La belleza física que posee le da más realce a sus dotes para el fútbol, deporte que le apasiona y que no cambiaría ni siquiera por el modelaje.
“No me interesa, nunca ha estado en mis planes”, dice con vehemencia la rubia vallecaucana Nicole Regnier Palacio, jugadora del Rayo Vallecano de la primera división en España que acaba de llegar al país para cumplir una nueva convocatoria de la Selección Colombia, entre el 15 y 29 de febrero en Funza.
Reitera que no la desvelan las pasarelas y se emociona cuando habla de la posibilidad de quedarse con un lugar en el equipo que irá a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro-2016. “Nadie tiene nada asegurado, me brindo al máximo en cada partido, me cuido y sé que de la mano del trabajo voy a cumplir este sueño”, relata Nicole, que a sus 20 años acumula dos temporadas en el balompié español, pues anteriormente militó en el Atlético de Madrid.
Sobre esa experiencia señala que “es algo lindo” y que cada día aprende de un fútbol muy físico y táctico, donde los resultados son lo más importante. “Hay mucha presión y competencia, cada fin de semana la afición quiere ganar, es muy crítica y no perdona, te exige lo máximo, esa es la mentalidad del europeo”.
Allí ha aprendido a comportarse y cuidarse como una profesional del fútbol, e intenta ser ejemplo para otras colombianas que, según ella, tienen mucho talento para actuar en el exterior. Su recomendación es que hay que preparar a las jugadoras desde niñas para que no se conformen nunca y adquieran una mentalidad ganadora.
Confiesa que el hecho de que se le mire más por su belleza que por el juego no le genera ningún conflicto. “Antes que nada soy futbolista, nunca le puse cuidado a esto, simplemente me enfoco en estar bien y en entrenarme para alcanzar un alto rendimiento deportivo, lo demás no me interesa. Lo que sí agradezco es el respaldo de mucha gente desde Colombia que está pendiente de mi carrera”.
En cuanto a su labor como embajadora de buena voluntad de Unicef, dice que lo más lindo es que puede ayudar a mucha gente a ser feliz, a luchar por los derechos de los niños. “Desde que me hicieron la propuesta acepté y asumo la tarea con responsabilidad y compromiso, porque es de las cosas más lindas que me han pasado”.
Mientras Nicole contribuye a la felicidad de los niños, ella lucha por su sueño: ir a los Olímpicos con base en su trabajo, no en su belleza.
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