La consagración de un futbolista es jugar de titular y ser ídolo en el equipo del cual es hincha. Pocos pueden tener ese privilegio y uno de ellos es John Édison Hernández Montoya.
Desde muy chico deliraba por la camiseta roja, pero como en la vida no hay nada fácil, tuvo que superar varias pruebas antes de llegar al elenco de sus amores, en el que ahora marca diferencia con su técnica, dinámica, visión periférica y sentido de pertenencia.
Le tocó debutar en 2007 en el otrora Bajo Cauca, aquel club que jugó en Caucasia y disputó en 2005 la final del ascenso ante Cúcuta Deportivo. Después tuvo que trajinar las carreteras y las canchas del país durante cuatro años con el antiguo Deportivo Rionegro, hoy Leones de Urabá. En 2011 tuvo un paso fugaz...