Pico y Placa Medellín
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Pese a las adversidades, el antioqueño se ha consolidado y suma casi 20 años de experiencia. Hace parte del EPM-Scott.
La adrenalina que le producía bajar desde el Alto de Cachotis sobre la bicicleta, la que pudo comprar gracias a las largas jornadas de trabajo como ayudante en un camión que transportaba materiales de construcción y carbón traído desde su natal Amagá, fueron los inicios de Jairo Alonso Cano Salas en el ciclismo.
Era muy joven -cursaba quinto de primaria en ese momento- cuando descubrió su afición por la bicicleta.
Desde el principio no lo vio como una profesión, solo como un medio de transporte y diversión “me gustaba andar pegado de los carros”; sin embargo, cuando comenzó a escuchar las carreras de ciclismo en la radio, por allá en los noventa, mientras aprendía a reparar bicicletas en el taller de Benhur Zapata, el mundo de las bielas lo envolvió, tanto que hoy, casi 20 años después, sigue enamorado de su oficio como si fuera el primer día.
“Recuerdo que en el taller mientras escuchaba las carreras me imaginaba todo: las bajadas, la montaña, el terreno llano y me parecía muy emocionante;...