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La Liga Femenina llega a otra dimensión

Se jugará con 23 equipos y refuerzos de Suramérica. La novedad, una europea. Hay dos elencos paisas.

  • Envigado ante Real Santander, del año pasado. Diana Ospina, capitana naranja. FOTO Juan a. Sánchez
    Envigado ante Real Santander, del año pasado. Diana Ospina, capitana naranja. FOTO Juan a. Sánchez
La Liga Femenina llega a otra dimensión
09 de febrero de 2018
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Con 575 jugadoras distribuidas en 23 equipos, este fin de semana comienza en Colombia la segunda Liga Femenina. Además del incremento de clubes –el año pasado actuaron 18–, se destacan los refuerzos procedentes de Brasil, Ecuador, Argentina, Venezuela, Paraguay, Costa Rica, Uruguay e inclusive de Europa (la mediocampista Anja Alekperova, de Azerbaiyán), que le darán mayor realce y nivel al certamen.

“Buscamos que el torneo siga creciendo y que haya inversión. Han traído muchachas de trayectoria y con esto habrá más equilibrio en la competencia. Necesitamos que la gente se enamore del espectáculo y para eso hay que mostrar talentos”, dice Oriánica Velásquez, delantera de Envigado Formas Íntimas y del seleccionado de mayores.

A Santa Fe, América, Patriotas, Huila y Envigado, destacados de 2017, en esta ocasión se sumaron Atlético Nacional y Junior, elencos que hicieron grandes inversiones.

“Las expectativas siempre van a ser altas porque este proyecto se realizó con ganas, con interés. Las niñas están muy bien, se adaptan poco a poco a lo que quiere el técnico. Tienen un apoyo grande de la institución”, dice la gerente de fútbol femenino en Nacional, Sofía Navarro.

Junior le apostó a la experiencia y se quedó con la arquera Sandra Sepúlveda, de la Selección Colombia de mayores, que en las dos temporadas pasadas participó en la Liga de Israel. Con ella llegaron al plantel otras integrantes del combinado patrio: Daniela Montoya y Nicole Regnier.

Sepúlveda señala que ya había cumplido su ciclo en territorio asiático y quería estar en el torneo nacional: “Aquí se han movido las contrataciones y las mujeres futbolistas hemos tomado valor, eso es lo más importante. En lo poco que pude ver por televisión el año pasado noté buen nivel, sirvió para la promoción de jóvenes y nos dimos cuenta de que se puede sostener una liga profesional. Ahora lo que falta es que nos den más tiempo de competencia. Cuatro meses, el tiempo que durará la liga en 2018, no tiene sentido”.

La delantera Valentina Restrepo, campeona sub-20 con el combinado tricolor en los pasados Juegos Bolivarianos, cree que la Liga les abre la oportunidad a muchas niñas de tener ingresos económicos y aplaude el progreso que se está presentando con este campeonato. “Esta es una opción de irle apostando al alto rendimiento y algo que motiva a las más pequeñas”, advierte esta goleadora del Envigado que acaba de regresar de una gira por China.

En términos de salarios, sin embargo, el medio local continúa distante del que se maneja en la rama masculina por varias razones. Una de ellas, el tiempo: los varones incursionaron en el balompié profesional hace 70 años y las mujeres apenas iniciarán su segundo campeonato.

Según, José David Marulanda, experto en marketing deportivo, para equipararse será necesario que en el país se desarrolle lo que él llama “la industria del fútbol femenino”, creando una afición propia, atrayendo más patrocinadores, contratando figuras internacionales y que los partidos sean televisados.

Un dirigente de un equipo que pidió omitir su nombre, asegura que el 80 % de las participantes del evento que está próximo a comenzar, devengan un salario mínimo.

Luego sigue un grupo que está entre 1.5 y 3 millones de pesos mensuales, en tanto que las futbolistas aficionadas (las más jóvenes) solo reciben auxilios para transporte y otros gastos menores.

Y un porcentaje bajo, entre el que están las grandes figuras nacionales y las extranjeras, pueden ganar entre 4 y 6 millones de pesos mensuales. Esta cifra es, aproximadamente, la misma que le pagan a un muchacho que se destaca en las divisiones menores y lo ascienden al plantel profesional en la liga masculina.

Mejores sueldos, más televisión, arbitrajes de nivel y mayor competencia e inversión son otras luchas que seguirán dando las mujeres desde este sábado en los estadios colombianos.

Infográfico
500
millones de pesos o máximo 800 millones vale sostener un equipo femenino de primer nivel en el país.

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