Mientras a Daniel Muñoz se le pueden contar los “hilos” de barba que apenas brotan de su mentón y otras partes del rostro, Víctor Niño conserva su cabello negro a pesar de sus 42 años.
La pasión que comparten, el ciclismo, los juntó en la Vuelta a Colombia, en la que el primero (19 años) fue el más joven y el segundo, el más veterano.
“Para salir adelante en este deporte lo importante es tener una mente fuerte que ayude a superar todas las crisis”, indica Niño, del equipo Néctar-Alcaldía de Cota.
“Cuando hay dedicación y sacrificio los frutos se recogen. Estar aún dándoles batalla a las nuevas generaciones del pedalismo me hace sentir vivo y orgulloso. El cuidado personal también me ha permitido seguir vigente”, expresa el boyacense que lleva más de 22 años compitiendo, de los cuales asegura ha estado en 20 giros nacionales, con un quinto lugar como su mejor resultado.
De tantas carreras disputadas, a Niño le es difícil recordar los lugares en los que ha corrido y sus mejores presentaciones. “Es que son muchas”, indica, pero lo que sí tiene claro es que la “mentalidad ganadora” es la que le permite levantarse todos los días para “rendir en esta dura disciplina y superar todas las crisis”. El mensaje se lo transmite a Daniel Muñoz, de la escuadra Manzana Postobón.
“Es bonito cuando una persona de tanta trayectoria en el ciclismo lo aconseje a uno. Lo que él dice es cierto, en un momento estuve a punto de retirarme, porque en realidad se sufre mucho, se tienen caídas, llegan las dudas, pero cuando uno se encuentra con seres que lo saben guiar -Nicolás Quintero, su formador- se retoma el rumbo”, dice Muñoz, de San Rafael, Antioquia.
Antes de llegar a la Vuelta, Muñoz ya se sentía ganador al ser convocado por primera vez a esta carrera por su entrenador Luis Fernando Saldarriaga, y ahora más al saber que lució por un día la camiseta de mejor novato. “Mis sueños no tienen un techo, pienso que es una pérdida de tiempo limitarse, cada día es un desafío descubrir hasta dónde se puede llegar”, indica el paisa que, después de demostrar que tiene las condiciones para llegar lejos en el ciclismo, desea competir bastantes años.
“Las limitaciones están en la mente, por qué pensar en el retiro si aún me siento fuerte. El día que me levante y no tenga ganas de salir a entrenar, ese día dejo de montar”, sostiene Niño, quien le recomienda a Muñoz que se divierta, eso sí, sin excederse. “Los excesos, en todos los ámbitos, son los que no dejan tener progreso. Yo me tomo casi diario una cerveza o un vino, no más, porque tengo claras las metas, así he progresado”, dice el más veterano de la Vuelta, pero que en la carretera le hace honor a su apellido, al sentirse con fortaleza, entusiasmo, esencia y alegría.