Además de enfrentar la tristeza por la derrota de Nacional, al vendedor Jaime Buitrago, el segundo gol de River lo obligó a tomar un maletín y guardar los tarros de espuma que llevaba para vender.
“No hay nada qué hacer, aquí se perdió el partido y yo perdí la noche. Vivo de las ventas ambulantes, llegué desde Robledo para hacerme unos pesos, pero el triunfo de River me dañó los planes”, comentó el hombre con voz apagada.
Sin embargo, la revancha, dijo, la tendré con el Medellín, porque aquí volveré a ver si me hago unos pesos para pasar este diciembre.
Y es que en el Obelisco en el primer tiempo todo era optimismo y esperanzas.
No obstante, Melisa García, del barrio Manrique, manifestaba sus dudas, por la forma cómo le estaban llegando a Nacional. “Si siguen jugando así vamos a perder, porque Armani no las puede coger todas”, decía, como premonición de lo que ocurriría en el segundo tiempo en el cual se esfumó la copa.
Al final hubo riñas aisladas entre algunos hinchas. En una de ellas un policía fue herido de una pedrada en la cabeza cuando trató de evitar que lincharan a un joven. Allí fueron capturados tres hombres quienes dijeron que no tenían que ver con los hechos .
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