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Colombia, en el top 5 de los países que más futbolistas traspasaron en 2023, según informe de la Fifa

¿Cuáles son las dificultades de los colombianos para establecerse en la élite? Los expertos hablan.

  • Uno de los duelos tradicionales del fútbol aficionado de Antioquia entre Belén La Nubia y el Club Deportivo Estudiantil en la cancha Marte 1 durante el Festival de Festivales. FOTO: Archivo EL COLOMBIANO
    Uno de los duelos tradicionales del fútbol aficionado de Antioquia entre Belén La Nubia y el Club Deportivo Estudiantil en la cancha Marte 1 durante el Festival de Festivales. FOTO: Archivo EL COLOMBIANO
26 de febrero de 2024
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El fútbol colombiano es uno de los que más talentos exporta en el mundo. Según el global transfer report 2023, documento en el que la Fifa resume las transferencias de mercado, nuestro país fue el quinto con más traspasos del año, con 855 jugadores involucrados en fichajes.

El listado lo encabezan verdaderas potencias: Inglaterra (872), Francia (965), Argentina (1.078), y la mayor cantera, Brasil, con 2,375. Todo esto quiere decir que aquí existen procesos de formación. ¿Buenos o malos? Los conceptos son diversos.

A pesar de la gran cantidad de colombianos apetecidos en el mercado, la realidad hace ver que no todos son estrellas, la mayoría son “soldados” que van a proteger el fondo de armario de distintos clubes en el exterior.

Es más fácil de entenderlo con números. Como Inglaterra es el cuarto país que más transfiere, así mismo es el cuarto en el total de dinero involucrado en las transacciones, con 517.4 millones de dólares. Mientras que Colombia, solo un escalón abajo en cuanto a cantidad de negocios, en referencia al dinero movido en fichajes, desciende al puesto 22 con 132.4 millones de dólares.

Es una diferencia abismal entre una métrica y otra, que solo comunica que aunque el talento que nace en el país, a pesar de ser mucho, le cuesta establecerse en los grandes equipos de la élite mundial. Por eso son tantos colombianos en la lista, pero muy pocos “Luis Díaz” en relación con otras naciones.

Por ejemplo, un país pequeño como Portugal, que transfirió la mitad de jugadores respecto a la cantidad de Colombia, triplica al país en cantidad de dinero en transacciones. Lo anterior se debe a que tienen menos jugadores en el “fondo de armario” de los distintos clubes, y más talentos de la magnitud de Cristiano Ronaldo, Bernardo Silva o Bruno Fernandes, generando millonadas en fichajes por ser refuerzos estelares.

El talento local

Felipe Merino, entrenador con 27 años de experiencia dirigiendo equipos de divisiones menores, entre Atlético Nacional, Selección Colombia y clubes en EE. UU., aseguró que el gran problema del fútbol colombiano no es la infraestructura o la falta de inversión, sino que corresponde, en su mayoría, al trabajo de la mentalidad, o más bien la ausencia de este.

No hay formación para que el jugador se acostumbre a las situaciones del profesionalismo, no hay impulso para que se entrene para las nuevas condiciones de exigencia. Desconocen la intensidad, la viajadera, la prensa, la frustración ante la derrota, o el manejo del éxito ante la victoria, cómo asumir los aumentos del salario, cómo asumir su vida social para los méritos económicos que tienen”, mencionó el técnico.

También dijo que es de suma importancia llevar los procesos de forma individual: “Va más allá de los conceptos técnicos y tácticos, va más hacia cada personalidad individual. Trabajar en colectivo lo hacía crecer a él, pero más allá de eso, el método tiene que ver con él, lanzarle balones a él, y cubrirle las necesidades físicas, de personalidad, carencias técnicas. Es para hablar de vida, de la profesionalización en el fútbol”.

En este orden de ideas, Felipe Merino cree que la falta de trabajo en este tipo de conceptos en la etapa formativa, que se pueden agrupar como mentalidad, hace que muchos talentos lleguen a primera división pero simplemente se queden ahí: “La gente cree lo contrario, como si salir de la Sub-20 fuera graduarse. Los muchachos de 23 años requieren métodos que los haga progresar, e instrucciones para la vida. En cancha, más con los trabajos específicos. Nosotros tenemos talentos que pueden llegar a ser como Luis Díaz, pero se tienen que desarrollar bien con programas de mediano y corto plazo”.

Esto sirve para entender por qué Colombia tiene tantos futbolistas circulando en el mercado, pero en su mayoría no van a nutrir los planteles sino a llevar un rol secundario. Lucho Díaz es la referencia del por qué en este momento es el único colombiano titular que pertenece a un equipo de élite mundial.

Además, hay otros 17 cafeteros en las cinco grandes ligas europeas, de los cuales, muchos son suplentes en clubes de media tabla, o algunos son titulares en elencos que pelean el descenso. Hay casos como Jhon Solís, en el Girona, que fue líder muchas jornadas, o Jhon Lucumí que pertenece al sorprendente Bologna de Thiago Motta, pero ninguno es titular indiscutible en su equipo. Solís siempre entra desde el banco. Un contraste con hace algunos años cuando Colombia tenía futbolistas con nivel estelar en clubes como el Milan, Real Madrid, Juventus, Tottenham, Inter o Porto.

Hay calidad de sobre sobra

Lo anterior no quiere decir que el fútbol colombiano esté decayendo. Por el contrario, la estadística en el global transfer report 2023 muestra que el país ascendió un 20.1% en cantidad de transferencias.

Puede ser que hubo una generación de jugadores a los cuales no les trabajaron o no les mantuvieron un proceso a largo plazo respecto a sus dificultades individuales. Es difícil no pensar en cracks como Marlos Moreno o Yerry Mina, que tuvieron su oportunidad en los mejores clubes del mundo, pero su carrera dio un retroceso.

Ahora, la mayoría de talentos salen a México o EE. UU., de donde difícilmente dan el salto a ligas mayores. ¿Qué pasó con Duván Vergara, Nicolás Benedetti, Cristian ”Chicho” Arango? Jóvenes que salieron con la expectativa de ser más, pero nunca pudieron alimentar la Selección Colombia.

La estadística y Felipe Merino coinciden en que el país tiene una gran ventaja, y es que hay talento por todas partes. “Somos bendecidos por la materia prima, el capital humano, siempre en las búsqueda de talento. A partir de ahí hay para trabajar. Puedo hablar por lo mío, porque he estado en clubes donde he tenido buena capacidad para seleccionar, y para mí ha sido fácil dar con camadas importantes que luego han llegado al fútbol profesional. Acá hay jugadores que tienen habilidades que en otros lados no, y son innatas: picardía, cambio de ritmo, técnica con el balón, tenemos que conducir bien los procesos para saber consolidarlo”.

Felipe también tuvo la oportunidad de llevar un proceso de divisiones menores en el Dallas F.C. de Estados Unidos. Por eso afirma con propiedad que “si existe el talento, el jugador de ahí para adelante puede desarrollarse. En el Dallas había mucha dificultad, porque el niño gringo no tenía bases, y si necesitas bases en una Sub-19 debes empezar desde la Sub-12”.

También sostiene que el talento es aún más importante que la infraestructura u otras adversidades que pueda pasar un joven deportista. “El conocimiento que tengo de la vida en el exterior, futbolistas alemanes, ingleses, africanos. Las dificultades están siempre, es un deporte preferido por personas con escasos recursos. A nivel mundial es una constante. Hay un déficit nutricional y socioafectivo que es un tema que los clubes deberían facilitar, en las infantiles y prejuveniles”.

En cuanto a la infraestructura, menciona que “no tenerla no es impedimento para desarrollar un buen programa”. Sin embargo, dijo que todo funciona “mientras tanto”, pero que a largo plazo es importante la inversión en este aspecto. “Yo sé que muchas personas trabajan con las uñas, y si tienes un talento, entrénalo sin importar los pocos elementos. A veces, Yáser Asprilla, en Envigado, se conectaba con un mal internet a recibir instrucciones durante la pandemia”.

Ya está claro que tenemos talento en cantidad, ahora hay que averiguar cómo hacer para que más de esos muchachos no se estanquen y sigan creciendo hasta volverse protagonistas en sus equipos. Para muchos, es la falta de infraestructura la culpable de los errores en las bases, pues en su etapa formativa muchos futbolistas locales no tienen acceso a herramientas debido a la falta de inversión –o el déficit económico– que no permite tener, a la mayoría de escuelas de fútbol, profesionales o no, condiciones óptimas para el desarrollo de un jugador, como sí las hay en otras potencias.

Jesús Alberto Ramírez, director y fundador del tradicional equipo formativo Club Deportivo Estudiantil, afirmó que en Medellín hacen falta más canchas para desarrollar mejor el talento local. “En algunos aspectos seguimos retrasados por la poca disponibilidad de horarios y de escenarios. En los últimos 10 años han desaparecido alrededor de 40 canchas. Hay horarios muy reducidos para poder realizar los entrenamientos: mientras acá podemos tener el espacio una hora, u hora y media, en otros lugares del mundo realizan entrenamientos de 3 o 4 horas, lo que les da más oportunidades”.

Cómo se trabaja en Europa

Hace poco, Manchester City compartió un video mostrando como es un día de Jaden Heskey, delantero del equipo sub-18, y podría decirse que ya está llevando una vida de futbolista profesional. Desde las 8:00 a.m. está en la sede del club para comer el desayuno, y a las 9:00 a.m. tiene clase de táctica y técnica, en un salón como si fuese un colegio lujoso.

A las 10:15 a.m. la plantilla tiene una reunión donde ven videos y reciben instrucciones sobre el próximo rival a enfrentar. A las 11:15 empiezan a prepararse físicamente para entrenar a las 11:30. En ese momento admitió que habían tenido la oportunidad de realizar entrenamientos con el primer equipo. Después de comer, y un descanso, a las 3:30 p.m. tienen sesión de fortalecimiento en el gimnasio del club, para irse a casa a las 5:00 p.m.

Este ejemplo es solo una muestra de cómo se conjugan todos los factores: el talento o búsqueda de él, la infraestructura y la mentalidad. Heskey está en el club desde que tiene 4 años, y ya pasó su infancia y adolescencia adaptándose para llevar el ritmo de vida que tiene un jugador de fútbol profesional, y el club también le brinda todas las herramientas para ello. A diferencia de Colombia, donde no se le da tanta importancia a inculcar una mentalidad centrada, profesional, a todos los jugadores.

Así, como en el caso del Manchester City, hay muchas academias que les dan un trato profesional a sus divisiones inferiores, y por eso son las mejores del mundo. Y no es casualidad que todas estén en Europa, el continente que más dinero movió en transferencias con mucha diferencia respecto a las otras 4 conferencias.

También hay que reconocer que el talento en Europa muchas veces lo toman de otras naciones, pero tienen el mérito de detectarlo y desarrollarlo correctamente. Academias como la del Ajax o La Masía del Barcelona manejan exactamente este mismo tipo de modelo, y reciben y buscan talentos de todos los lugares del mundo porque la capacidad de su estructura formativa se extiende más allá de sus fronteras.

Puede concluirse que, en relación con el momento que pasan las nuevas estrellas del fútbol colombiano, el foco no hay que ponerlo en la falta de infraestructura y los errores de base que pueden tener debido a ella.

Más bien es la falta de entrenamiento individualizado, como comenta Merino, que viene inherentemente con una preparación en cuanto a mentalidad y profesionalismo que muchos futbolistas no asumen tras pasar por las categorías inferiores e instaurarse en el equipo profesional. En Colombia hay mucho talento esperando a ser explotado de la mejor manera.

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