La ausencia de Cano se notó. Más por la respuesta de un sector de la fanaticada que parece molesta por la forma como se manejó el negocio de goleador con el Pachuca que por el fútbol. Pero el Medellín, a juzgar por los 90 minutos vistos ayer en la cancha del Atanasio, luce bien e invita a soñar.
Al frente tuvo un adversario que lo exigió y aunque en la mayoría de los jugadores se notó la exigencia de la pretemporada, tuvo buenos momentos, como lo ratificó al final el técnico Hernán Torres, quien de paso señaló que necesita otro delantero y que el tema del portero, ante la cirugía de Carlos Bejarano, no le preocupa tanto.
La presencia de Anthony Silva en el arco genera seguridad. Lo demostró en varias intervenciones, a pesar de los dos goles que recibió. El paraguayo es un líder en el fondo, bien complementado en este aspecto por Diego Herner que lució la franja de capitán.
Didier Moreno no tuvo la dinámica de otros amistosos, dijo Torres, pero confía en su aporte y en el de Hernán Hechalar, que apenas jugó 45 minutos ayer. La potencia de Juan Fernando Caicedo, autor de un gol, y la velocidad de Juan David Pérez, que mereció el gol, dibujaron sonrisas entre la afición que desde ahora sueña con un gran 2015.
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