Cuando el capitán Alexis Henríquez levantó la copa de campeón, un destello de fuegos artificiales iluminó el Atanasio Girardot donde 44.707 aficionados acababan de poner a prueba la fortaleza de sus corazones.
Los abrazos en las tribunas y en la cancha se repetían, pues era el sello de una campaña en la que el último examen resultó exigente y dramático, que comenzó con el gol del juvenil Marlos Moreno en el primer minuto y cerró con la inspiración de Franco Armani en la definición desde los 12 pasos.
El meta argentino, como lo había hecho en la final de 2014-1 ante el mismo rival, tapó dos lanzamientos desde el punto penalti para el triunfo por 3-2, luego del 1-0 en los 90 minutos reglamentarios en los que el conjunto verde no encontró su mejor...