. Se trata de ir más allá, incluso de estar más cómodos a la hora de mirar. Hasta es posible, dice el coordinador, sentarse a encontrar otras ideas en las paredes.

8
de octubre será el último día para ver Piso Piloto, la actual exposición del museo.
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