El Envigado, con chicos, está para cosas grandes. Por lo menos eso fue lo que demostró ayer en el estadio de Techo al derrotar 2-0 al Tolima. Con una nómina de la cual, los desprevenidos del fútbol, solo conocen a los veteranos Bréiner Castillo y Andrés Orozco, el conjunto antioqueño se recuperó de la derrota de la primera jornada ante Cortuluá y dejó una muy buena sensación con su fútbol.
Los goles de Cristian Arango, a los 4 minutos de iniciado el encuentro y de Jerry Alberto Ortiz, a los 45, fueron el premio a la entrega y el entusiasmo que demostraron en el campo de juego.
Bien decía el técnico Juan Carlos Sánchez, tras la derrota ante Tuluá, que confiaba en sus muchachos, porque conoce de sus capacidades.
A la Liga aún le queda un largo camino por recorrer, pero una victoria de visitante ante uno de los equipos que se armó para pelear el título y con un conjunto lleno de juveniles, reconforta.
Como lo mostraron las imágenes de la transmisión por televisión, al final del compromiso Bréiner y Orozco se acercaron a cada uno de sus nueve compañeros para abrazarlos y darles una palmada en la espalda por los tres puntos conseguidos.
Ellos parecen los padres de un grupo de muchachos que muestra hambre y ganas de reconocimiento. Probablemente cuando finalice el torneo estos jóvenes ya no serán unos desconocidos como sucedió el semestre anterior y podrán ir a otros clubes. Eso es lo más meritorio que logra el cuerpo técnico naranja. En medio de las dificultades para armar un equipo competitivo se la está jugando por lo suyo y está ganando.